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De emprendedora a líder: así convertí una idea en un negocio rentable y sostenible

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Ganadores de la última edición de imaginPlanet Challenge, en MYKO utilizan micelio y residuos agrícolas para edificar
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Un reto surgido en las aulas de un máster acabó por transformarse en un proyecto que promete revolucionar los materiales con los que construimos nuestras viviendas. Se trata de una solución muy ingeniosa: aprovechar las cualidades de los filamentos de los hongos para levantar edificios más sostenibles.
Laura Ángel (CEO) y Cristian Marín (CTO) están detrás de MYKO, una iniciativa que propone el uso de un sistema de construcción modular basado en residuos orgánicos y micelio.
En esta entrevista, los ganadores de la última edición de imaginPlanet Challenge nos cuentan en qué consiste su propuesta y cómo ha evolucionado desde la idea inicial hasta su desarrollo actual.
También comparten sus sensaciones tras la estancia en Silicon Valley que disfrutaron como vencedores del reto organizado por imagin.
¿Cómo surgió la idea de poner en marcha MYKO?
MYKO surge como proyecto académico dentro del Máster en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño de la Universidad Politécnica de Valencia. En una asignatura nos plantearon un ejercicio experimental: desarrollar un material de construcción a partir de principios de circularidad o reutilización de residuos.
A partir de ese momento empezamos a investigar distintas alternativas y muy rápidamente nos llamó la atención el potencial del micelio como material.
Apenas unos días después de comenzar esa exploración, apareció la convocatoria del programa Big Dream de la universidad. Decidimos presentarnos sin saber muy bien a qué nos estábamos enfrentando, pero con muchas ganas y guiados por la intuición de que somos arquitectos y tenemos capacidades creativas y resolutivas.
Con nuestra idea fuimos seleccionados como ganadores y eso marcó un punto de inflexión
Con nuestra idea fuimos seleccionados como ganadores y eso marcó un punto de inflexión. A partir de entonces entendimos que tenía mucho más potencial del que inicialmente imaginábamos, así que nos comprometimos a desarrollarla con mayor profundidad, ya no solo como ejercicio académico, sino como una posible solución real dentro del sector de la construcción.
¿En qué consiste vuestra solución?
Nuestra solución consiste en el desarrollo de un sistema constructivo modular basado en un micomaterial, enfocado principalmente en la creación de paneles ensamblables para tabiquería interior.
Este material se fabrica a partir de residuos orgánicos lignicelulósicos, que se inoculan con el hongo. Este, a través de sus hifas o “raíces”, es capaz de compactar dichos elementos para formar una pieza resistente y ligera, con muy buenas propiedades para su uso en arquitectura.
¿Qué aporta este material a la construcción?
Con este material diseñamos paneles arquitectónicos con un sistema de uniones que permiten un montaje en seco. Esto hace posible una instalación rápida, precisa y sin necesidad de herramientas especializadas.
Además, integramos los acabados estéticos directamente en la pieza. Esto reduce procesos adicionales en obra y optimiza tiempos de ejecución, algo que en construcción significa muchos menos costes.
¿Por qué habéis decidido apostar por el micelio?
Decidimos apostar por el micelio porque es un material con muchas propiedades técnicas. Como arquitectos, eso resulta clave a la hora de decidir por qué sistemas constructivos optar a la hora de diseñar los espacios y los edificios.
Por ejemplo, el micomaterial tiene la capacidad de adaptarse a la forma del molde. Eso nos permite integrar diseño, geometría, uniones y texturas en un mismo elemento.
Hablamos de un biomaterial muy resistente y a la vez ligero, con propiedades termoacústicas, ignífugo y que puede volverse compostable al final de su vida útil
Otra cuestión es que, dada su microestructura, hablamos de un biomaterial muy resistente y a la vez ligero, con propiedades termoacústicas, ignífugo y que puede volverse compostable al final de su vida útil.
Se trata de un material que aún está muy poco explotado en construcción. Esto también representa una oportunidad de innovación y de proponer nuevas formas de utilizar los materiales en arquitectura.
¿En qué punto de desarrollo se encuentra actualmente MYKO?
Actualmente, MYKO se encuentra en una fase temprana de desarrollo. Aún no está legalmente constituida como empresa, pero estamos en proceso de consolidación y avanzando estratégicamente para que ese paso tenga sentido en función de la madurez tecnológica.
En este momento nos ubicamos en un nivel de desarrollo TRL 3. Esto implica que ya hemos validado principios fundamentales de la tecnología y estamos avanzando hacia su aplicación práctica.
En cuanto a la cadena de suministro, ya contamos con contactos establecidos con proveedores clave: fincas agrícolas en Colombia que generan residuos orgánicos como café y plátano. Estos aliados no solo nos suministrarán la materia prima, sino que también nos permitirán utilizar sus instalaciones como espacios iniciales de producción.
Adicionalmente, hemos establecido una colaboración con una facultad de Microbiología en el departamento de Caldas, que nos proporcionará las cepas iniciales de Ganoderma, fundamentales para el desarrollo del material.
Por el lado de clientes y validación en contexto real, aunque aún no contamos con acuerdos formales con constructoras, sí hemos avanzado con actores del sector turístico rural.
Tenemos acuerdos para desarrollar un punto de información turística construido íntegramente con nuestros paneles, incluyendo divisiones internas
Tenemos acuerdos para desarrollar un primer módulo piloto -un punto de información turística- construido íntegramente con nuestros paneles, incluyendo divisiones internas. Este proyecto no solo representa una primera aplicación comercial, sino que también nos permitirá monitorear el comportamiento del material en condiciones reales.
Resultasteis ganadores de la última edición de imaginPlanet Challenge y eso os permitió disfrutar de una estancia en Silicon Valley. ¿Cómo fue vuestra experiencia? ¿Qué parte os sorprendió más?
Es imposible nombrar solo una cosa. Lo primero, sentirse atónito ante la majestuosa naturaleza de los paisajes visitados, como el Gran Cañón o el Mariposa Park, donde estaban las grandes secuoyas.
Por otro lado, el gran equipo que nos acompañó hizo de esta experiencia algo único. Compartir con ellos fue de lo mejor del viaje y cada uno aportó valiosos recuerdos y enseñanzas que nos llevaremos para el resto de la vida.
También fue inspirador aprender de los grandes en Silicon Valley, ver empresas como Google, Meta o HP y entender en sus historias que todo surgió desde una idea, cómo esa virtud emprendedora fue capaz de cambiar el mundo tal y como lo conocemos.
Y, por supuesto, conectar en MYKO y fortalecernos más como equipo, con todo lo aprendido como herramientas para crecer en el mundo emprendedor.
¿Cuáles son vuestros planes de futuro?
A corto plazo, nuestro objetivo consiste en alcanzar un nivel de desarrollo que nos permita llevar el producto a una fase precomercial y empezar su introducción en el mercado con garantías técnicas y de desempeño.
Buscamos consolidar la empresa con una infraestructura propia, incluyendo una fábrica y puntos de venta de MYKO
A medio plazo, buscamos consolidar la empresa con una infraestructura propia, incluyendo una fábrica y puntos de venta de MYKO, que nos permitan escalar la producción y tener mayor control sobre la calidad y la distribución del producto.
Paralelamente, queremos expandir nuestro alcance explorando nuevas aplicaciones, especialmente en paneles para exteriores, lo que nos permitirá diversificar y ampliar nuestro catálogo de soluciones constructivas.
A largo plazo, nuestra visión es llegar a más hogares y proyectos, no solo ofreciendo un producto, sino promoviendo una nueva forma de construir. Queremos abrir la puerta a materiales alternativos, más sostenibles y coherentes con el contexto ambiental actual, y posicionar a MYKO como parte de esa transición hacia una arquitectura más consciente.
imaginPlanet Challenge tiene una nueva edición abierta hasta el 31 de mayo. Desde vuestra experiencia, ¿qué les diríais a los estudiantes que deseen participar?
En primer lugar, que se cuestionen qué cosas pueden aportar a lo que hoy quizá no está funcionando del todo bien o qué podrían mejorar. Aunque parezca que todo está inventado, hay infinitas posibilidades de aportarle algo al mundo.
Pero no basta solo con tener una buena idea: hay que ponerla en marcha, hay que dar ese primer salto, hay que arriesgar, hay que incomodarse. Hay un montón de oportunidades ahí afuera y hay que ir por ellas. Aunque sea difícil, en algún momento te sorprendes de lo lejos que puedes llegar.
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