FINANZAS SOSTENIBLES
Sin sostenibilidad no hay rentabilidad

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Aplicar estrategias asociadas al reciclaje de residuos puede ahorrar costes e incluso impulsar nuevas líneas de negocio
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Reducir los residuos que producimos es esencial para el medioambiente. Son de sobra conocidos los beneficios de la economía circular sobre el entorno, tanto en ahorro de emisiones como de recursos naturales, pero ¿qué ocurre con las cuentas de resultados de las empresas?
Resulta que observar los residuos con nuevos ojos puede contribuir a la buena marcha de un negocio. Existen múltiples ejemplos de empresas que logran rentabilizar la sostenibilidad, desde marcas que incorporan la filosofía zero waste (residuo cero) a sus estrategias a industrias que se construyen alrededor de este concepto.
La producción y mantenimiento de stock de piezas de recambio para modelos antiguos no siempre resulta rentable, pero sí lo puede ser su reacondicionamiento.
Precisamente la puesta a punto de repuestos usados o averiados para su instalación en otros vehículos es uno de los ejemplos más tradicionales de economía circular: desguaces y talleres de reparación de turbos o cajas de cambios son solo dos ejemplos de negocios que recuperan piezas usadas para reinstalarlas en otros vehículos y obtener un beneficio económico de ello.
Ahora también los propios fabricantes de vehículos promueven programas de reacondicionamiento de piezas de coches para ponerlas de nuevo en el mercado.
Hay iniciativas que recogen piezas de su propia red de concesionarios para ponerlas a punto y revenderlas al 50 % o el 70 % de su valor inicial. Algunas marcas incluso reacondicionan sus modelos usados bajo sus propios estándares de calidad para revenderlos posteriormente.
De esta manera, las marcas reducen los residuos generados por sus vehículos al final de su vida útil y los de su propia actividad de reparación, amplían su oferta a los clientes y desarrollan nuevas líneas de negocio.
No solo eso: algunos fabricantes recuperan piezas y materiales de vehículos de sus marcas que han finalizado su vida útil para fabricar otros nuevos a partir de ellos. Incluso aprovechan restos de fabricación, desde recortes de aluminio y acero de las factorías que se transforman en nuevas piezas para ensamblar a tapicerías de asientos hechas de materiales procedentes de cinturones de seguridad.
Es una estrategia especialmente prometedora en el caso de las baterías de vehículos eléctricos, fabricadas con metales escasos y costosos como el litio, el cobalto o el níquel.
En Asia hay ya una industria rentable que se dedica al reciclaje de baterías y en Europa hay fabricantes de vehículos que ya dan sus primeros pasos en este sentido.
La industria textil es una de las que cuentan con más ejemplos de empresas que han convertido el principio zero waste en un negocio rentable por su especial versatilidad a la hora de aprovechar residuos: resulta particularmente sencillo y económico convertir prendas o telas usadas en otras nuevas.
Por ejemplo, el uso de algodón reciclado para fabricar nuevas prendas puede aportar reducciones de costes respecto al uso de materiales vírgenes al tiempo que se mantiene la calidad, según el Banco Mundial .
Existen todo tipo de ejemplos: desde fabricantes consolidados que sustituyen materiales vírgenes por otros elaborados a partir de residuos textiles a marcas construidas por completo en torno a esta filosofía empresarial.
Precisamente es la innovación en el desarrollo de materiales la que impulsa una tendencia creciente en la industria de la moda: fabricar prendas a partir de residuos que se convierten en fibras sintéticas como el econyl o el poliéster reciclado. Incluso existen métodos para recuperar colorantes de residuos textiles y convertirlos en nuevos tintes .
Las posibilidades que tiene esta industria para trasladar el reciclaje a sus productos son muy variadas. Por eso se encuentran numerosos ejemplos en el mercado, desde camisetas hechas de botellas de plástico a calzado con suelas de neumáticos reciclados o impermeables confeccionados a partir de poliéster reciclado de otras prendas.
Un programa para minimizar el uso de materiales y optimizar procesos llevó a una empresa de alfombras estadounidense a ahorrar miles de millones de dólares, a fidelizar clientes y captar nuevos inversores. Todo ello, gracias a la integración de la sostenibilidad en todos los aspectos de la empresa.
La estrategia se puso en marcha ya en 1995 y su objetivo era convertir una compañía intensiva en uso de petróleo (como fuente de energía y como material) en otra que no tomara del planeta nada que no fuera natural y rápidamente renovable.
Entre las medidas que se adoptaron se encontraba la recuperación de miles de toneladas de alfombras usadas para reciclarlas en otras nuevas, junto a la recolección de redes de pesca viejas en zonas empobrecidas para reintroducir su nylon en el ciclo productivo y apoyar a las comunidades locales.
Poco a poco, la compañía comenzó a fabricar alfombras reciclables a partir de material reciclado, entre otras medidas dedicadas a cerrar sus bucles industriales e impulsar la economía circular.
Los costes ahorrados gracias a su política de sostenibilidad sirvieron para pagar toda la transformación sostenible de la compañía.
Durante los primeros cuatro años de funcionamiento del programa, las ventas aumentaron cerca del 66 %, gracias en parte a su impacto positivo entre los clientes. Recortar los residuos de su actividad generó ahorros de costes que superan más de 185 millones anuales .
¿Es posible convertir los lodos de una depuradora o los purines de una granja en energía? Las plantas de biogás y biometano lo hacen posible y ya permiten tanto a entidades locales como a explotaciones agroganaderas transformar sus desechos en ahorro de costes y una fuente extra de ingresos.
Estas instalaciones utilizan soluciones de biodigestión para procesar los residuos y convertirlos en gas. Hablamos de residuos sólidos urbanos, aguas residuales o desechos de granjas y forestales. Actualmente existen 27 en España según Gasnam , repartidas entre vertederos, depuradoras y empresas agroganaderas que han conseguido rentabilizarlas.
El tratamiento de los residuos para transformarlos en biogás no solo ahorrar emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera y otros riesgos medioambientales.
Además, ese proceso reduce costes asociados a otros métodos de tratamiento de residuos e incluso al uso de fertilizantes gracias a los subproductos del propio proceso. Por ejemplo, el biodigestato resultante se puede utilizar para abonar pastos que sirvan de alimento al propio ganado que genera los residuos, en un modelo totalmente circular.
Transformar residuos en gas también recorta la factura energética de las empresas e incluso les permite generar ingresos extra si inyectan parte del biometano generado a la red de gas natural. Ya hay explotaciones ganaderas que lo hacen en España.
Algunas estimaciones apuntan que una explotación de 400 vacas puede alcanzar el retorno de inversión de una de estas plantas en unos cinco años.