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Entrevista
Una app conecta a los consumidores y los comercios locales que comparten valores sostenibles
Tiempo de lectura | 5 min.

De buscar ideas para poder participar en imaginPlanet Challenge a acabar de finalistas en su primera edición y empezar a conectar comercios de barrio con consumidores que comparten sus valores de sostenibilidad.
A grandes rasgos, esta ha sido la trayectoria de Vaib , un proyecto encabezado por Adrià Serrano y Álvaro Minguillán, sus fundadores, junto a Gerard Oller, CFO de la startup. Hoy el equipo está formado por nueve personas con un objetivo en mente: que el consumo consciente y responsable —es decir, hacer las cosas bien— cueste el menor esfuerzo posible.
¿Cómo surgió la idea de crear Vaib?
Era 2021 y teníamos un plazo de dos semanas para entrar en ImaginPlanet Challenge. Teníamos que preparar un proyecto y se nos ocurrió la idea de una aplicación para conectar a comercios y consumidores que comparten valores sostenibles.
Esa idea que llevamos a ImaginPlanet Challenge fue tan inspiradora, que al final decidimos llevarla a cabo. No solo eso: acabamos finalistas de aquella edición del reto. Nunca pensamos que llegaríamos a la final. Hoy tenemos una aplicación funcional con más de 500 usuarios y 50 comercios de Barcelona con los que ya mantenemos un acuerdo.
¿Qué es lo que os llevó a daros cuenta de que era necesario un proyecto como este?
Nos encontramos con dos problemas principales.
Por un lado, ciudadanos con una conciencia creciente de consumo responsable difícil de materializar. Según un informe de PWC y UNC, siete de cada 10 quieren llevar una vida sostenible. Sin embargo, muchos no lo hacen por barreras como el precio, pero también por falta de información fiable sobre los comercios del barrio y una fuerte fricción en forma de tiempo que deben invertir en investigación, localización, etc. Es un proceso que debes realizar una y otra vez si, además, te mudas frecuentemente.
Por el otro lado, tenemos a los comercios: en Barcelona, el 10 % de ellos lleva valores de consumo responsable en su ADN, pero no puede comunicarlo. Los grandes sí pueden, pero los pequeños, no.
Así que decidimos conectarlos con los consumidores. En ese sentido, nos consideramos unos matchmakers.
¿Cómo hacéis ese match?
Mediante nuestra app Vaib, que se puede descargar tanto en Google Play como en AppleStore. En la configuración, los consumidores deben decir a qué valores otorgan más importancia para poder ver en un mapa los comercios que se ajustan más a ellos: medioambiente, proximidad, trabajo justo, desperdicio cero, etc.
Una vez configurados los valores, la aplicación muestra al consumidor qué comercios se ajustan mejor a cada decisión de compra. En el mapa ven notas asignadas a cada comercio en función de lo que buscan e incluso hay un sistema de filtros para mostrar solo los negocios que cumplan, sí o sí, con determinados valores.
Esto es posible porque realizamos un proceso de evaluación a cada comercio. Se trata de un proceso riguroso: dos expertas nos ayudan a recopilar todas las normativas europeas que aplican a grandes empresas para adaptarlas al pequeño comercio y sometemos a cada uno de ellos a un examen exhaustivo.
Además, la app permite obtener recompensas a los usuarios por sus compras, que después pueden destinar a acciones en favor de la sostenibilidad, desde proyectos para plantar árboles a donaciones a ONGs.

¿En qué consiste ese proceso evaluador?
Realizamos un proceso de evaluación con los comercios, acompañado de ciertas propuestas de mejora. Es un trabajo que exige mucha conexión humana: hablar con los dueños, escuchar sus necesidades, etc.
Empezamos a hacerlo de manera muy artesanal, pero una vez creado el marco evaluador, nos resultó mucho más sencillo todo el proceso, que abarca tareas como realizar una entrevista al comercio, un muestreo de productos y examinar documentación como facturas y nóminas.
Ahora, una herramienta de inteligencia artificial nos ayuda con la parte de recolectar los datos y convertirlos en insights, aunque siempre con supervisión humana posterior. Esto nos ayuda a reducir mucho los costes de los diagnósticos. Trabajamos para ofrecer una herramienta accesible al comercio de proximidad, al que le resulta prohibitivo contratar una empresa de reporting tradicional.
Habéis lanzado vuestro producto mínimo viable el pasado mes de octubre. ¿En qué punto se encuentra ahora vuestro proyecto?
Tenemos el producto ya en el mercado y en proceso de mejora constante. También crecemos en número de usuarios y comercios en Barcelona, que es la ciudad en la que lanzamos nuestra app.
En estos dos primeros meses del año, en vez de lanzarnos a realizar una captación masiva de usuarios y comercios, hemos abierto un periodo de evaluación de nuestros targets, que son los comercios, los usuarios y empresas interesadas en nuestro sistema de recompensas.
Es un proceso que exige escucha activa para concretar nuestra propuesta de valor, optimizar nuestro producto, investigar el mercado y desarrollar una metodología cada vez más precisa. No obstante, este año nos hemos marcado como objetivo llegar a 1.000 comercios en Barcelona y 22.000 usuarios de la app. Con 2.000 usuarios, el negocio ya es viable.
Este año queremos llegar a 1.000 comercios en Barcelona y 22.000 usuarios
¿En qué se diferencia vuestra aplicación de otras que ya hay en el mercado?
Nuestra solución reduce la fricción a la hora de informarse sobre las posibilidades de consumo responsable, además de ofrecer refuerzos positivos para aumentar la recurrencia.
A esto contribuye la usabilidad de nuestra herramienta, tanto para los consumidores como para el comercio, o los incentivos para el usuario, que se pueden traducir en recompensas con impacto directo sobre el entorno. Creemos que pequeños cambios generan un gran impacto. Cada gesto cuenta y queremos animar a nuestros usuarios a que los acaben convirtiendo en hábitos, sin que se sientan juzgados.
Además, estamos viendo cómo integrar el factor social y construir una comunidad activa. Otras apps son más individualistas en este sentido.
De cara al futuro, ¿cuáles son vuestros planes? ¿Cómo evolucionará Vaib?
De cara al futuro, tenemos un plan de expansión para llegar a nuevos territorios y ofrecer más servicios asociados a nuestro modelo de negocio. Barcelona es un mercado muy singular y un magnífico campo de pruebas. Si tenemos éxito aquí, creemos que operar en otros mercados nos resultará más sencillo.
Este es el inicio de muchas otras cosas que podemos hacer, desde la conexión de comercios con proveedores que cumplan ciertos requisitos a la oferta de planes nutricionales alineados con los valores de los usuarios o el diseño de rutas optimizadas para ayudarles a integrar sus compras en sus itinerarios cotidianos.
Nuestro objetivo es situar al comercio local en el top of mind de los consumidores. Con un ritmo de vida frenético, el barrio es un oasis y queremos recuperar algo que es muy nuestro: la conexión con la gente y la vida de barrio.
Nuestro objetivo es situar al comercio local en el top of mind de los consumidores
Parece algo idealista, pero es sentido común: consumir cerca de casa te ayuda a cuidarte y a cuidar a los negocios que te rodean. Ofrecemos una herramienta tecnológica, pero son las personas quienes están en el centro de nuestro proyecto.
Imagin Challenge prepara una nueva edición. Desde vuestra experiencia, ¿qué les diríais a los estudiantes que deseen participar en esta iniciativa?
Las primeras fases de una startup son momentos muy bonitos. Les diríamos que saquen todo el partido que puedan a la experiencia y que la disfruten. Después vendrá el trabajo duro porque emprender es una aventura. Eso sí, Imagin está siempre ahí, es una presencia constante que nos sigue acompañando.
Emprender es una aventura, pero es mucho más fácil crear algo si hay un propósito detrás. Así que si deciden llevar a cabo un proyecto de estas características, es importante que se rodeen de talento alineado con su visión, multidisciplinar y versátil. Esto es especialmente importante en una startup.
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