Edad, cotización, cálculo, modalidades, cuantías y fiscalidad: las claves de la pensión de jubilación en 2026, reunidas
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Jubilarse es mucho más que dejar de trabajar. En ese momento, al jubilarse comienza una nueva etapa en la vida que merece ser disfrutada y, para cumplir con ese propósito, la pensión de jubilación es indispensable.
Tanto si te vas a jubilar como si ya lo has hecho, conocer las claves de la jubilación en España en 2026 te ayudará a comprender cuestiones como el tipo de pensión que te corresponde, cómo se calcula, qué factores influyen en ella, qué modalidades existen o cómo afecta todo eso a tu declaración de la renta, entre otras.
Esta guía reúne todas esas claves en un único punto de partida y responde a las dudas más habituales sobre pensiones de jubilación. En cada apartado encontrarás enlaces a otros artículos que profundizan en las distintas cuestiones.
Existen dos tipos de pensiones de jubilación principales: las contributivas y las no contributivas.
Tanto para acceder a unas como a otras es necesario cumplir con una serie de condiciones que tienen que ver con cuestiones como la edad, las cotizaciones efectuadas a la Seguridad Social, ingresos o residencia. Tienes todos los matices en este artículo sobre requisitos para acceder a la pensión de jubilación.
Por ejemplo, para acceder a una pensión contributiva en 2026, la edad ordinaria de jubilación es de 66 años y 10 meses, salvo que acredites al menos 38 años y 3 meses cotizados, en cuyo caso podrás retirarte a los 65. A partir de 2027, la edad general se fijará en 67 años.
Si optas a una pensión de jubilación no contributiva, podrás hacerlo a partir de los 65 años.
En cuanto al tiempo de cotización necesario para cobrar la pensión de jubilación contributiva, hace falta sumar, como mínimo, 15 años cotizados a lo largo de la vida laboral. Es lo que se conoce como carencia genérica.
Además, existe una carencia específica que se debe cumplir: que dos de esos años estén cotizados dentro de los 15 inmediatamente anteriores a la jubilación. Este es uno de los motivos por los que conviene revisar la vida laboral antes de solicitar la jubilación.
Puedes conocer todos los detalles y qué hacer si no cumples con la carencia específica en este artículo.
Para saber cuánto cobrarás de pensión (o por qué cobras la cantidad que cobras) hay que hacer una serie de cálculos relativos a tus cotizaciones a la Seguridad Social.
El cálculo parte de la base reguladora, que en 2026 se obtiene comparando dos fórmulas y aplicando la más favorable: una tiene en cuenta las cotizaciones de los últimos 25 años y la otra, las mejores 302 bases dentro de los 304 meses anteriores a la jubilación.
Sobre la base elegida se aplica un porcentaje según los años cotizados (del 50 % con 15 años al 100 % con la carrera completa) y, después, los coeficientes reductores o bonificadores correspondientes. Tienes el detalle paso a paso en este artículo sobre cómo se calcula la pensión de jubilación.
Desde 2024, todas las prácticas formativas respaldadas por centros de formación oficiales cotizan a la Seguridad Social. Las remuneradas suman un día por cada día de prácticas; las no remuneradas, hasta 1,61 días por jornada (con un tope mensual). ¿Qué ocurre si hiciste prácticas antes de la normativa actual? Que puedes recuperar hasta cinco años de cotización mediante un convenio especial que podrás solicitar hasta el 31 de diciembre de 2028.
Te contamos cómo se computan en este artículo sobre prácticas, becas y doctorados y su influencia en la jubilación.
Ten en cuenta que tu pensión puede verse aumentada por ciertos conceptos, como bonificaciones o pluses por haber tenido hijos.
¿Sabías que se puede solicitar el complemento por maternidad, incluso si eres hombre y te jubilaste hace años? Te contamos todos los detalles del plus por hijo en la pensión en este artículo.
También puedes optar por distintas modalidades de jubilación para aumentar la cuantía de la pensión o completar tus ingresos sin renunciar a ella, como comprobarás a continuación.
La jubilación ordinaria, que es a la que se accede a las edades que comentábamos al principio, es el caso general. Sin embargo, existen alternativas que pueden mejorar tu pensión o adaptarla a tu situación.
Si retrasas la jubilación más allá de la edad ordinaria, puedes optar por un complemento mensual del 4 % por año adicional, un pago único o una modalidad mixta: son las claves de la jubilación demorada. Otra opción consiste en compaginar un trabajo a tiempo parcial con la pensión gracias a la jubilación parcial, que también te permitirá mejorar tu pensión futura.
¿Qué ocurre si ya te has jubilado? En ese caso, si quieres compaginar la pensión con un trabajo a tiempo parcial, tienes la opción de la jubilación flexible, que reduce la pensión en la misma proporción que la jornada trabajada. No solo te permite volver a estar en activo, sino también aumentar la pensión que recibirás cuando te retires definitivamente.
Ten en cuenta que el cálculo de tu pensión, con todas sus bonificaciones o pluses, nunca podrá superar cierto umbral. Efectivamente, en España existen límites, es decir, una pensión máxima y una pensión mínima que conviene tener en cuenta.
La pensión máxima de jubilación en 2026 se sitúa en 3.359,60 euros brutos al mes (47.034,40 euros brutos al año).
Las pensiones de jubilación mínimas dependen de la situación familiar y personal: 17.592,40 euros anuales con cónyuge a cargo, 13.106,80 euros para una unidad económica unipersonal y 12.441,80 euros con cónyuge no a cargo para jubilados con 65 años o más. Las pensiones no contributivas de jubilación quedan en 8.803,20 euros anuales.
¿Sabías que la pensión de jubilación contributiva tributa por el IRPF? Lo hace como rendimientos del trabajo, igual que las nóminas. Es una sorpresa que se llevan muchos jubilados cuando reciben su primer pago y comprueban que se les ha retenido el porcentaje correspondiente.
Las retenciones aplicables dependerán del importe de la pensión. Es un dato importante porque afecta a los ingresos que se percibirán. Si quieres saber cuánto se retiene a una pensión de jubilación y qué pasa si cobras otra del extranjero o un plan de pensiones, te explicamos con más detalle.
Otra sorpresa que se llevan muchos jubilados es comprobar que, pese a haber dejado de trabajar, tienen que hacer igualmente la declaración de la renta. Es lógico, ya que, como hemos visto, el IRPF afecta a las pensiones de jubilación contributivas.
La obligación o no de declarar depende de varios factores, entre ellos, el número de pagadores. Este es un concepto especialmente importante para quienes cobran pensión y rescatan un plan de pensiones, quienes perciben dos pensiones públicas o quienes se encuentran en modalidades de jubilación que permiten compaginar la pensión con un trabajo.
Puedes consultar tu caso concreto en esta guía sobre la declaración de la renta de los pensionistas.
Como has visto, la jubilación es mucho más que decir adiós al despertador y a la oficina. Cuanto antes empieces a pensar en ella, más margen tendrás para asegurarte de que tus ingresos serán suficientes llegado el momento.
Ten en cuenta que siempre podrás complementar la pensión pública con instrumentos de ahorro privado, desde planes de pensiones, seguros de ahorro para la jubilación, a cuentas de ahorro o fondos de inversión.
La clave está en fijar objetivos claros, visualizar el estilo de vida que quieres y no postergar la decisión. Si quieres ideas para empezar, te dejamos las claves para planificar tu jubilación.


