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¿Te has jubilado y quieres volver a trabajar? Con la jubilación flexible puedes cobrar pensión mientras trabajas a tiempo parcial
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Ya has superado la edad de jubilación y decides disfrutar de un merecido retiro. Sin embargo, pasa un tiempo y te pica de nuevo el gusanillo laboral: puede ser un nuevo proyecto en el que encajas como un guante o la posibilidad de echar una mano a alguien que lo necesita.
Al fin y al cabo, te encuentras muy bien y tu experiencia sigue siendo un activo muy valioso. ¿Por qué no sacarle partido?
Llegados a este punto, ¿se puede volver a trabajar y seguir cobrando la pensión? Sí, se puede.
Una manera de hacerlo es la jubilación flexible, que no solo te permite cobrar parte de ella y trabajar a tiempo parcial, sino mejorar la pensión que recibirás cuando te jubiles definitivamente.
Hay muchas personas que se pasan buena parte de su madurez pensando en la jubilación. La pregunta “¿cuándo me puedo jubilar?” o echar cuentas para calcular el dinero de la jubilación se convierten en pasatiempos habituales a partir de cierta edad.
Entonces, llega la edad de jubilación y pueden surgir otras dudas. Puede ser que, al calcular la pensión de jubilación, las cuentas no salgan o, simplemente, que las ganas de seguir trabajando sigan ahí. Incluso puede darse una mezcla de ambas cosas.
Sea por la razón que sea, un pensionista que decida reincorporarse al mercado laboral puede hacerlo si lo desea. La jubilación flexible es una figura que permite compatibilizar la pensión de jubilación con un contrato a tiempo parcial y con la consiguiente cotización a la Seguridad Social.
Esto significa que la jubilación flexible permite trabajar y cobrar pensión al mismo tiempo, además de mejorarla de cara al futuro. Esta modalidad —junto a otras como la jubilación activa o la jubilación parcial—, da la oportunidad de mejorar tanto las finanzas personales como el propio bienestar a muchas personas que no sienten la necesidad de retirarse del mercado laboral.
La jubilación flexible tiene ciertas características y requisitos que conviene tener en cuenta:
Es decir, si se trabaja el 75 % de una jornada (seis horas de una jornada de ocho) en jubilación flexible, se percibirá el 25 % de la pensión. Si se trabajara a media jornada (cuatro horas en este caso), se cobraría la mitad de la pensión mientras dure la actividad.
Este matiz es importante: con la jubilación flexible, solamente se podrá aumentar el importe de la pensión, nunca reducirla por efectos de las nuevas cotizaciones.
El porcentaje aplicable a la base reguladora se incrementará en función del nuevo período de cotización. Incluso podrían disminuirse o eliminarse posibles coeficientes reductores, como los que se aplican en ocasiones por jubilación anticipada.
Este tipo de jubilación se puede aplicar a todos los regímenes de la Seguridad Social, excepto a funcionarios civiles del Estado, de las Fuerzas Armadas y personal de la Administración de Justicia. Los autónomos solo pueden acceder a ella si son contratados por cuenta ajena en una empresa.
Se puede compatibilizar la pensión de jubilación flexible con otras pensiones, como las de incapacidad temporal o maternidad que surjan durante el ejercicio de la actividad a tiempo parcial, pero no con las de incapacidad permanente.
En cualquier caso, la jubilación flexible está siendo objeto de negociación entre los agentes sociales y el Gobierno , por lo que habrá que estar pendientes de posibles modificaciones en cualquiera de estas características.
La jubilación flexible no debe confundirse con otras modalidades que ayudan a alargar la vida laboral, como la jubilación activa y la jubilación parcial. Todas ellas permiten cobrar parte de la pensión mientras se sigue trabajando, aunque responden a distintas necesidades.
Por ejemplo, mientras la activa y la flexible solo pueden solicitarse después de haber cumplido la edad ordinaria de jubilación, la parcial cuenta con una modalidad a la que se puede acceder de manera anticipada (desde los 60 años).
Además, la jubilación activa es compatible con un trabajo a jornada completa si se desea, algo que no ocurre con las otras dos modalidades.
Estas y otras diferencias deben tenerse en cuenta al valorar qué opción conviene más para extender la vida laboral durante algún tiempo.