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Cómo y cuándo solicitar las becas MEC 2026-2027 para estudiantes

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Claves prácticas para entender qué valoran las empresas y cómo mejorar tus opciones en un mercado laboral exigente y competitivo
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¿Eres estudiante y buscas consejos para aumentar tu empleabilidad? Tal vez lo primero que debes saber es que encontrar trabajo ya no depende solo de un título académico. En 2026, la distancia entre formación académica y mercado laboral se ha vuelto todavía más visible y los criterios de selección se han vuelto más afinados.
Esto obliga tanto a quien se encuentra inmerso en una búsqueda de empleo como a quien planea hacerlo después de acabar sus estudios a contemplar su propia empleabilidad de otra manera.
El expediente académico sigue contando, por supuesto, pero lo que gana cada vez más valor a la hora de encontrar trabajo son las credenciales que demuestran que una persona sabe moverse en entornos complejos, aprende deprisa y puede aportar desde fases tempranas.
Dentro de ese marco que acabamos de ver entran las llamadas microcredenciales, los certificados técnicos, la experiencia práctica, el dominio funcional de herramientas digitales y también algo menos visible, aunque decisivo: la capacidad de explicar con claridad qué sabe hacer uno y en qué contextos lo ha demostrado. El auge del enfoque skills-based en selección confirma esa dirección.
LinkedIn define precisamente la contratación basada en habilidades como una evaluación centrada en lo que el candidato sabe hacer, por encima de elementos de valoración tradicionales como el título o los años de experiencia.
El World Economic Forum asegura que de aquí a 2030 cambiará el 39% de las competencias clave del mercado laboral, y entre las de mayor crecimiento están las relacionadas con IA, big data y ciberseguridad.
Según datos de LinkedIn Talent Insights, el número de miembros de la plataforma que incorporan habilidades de IA creció un 81% en un año. O, por lo menos, este es el crecimiento de quien asegura dominar esa habilidad.
La demanda se extiende a marketing, comunicación, análisis y operaciones, porque las organizaciones esperan que los perfiles junior lleguen ya con familiaridad básica con estas herramientas y criterio para utilizarlas.
Ahora bien, conviene entender de qué hablamos en cuanto a credenciales valiosas. Tener un curso de IA en el currículum ayuda poco si no va acompañado de evidencia de uso.
Resulta mucho más convincente haber aplicado una herramienta de automatización a un proyecto universitario, haber sintetizado datos con apoyo de IA generativa verificando resultados, o haber construido un pequeño portfolio donde se vea cómo esta tecnología mejora un proceso real.
Esa trazabilidad importa porque la automatización está alterando el escalón de entrada al mercado laboral. Según un estudio de G-P, el 68% de los directivos cree que los puestos de entrada crecerán o se mantendrán estables, pero cambiarán de naturaleza: el 45% espera más posiciones junior asistidas por IA y el 30% prevé que exigirán una fluidez técnica mayor.
Más allá de las relacionadas con la inteligencia artificial, en tu búsqueda de empleo debes hacer valer otro tipo de credenciales que son imprescindibles hoy en día para encontrar trabajo: las habilidades digitales básicas y las conocidas como soft skills.
Más allá de la IA, la Comisión Europea lleva años recordando que las habilidades digitales básicas son una condición de empleabilidad e inclusión necesaria. Sin embargo, el avance sigue siendo insuficiente: en 2023 solo el 55,6% de la población adulta de la UE contaba con ello.
Existe una brecha significativa entre la demanda de digitalización de las empresas y el talento disponible. Así, para un estudiante, certificar competencias digitales y saber ubicarlas en un proyecto concreto puede marcar la diferencia entre un rechazo y un contrato.
Hay otro tipo de credenciales menos técnicas y quizá más difíciles de fingir: el conjunto de habilidades humanas que siguen ganando valor cuando la tecnología se acelera. Son las famosas soft skills.
El World Economic Forum sitúa el pensamiento analítico entre las capacidades más buscadas por las empresas, junto con resiliencia, flexibilidad, liderazgo y colaboración.
A medida que avanza la IA, habilidades humanas como la empatía, la resolución de conflictos, la relación con otros y la toma de decisiones éticas se vuelven más importantes. En otras palabras, saber usar herramientas importa, pero saber juzgar, priorizar, cooperar y sostener conversaciones útiles importa todavía más.
Por eso pesan tanto las experiencias extracurriculares bien contadas. Participar en una asociación, coordinar un voluntariado, presentar públicamente un proyecto, colaborar con personas de distintos perfiles o sacar adelante una iniciativa fuera del aula funciona como prueba de autonomía, responsabilidad y capacidad relacional.
Estas credenciales ayudan a diferenciar candidaturas que sobre el papel parecen idénticas. Además, encajan con otra tendencia de fondo: muchos empleadores están dejando de buscar perfiles perfectos y están priorizando señales de aprendizaje continuo y formación transversal.
Encontrar trabajo depende cada vez menos de una acumulación de méritos abstractos y cada vez más de una combinación coherente de habilidades técnicas (siendo la técnica en nuestra época casi siempre digital) y humanas.
Un título puede abrir la puerta, pero son las credenciales las que dan valor diferencial a tu candidatura. La experiencia aplicada aporta consistencia y la manera de contarlo es, muchas veces, lo que determina si una candidatura avanza o se queda en la pila.
Si todavía estás estudiando, ten en cuenta que no hace falta esperar al primer contrato para mejorar tu empleabilidad. Esa construcción empieza mucho antes, en cada proyecto, cada curso elegido con intención y cada experiencia vivida.