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Las empresas familiares son esenciales en nuestro tejido productivo. El Observatorio GECE pone los números concretos sobre la mesa
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Cuando pensamos en empresas familiares, a todos se nos vienen a la cabeza pequeños negocios: un bar de barrio, una mercería, un taller mecánico, una pastelería…
Se trata, además, de negocios enmarcados dentro del sector servicios; rara vez pensamos en el ámbito industrial o el financiero, por poner algunos ejemplos.
Sin embargo, la realidad es muy distinta: las empresas familiares españolas no solo diversifican sus actividades profesionales, sino que, además, tienen un peso importantísimo en el tejido productivo español y en el empleo.
Según el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), de hecho, estas compañías generan el 70% del empleo privado en España y suponen el 57,8% del Valor Añadido Bruto (VAB) privado. Unas cifras que reflejan su importancia en nuestro país.
En según qué territorios, de hecho, su importancia es especialmente grande. Así lo refleja el informe Ecosistema empresarial valenciano: análisis detallado de la propiedad, el gobierno corporativo y la competitividad , elaborado por el Observatorio GECE, una iniciativa de CaixaBank y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que se propuso analizar la situación de las empresas familiares en la Comunitat Valenciana y su influencia en la economía.
El análisis comienza con un dato clave: el 87,4% de las empresas de la Comunitat Valenciana son familiares. Sin embargo, esta cifra tiene un 'asterisco', ya que la definición canónica de empresa familiar engloba a todas aquellas sociedades administradas por una o varias personas de una misma familia.
Por tanto, las sociedades limitadas unipersonales, que son clara mayoría en nuestro país, harían más grande el porcentaje.
Para hacer una investigación más detallada, el informe establece una clasificación de hasta doce tipos de empresas según su propiedad accionarial y su modo de gobernanza.
Y si excluimos las empresas unipersonales y nos centramos en aquellas con capital y gestión diversificada entre varias personas de la misma familia, el dato es más concreto: a día de hoy, las empresas familiares representan el 39,7% del tejido empresarial valenciano.
Como vemos, las empresas familiares no unipersonales están lejos de ser mayoritarias dentro del tejido empresarial del territorio; sin embargo, su riqueza sí lo es. Como detalla el informe, estas sociedades generan el 61,2% del Valor Añadido Bruto (VAB) de toda la Comunitat Valenciana.
Además, dentro de todas ellas, vemos algunos cambios. El más llamativo es que el primer puesto cambia de manos: pese a que las compañías con gobernanza familiar y familia propietaria dominante apenas representan el 14,9% del tejido empresarial, en realidad son las que más riqueza generan, alcanzando el 38,4% del Valor Añadido Bruto.
Por otro lado, si analizamos la relación entre el número de empresas y la riqueza generada, encontraremos otro caso llamativo: el de las empresas con gobernanza desvinculada dentro de una familia inversora en minoría, que, pese a ser apenas el 2% del conjunto de empresas, alcanzan un 10,6% de la riqueza.
Con este panorama, el informe del Observatorio GECE concluye que “la fórmula más eficiente en la economía valenciana no es ni la empresa familiar tradicional ni la empresa totalmente desvinculada, sino aquellas configuraciones que combinan la fortaleza y compromiso de la propiedad familiar con la gestión profesional (con independencia de la consanguineidad familiar o no), la apertura del capital o la participación de otros socios, ya sean familiares o no”.
Y son estas estructuras intermedias las que, en definitiva, “concentran la mayor parte del dinamismo económico, la competitividad más elevada y los mayores niveles de consolidación”.