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Seis directivas de CaixaBank explican su visión del liderazgo femenino y cómo este contribuye a enriquecer la toma de decisiones
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¿Existe el techo de cristal? ¿Las mujeres no progresan más en sus carreras profesionales porque no quieren o porque no pueden? ¿Priorizan la conciliación? ¿Qué retos específicos afrontan las mujeres directivas?
No es que las mujeres directivas sean “rara avis” en el mundo de la gran empresa, ni mucho menos. Desde hace décadas, su presencia en posiciones de responsabilidad en las empresas va en claro ascenso y son piezas fundamentales en la estrategia y el éxito de las compañías en las que trabajan. Pero, ¿cómo está evolucionando la situación?
Analizan la cuestión seis directivas de CaixaBank, primera entidad financiera en España y reconocida a nivel internacional por sus políticas en igualdad de género, donde las mujeres en puestos de dirección representan el 44% del total, cifra que no ha parado de crecer año tras año. Además, durante el último ejercicio las mujeres han representado el 53,8% de los nuevos accesos a posiciones directivas del banco.
Estas cifras no son casualidad. La diversidad, la meritocracia, la igualdad de oportunidades y el reconocimiento del talento son algunos de los pilares de la cultura corporativa de CaixaBank.
Bajo estas premisas, la entidad trabaja con el compromiso de fomentar la inclusión y la participación de sus empleados en proyectos que promuevan la igualdad, tanto internamente en la compañía como en el conjunto de la sociedad.
María Luisa Martínez Gistau, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales, presente en el Comité de Dirección de CaixaBank desde 2016, apunta: “las mujeres seguimos enfrentándonos a retos que no siempre son visibles”. “Persisten sesgos en la sociedad, a menudo muy sutiles, que influyen en cómo se interpreta el liderazgo femenino. De ahí la importancia de un trabajo constante a nivel individual y corporativo para superarlos”, añade.
“Un puesto directivo implica un desafío considerable para cualquier profesional, pero en nuestro caso nos medimos con especial autoexigencia”, asegura, por su parte, Natividad Capella, directora de Gestión de Riesgos y Cumplimiento.
Capella, que se incorporó en diciembre de 2025 al Comité de Dirección de CaixaBank, explica que las mujeres “tendemos a evaluar de forma permanente el impacto que nuestro rol tiene en el conjunto de nuestra vida y, de manera inevitable, nos preguntamos a costa de qué”.
Un puesto directivo implica un desafío para cualquier profesional, pero en nuestro caso nos medimos con especial autoexigencia

Natividad Capella
Directora de Gestión de Riesgos y Cumplimiento
En un sentido similar se pronuncia Olga García Saz, directora territorial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana y Región de Murcia: “Las mujeres en posiciones directivas continúan afrontando retos vinculados a la visibilidad del talento, la conciliación y la elevada autoexigencia que, en ocasiones, recae sobre ellas”.
Por su parte, María Alsina, directora territorial de CaixaBank en Barcelona, asegura que “a veces el principal obstáculo es interno: muchas mujeres tendemos a compararnos más, a cuestionarnos más, a exigirnos más”.
Una de las claves es no hacerlo solas, sino creer en el valor del equipo. “Liderar no es abarcarlo todo, sino saber rodearte de un buen equipo. Entendí que crecer pasa por delegar, por confiar y por crear espacios donde otros también puedan aportar y brillar”, expone Laura de Rivera, directora de Asesoría Jurídica de CaixaBank. Además, pone en valor el “priorizar mejor y entender que pedir apoyo, en lo profesional y en lo personal, no resta, sino que suma”.
Por su parte, la directora general de MicroBank, Cristina González Viu, recuerda que “cada una debe diseñar su propia vida, y nuestra vida es un todo: profesional y personal, avanzando en paralelo; es un proceso constante de decisiones, con estrategia y mucha táctica del día a día”.
Las directivas de CaixaBank coinciden: el talento femenino contribuye a enriquecer la toma de decisiones: no sustituye otros modelos de liderazgo, sino que los amplía y los complementa.
“Cuando en una mesa de decisión hay diversidad real, las conversaciones son más ricas, se plantean preguntas distintas, se analizan mejor los riesgos y se identifican oportunidades que quizá de otra manera pasarían desapercibidas”, asegura Alsina. Y según González Viu, “la diversidad, cuando es real y no solo estética, hace a las organizaciones más inteligentes”.
La diversidad, cuando es real y no solo estética, hace a las organizaciones más inteligentes

Cristina Gonzalez Viu
Directora general de MicroBank
Enfoque reflexivo y global, perseverancia, resiliencia, aprendizaje continuo, mirada más amplia y sensible al impacto de las decisiones, cooperación, empatía, una especial capacidad para cohesionar equipos, atención al detalle, escuchar antes de decidir o generar consensos son algunos rasgos diferenciales que las directivas de CaixaBank creen que aportan las mujeres en puestos de responsabilidad, al tiempo que asumir la firmeza cuando toca. Recuerdan, también, que hay estudios que avalan mejoras en productividad, sostenibilidad y cultura empresarial.
La presencia de mujeres en posiciones de decisión no solo normaliza su acceso, sino que genera un efecto multiplicador muy relevante

María Luisa Martínez Gistau
Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales
El ejemplo hace camino y, como asegura Martínez Gistau, “existe un desafío en materia de referentes y visibilidad. La presencia de mujeres en posiciones de decisión no solo normaliza su acceso, sino que genera un efecto multiplicador muy relevante”.
En esta línea, García Saz apunta que “a medida que más mujeres acceden a puestos de responsabilidad, las barreras se reducen, pero aún requieren de un compromiso sostenido por parte de organizaciones y sociedad”.
Para Capella, “las organizaciones deben generar entornos donde el talento pueda desarrollarse sin quedar vinculado a modelos predefinidos”, y ello implica, entre otras cosas, “referentes visibles y una cultura que valore el rigor, el criterio y los resultados”.
A medida que más mujeres acceden a puestos de responsabilidad, las barreras se reducen, pero aún requieren de un compromiso sostenido por parte de organizaciones y sociedad

Olga García Saz
Directora territorial en la Comunitat Valenciana y Región de Murcia
“Impulsar medidas reales de conciliación y corresponsabilidad, establecer procesos transparentes de promoción y selección, programas de mentoring y redes internas para dar visibilidad al talento femenino o apostar por formación ejecutiva y desarrollo profesional específico para mujeres”, son algunas de las líneas a seguir por las empresas según De Rivera.
CaixaBank ha redoblado esfuerzos año tras año para apoyar el cambio. La entidad cuenta con el programa de diversidad Wengage, un proyecto transversal desarrollado por personas de todos los ámbitos de la entidad basado en la meritocracia y en la promoción en igualdad de oportunidades, que trabaja para fomentar y visualizar la diversidad en todas sus dimensiones.
Wengage incluye medidas internas para involucrar y sensibilizar a todas las personas sobre el valor de la diversidad, para fomentar la flexibilidad y la conciliación, construir una cultura inclusiva donde todas las personas se sientan seguras y puedan desarrollar su talento, y para reforzar el rol de la mujer, con ternas en los procesos de promoción interna o los planes de mentoring femenino.
El liderazgo no va de perfección, va de responsabilidad y coherencia. La seguridad significa avanzar aun con incertidumbre, analizar los distintos escenarios y apoyarte en tus valores para tomar decisiones

María Alsina
Directora territorial de CaixaBank en Barcelona
Las directivas del banco coinciden también en la importancia de confiar en una misma, no ponerse límites, rodearse de un buen equipo, y eso trasladan a las siguientes generaciones de profesionales.
“Confiar en sus capacidades, mantener la integridad profesional y avanzar con una mentalidad abierta y orientada al aprendizaje continuo”, sugiere Olga García Saz como claves para el desarrollo de la carrera laboral.
En el caso de Alsina, destaca que “la seguridad no significa no dudar, todos dudamos; significa avanzar aun con incertidumbre, analizar los distintos escenarios y apoyarte en tus valores para tomar decisiones. Al final, el liderazgo no va de perfección, va de responsabilidad y coherencia”.
Para De Rivera, “la clave para avanzar está en saber escuchar y en construir relaciones de confianza. A las nuevas generaciones les diría justo eso: que el liderazgo se mide por la capacidad de movilizar talento y sumar voluntades”.
La clave para avanzar está en saber escuchar y en construir relaciones de confianza. El liderazgo se mide por la capacidad de movilizar talento y sumar voluntades

Laura de Rivera
Directora de Asesoría Jurídica
“Lo esencial, sentirte bien contigo misma; y una certeza, que el crecimiento siempre está fuera de la zona de confort”, asevera González Viu.
Natividad Capella anima a las siguientes generaciones a que “dediquen tiempo a entender su camino, pues todos son igualmente lícitos; la solidez profesional, la motivación y la consistencia son más poderosas que cualquier estereotipo”.
Para María Luisa Martínez Gistau, es importante que “no cuestionen su ambición, que no dejen de formarse y que se apoyen en sus personas de confianza. Y, sobre todo, que elijan organizaciones que les ofrezcan oportunidades para crecer sin comprometer su autenticidad”.
Mujeres como estas seis directivas de CaixaBank han ido abriendo camino, un trayecto que no siempre ha sido fácil, que ha supuesto, en ocasiones, sacrificios y, casi siempre, mucho esfuerzo. Si existe el techo de cristal, coinciden en que no siempre es explícito, pero está de manera sutil en dinámicas, procesos, sesgos inconscientes o hábitos arraigados. Se romperá cuando se superen prejuicios a nivel general y se normalice la presencia de mujeres en la alta dirección sin que constituyan excepciones.