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¿De qué material están hechas las monedas?

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Se han fabricado billetes con materiales muy curiosos, desde telas a plásticos, pasando por trozos de árboles
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¿Te has preguntado alguna vez de qué están hechos los billetes? La expresión «papel moneda» puede llegar a confundirte, ya que estos venerables instrumentos de pago no se hacen con papel convencional.
Es más, los ha habido (y hay) fabricados con otros tipos de materiales, desde trozos de árbol a telas o plásticos.
Si nos remontamos a los primeros billetes de la historia , nos encontraremos con algunas peculiaridades. Lo primero que debemos saber es que el origen de este método de pago tan cotidiano está en China y que de allí son los ejemplares más antiguos que se conocen.
En realidad, el uso de billetes en ese país se remonta ya al periodo comprendido entre los siglos VII y X, pues resultaban muy cómodos para el comercio.
Hacia finales de ese periodo, la corte imperial Song estableció oficinas financieras en varias regiones que facilitaban a los comerciantes la tarea de realizar compras interregionales y enviar dinero.
Por ejemplo, los mercaderes que llegaban a la provincia de Sichuan tenían que cambiar el dinero que habían traído por pesadas monedas de hierro en las oficinas, para depositarlas después en establecimientos financieros que podían emitir billetes, mucho más ligeros de transportar.
Esas oficinas se conocían como jiaozi y dieron nombre a los billetes más antiguos que se conservan (siglo X). Esos jiaozis estaban fabricados en láminas negras hechas de corteza de madera de morera.
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La corteza de árbol no es el material más curioso en el que se han impreso billetes. De hecho, a lo largo de la historia se ha registrado el uso de billetes confeccionados con telas como la seda.
Un ejemplo es el de los billetes que circularon en Alemania tras la I Guerra Mundial en el contexto del Notgeld o dinero de emergencia, emitido por organismos privados y cajas de ahorros ante la hiperinflación desbocada, que despojó de valor a los billetes oficiales.
En la ciudad de Bielefeld , los ciudadanos se encontraron pagando incluso con billetes diseñados por artistas, con todo tipo de filigranas, impresos por la caja de ahorros y las imprentas locales.
Estas rarezas no tardaron en atraer a los coleccionistas, que acudían a la ciudad para hacerse con unos billetes cada vez más extravagantes y que, por supuesto, no llegaban a gastar. De esta manera, la ciudad obtenía un importante beneficio en divisas.
Para el séptimo centenario de la ciudad y con el fin de recordar su vinculación con el sector textil, se emitieron billetes en seda y terciopelo, que tuvieron una altísima demanda.
¿De qué están hechos los billetes de euro? Su confección es muy tradicional, ya que se emplea como ingrediente principal fibra pura de algodón, que les confiere esa textura tan característica.
Eso sí, no hablamos de cualquier fibra de algodón: tal y como explica el Banco de España , las fibras que se emplean para confeccionar los billetes de euro han sido previamente rechazadas por la industria textil. Además, en 2014 se tomó la decisión de exigir que el algodón empleado tuviera un origen sostenible.
Otros billetes fabricados con algodón son los de dólar, aunque en su caso se trata de una mezcla entre este material y el lino. Concretamente, los billetes de dólares están fabricados con un 75 % de algodón y un 25 % de lino .
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¿Existen los billetes de plástico? Sí, y son de uso habitual en países como Australia, Brasil, México o Reino Unido, entre muchos otros. Efectivamente, los legendarios billetes de libras esterlinas se pasaron hace años al polímero, un material plástico fino y flexible.
¿Por qué billetes de plástico? Una de las principales razones es su durabilidad, comparada con la de los billetes tradicionales de algodón.
Esta es precisamente la razón por la que algunos bancos centrales, como el Banco de Inglaterra, los consideran más ecológicos que los tradicionales de fibra de algodón. Si su vida útil es mayor, sostiene la entidad, serán más ecológicos pese a haber sido producidos en plástico, puesto que habrá que emitir menos ejemplares y, por tanto, se consumirán menos materias primas para su producción.
Concretamente, un estudio encargado por el Banco de Inglaterra asegura que un billete de polímero dura hasta 2,5 veces más que otro de papel.
Además, estos billetes plásticos pueden reciclarse al final de su vida útil para producir otros objetos hechos de este material y su huella hídrica es menor que la de los billetes de papel.