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¿Qué impuestos afectan en España a las empresas extrajeras? ¿Cuándo se considera un negocio como no residente? Aquí están las respuestas
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Emprender en España es una opción atractiva para no residentes y una realidad asentada en el país. Solamente las filiales de multinacionales extranjeras dan trabajo a más de dos millones de personas en España y facturan alrededor de 8.000 millones de euros, según los últimos datos disponibles del INE .
Como emprender un negocio en territorio español requiere ciertas obligaciones fiscales, también para los ciudadanos y empresas no residentes en España, es importante conocer los impuestos clave que les afectarán si deciden llevarlo a cabo.
Antes de hablar sobre los impuestos que pagan las empresas no residentes en España, lo primero que conviene aclarar es cuándo se considera que un negocio es residente o no en España.
Así, se considera que una persona jurídica es residente en España si se ha constituido conforme a las leyes españolas y tiene su domicilio fiscal o bien su sede de dirección efectiva en territorio español.
¿Por qué conviene aclarar esto? Porque, por ejemplo, una oficina, sucursal o agencia de ventas sin personalidad jurídica propia y dependiente de una matriz con residencia fiscal en otro país se considera como no residente con sede permanente en España.
También los negocios que presten servicios desde el extranjero sin una sede permanente en España pueden considerarse así.
¿Qué ocurre si, en ambos casos, la dirección del negocio se ejerciera desde España? O si una sucursal se controla desde el extranjero, pero se constituye como persona jurídica independiente en España. En esos casos, se considerarían como personas jurídicas residentes y se les aplicarían impuestos distintos.
En el caso de los autónomos (personas físicas) extranjeros que quieran realizar actividades en España, deberán tener en cuenta otros factores, como el tiempo que pasan al año en el país: si son 183 o más días, se les considerará como residentes, con sus obligaciones tributarias correspondientes. También si su núcleo de actividad se encuentra en este país o si su cónyuge e hijos residen habitualmente en el país.
En cualquier caso, es conveniente consultar cada situación concreta para asegurarse de que se cumplen con todas las obligaciones fiscales de manera correcta.
Ahora que ya sabemos qué negocios se consideran como no residentes, veamos cuáles son los impuestos más importantes que les afectan.
Los profesionales y empresas que ejerzan sus actividades en España como no residentes están sujetos al impuesto sobre la renta de los no residentes (IRNR).
Esto supone que los no residentes solamente declararán en España las rentas obtenidas en este país, siempre que no estén exentas .
Además, esta tributación se realiza a un tipo impositivo fijo establecido en función de si tienen o no establecimiento permanente en el país.
En el caso de los negocios no residentes que mantengan una sede permanente en España, el tipo impositivo aplicable por el IRNR desde el 1 de enero de 2015 es el mismo que el del impuesto de sociedades por el que tributan las empresas residentes: el 25 %.
De hecho, estos negocios están sometidos al mismo régimen de retenciones del impuesto sobre sociedades por las rentas que perciban en España e incluso utilizan el mismo modelo de declaración (el modelo 200 ) para el IRNR.
En este caso hay que tener en cuenta también si la residencia fiscal de la empresa se encuentra en un país de la UE o en otro con el que España mantenga un tratado para evitar la doble imposición .
Esto se debe a una imposición complementaria que se puede exigir a los establecimientos permanentes que transfieran rentas al extranjero y cuyas sedes tengan su residencia fiscal en otro país distinto a los mencionados.
Si el negocio no residente no mantiene un establecimiento permanente en España, también deberá tributar por los rendimientos obtenidos por sus actividades en el IRNR, en los siguientes casos:
Otra particularidad: estos negocios sin establecimiento permanente deberán tributar de manera separada por cada devengo total o parcial de renta obtenida en territorio español. Para realizar la declaración deberán presentar el modelo 210 .
La venta de bienes y servicios en España —salvo ciertas excepciones — está sometida a un impuesto indirecto, el IVA, al que también están sujetos los negocios no residentes. Así, las empresas que facturen con IVA español deberán retener y liquidar este impuesto en España periódicamente, además de presentar una declaración recapitulativa anual.
El IRPF o impuesto sobre la renta es otro tributo que los negocios no residentes deben tener en cuenta si tienen empleados o autónomos colaboradores residentes fiscales en España. En estos casos, las empresas deberán practicar las retenciones y liquidaciones correspondientes respecto a los salarios que satisfagan sobre estos trabajadores.