EMPRENDIMIENTO
De gacelas a cucarachas: animales empresariales que (quizá) no conozcas

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La imagen empresarial es clave en un entorno competitivo, donde la confianza y la credibilidad son básicos para el liderazgo
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En tiempos de incertidumbre, la reputación se torna en un valor todavía más estratégico para las compañías. La reputación empresarial actúa como un termómetro invisible: no se ve, pero determina la temperatura de la confianza, clave para mejorar los resultados a través de relaciones duraderas con clientes, atracción de talento y para mantener la credibilidad cuando todo alrededor se vuelve volátil o convulso.
Las compañías son conscientes de su relevancia e intensifican su trabajo en esta dirección. Una labor que tiene doble premio: en la actividad y en la imagen.
En ese sentido, Forbes ha publicado, por primera vez en España, la lista de las 100 compañías con mejor reputación corporativa. Esta primera edición del Premio Forbes Best Reputation está liderada por CaixaBank.
El reconocimiento valora la posición de la entidad financiera en el sector, pero sobre todo reconoce la historia que hay detrás de todo ello: una entidad que suma clientes -390.000 en el último ejercicio-, además de unos buenos resultados económicos, y que desarrolla una estrategia sólida para impulsar la inclusión financiera a todos los niveles -geográfico y social-, así como para contribuir al desarrollo de los territorios donde está implantada.
La reputación es algo que se cocina a fuego lento, con hechos, no solo con palabras. Es un trabajo acumulativo, que se cultiva con el tiempo y con paciencia. Exige dedicación y, sobre todo, coherencia, para demostrar que una empresa tiene un verdadero propósito y trabaja para hacerlo realidad.
Esa labor social es compatible con la sostenibilidad económica. Sirve como muestra los programas impulsados a través de MicroBank, el banco social de CaixaBank , orientados a facilitar financiación a proyectos y personas con difícil acceso al crédito.
“La labor social de una empresa es compatible con la sostenibilidad económica”
En 2025, la entidad gestionó 277.819 operaciones por un valor total de cerca de 2.444 millones de euros, fundamentalmente destinados a familias, pequeños negocios –con especial atención al emprendimiento femenino- y otros proyectos como iniciativas ecológicas para el sector agrario o la financiación de la actividad de empresas sociales.
CaixaBank es también consciente de la importancia de la inclusión financiera a todos los niveles. Cuenta con la mayor red de oficinas del sector bancario en España, con más de 4.200 sucursales y atención en más de 3.700 municipios. Para llevar el servicio al ámbito rural, cuenta con una flota de ofimóviles, oficinas con ruedas que se desplazan a más de 1.400 pequeñas localidades donde no existen oficinas bancarias.
También destaca el compromiso de CaixaBank con el colectivo sénior, al que ofrece atención física prioritaria y para el que realiza adaptaciones especiales de sus canales e interfaces tecnológicas a los colectivos más vulnerables. Además, incluye de forma constante productos y servicios para atender de la mejor forma posible sus necesidades.
Todo ello refuerza una idea sencilla: cuando una entidad contribuye de forma tangible, esa contribución se convierte en confianza. Y la confianza, con el tiempo, se convierte en reputación.
Estas iniciativas de inclusión financiera a todos los niveles se enmarcan en un modelo de entidad cuyo origen está fuertemente enraizado en el compromiso social . De hecho, un tercio de los dividendos del banco van a la Fundación “la Caixa” para financiar precisamente su labor social.
A esa dimensión social se suma el papel sistémico de la entidad. Gracias a su trayectoria histórica de compromiso social y a una gestión caracterizada por la solvencia financiera, CaixaBank es referente en España y Portugal y actúa como motor de estabilidad y progreso. Con una aportación superior al 1,1% del PIB español, opera como uno de los principales canalizadores de crédito.
Con todo esto, aparece una relación directa que cada vez es más evidente: buena reputación y mejores resultados van de la mano. Una entidad reputada entra en un círculo virtuoso en el que logra atraer más fácilmente clientes, les retiene mejor y, además, estos recomiendan más a la compañía.
Así, empresas como CaixaBank han conseguido que su reputación funcione como una palanca silenciosa: acelera decisiones y permite competir mejor en un entorno exigente y muy competitivo.
No se compra ni se improvisa; se construye con consistencia, con propósito y con una manera reconocible de hacer las cosas. En un mundo donde la confianza cotiza más que nunca, es también una forma de contribuir a algo mayor: fortalecer la credibilidad del sector y la confianza colectiva en la economía española.