FINANZAS PERSONALES
¿Eres joven y quieres ahorrar? Seis claves para conseguir tus objetivos

Artículo
Hacer testamento cuesta poco, evita conflictos y se puede modificar tantas veces como quieras
Tiempo de lectura | 5 min.

Seguro que la escena te suena: un abogado abre una carpeta de cuero, carraspea y empieza a leer con voz solemne ante familiares expectantes.
En el cine —y en series como Succession—, la herencia se convierte en el gran misterio: quién será el elegido, quién se quedará fuera, qué cambio de última hora lo trastocará todo. En la familia Roy bastaba una hoja de papel para desencadenar guerras de poder, sospechas y alianzas imposibles. Pero la vida real es otra historia.
En España, el guion habitual es mucho más mundano y simple. Hacer testamento cuesta entre 50 y 60 euros, puede modificarse tantas veces como se quiera y evita conflictos familiares dignos de una superproducción.
Sin embargo, solo un 13% de los españoles lo hace. Tal vez por no querer que llegue nunca ese momento o porque no es fácil hablar de testamentos y herencias.
Pese a todo, este uso reducido choca con los quebraderos de cabeza que consigue evitar un simple documento. Porque la realidad no tiene la épica del cine: el testamento es una forma de dejar paz en lugar de incertidumbre. Sin música de fondo ni giros de guion para que los familiares sepan qué se debe hacer con los bienes tras el fallecimiento para que se cumpla su voluntad.
En España hay varios tipos de testamentos. El abierto notarial es el más habitual y tiene un coste de unos 60 euros: se hace ante notario, que redacta un documento y lo inscribe en el Registro de Últimas Voluntades. En este caso, el notario puede ayudar a interpretar la voluntad de la persona y a redactarlo formalmente.
Además, existen otros tipos de documentos que se prestan más a las escenas de película. Por ejemplo, el cerrado, cuyo contenido se mantiene en secreto hasta el fallecimiento. Sin embargo, para pesar de los más cinéfilos, la realidad es que no es muy frecuente y su uso se reduce a casos específicos con herederos especiales.
Por último, está el testamento ológrafo, escrito a mano por el testador, cuyo uso tampoco es habitual. Este tipo de testamento es gratuito, pero puede ser impugnado, ya que tiene cierta complejidad formal para que tenga validez.
Una de las últimas voluntades que está ganando más peso en los años recientes es el testamento solidario, dejando parte de la herencia para proyectos sociales. De hecho, en 2024 las ONG recibieron 48 millones de euros con esta fórmula.
Llegados a este punto, una de las grandes dudas que se plantean y que puede frenar la realización del testamento es qué se necesita y cómo se hace.
Lo primero debe ser el análisis del patrimonio para que, después, se decida cómo repartirlo. Es aconsejable contar con un experto especialista que nos ayude en cada caso.
En este proceso, hay que tener en cuenta que la herencia se divide en tres partes: un tercio se denomina como legítima, reservado obligatoriamente para los descendientes directos; otro tercio de mejora, también para descendientes, pero el reparto puede ser desigual; y el último tercio, el de libre disposición, que se puede dejar a cualquier persona o entidad.
Otro de los grandes frenos para la realización de las últimas voluntades son los cambios de opinión. ¿Qué ocurre si quiero modificar lo que dejo a una persona o entidad en la parte de libre disposición?
La realidad es que no es ningún impedimento, ya que el testamento se puede modificar tantas veces como se quiera.
Otro proceso que puede resultar engorroso es la tramitación posterior, una vez que los herederos tienen que realizar las gestiones pertinentes una vez fallecida la persona. En este caso, tendrán que solicitar distintos certificados (defunción, últimas voluntades y seguros), hacer inventario de bienes y deudas (incluyendo casas, dinero, vehículos, acciones e incluso derechos de autor), firmar el cuaderno particional y pagar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en un plazo de seis meses (puede variar en función de la comunidad autónoma).
En este punto, algunas entidades financieras ofrecen un servicio de testamentarías que permite tramitar la herencia online, con acompañamiento gratuito y asesoramiento en todo el proceso.
De esta forma se podrán mitigar dramas familiares en el futuro. Planificar no es solo una cuestión legal, también es un acto de responsabilidad. Hacer testamento es sencillo, económico y evita problemas futuros.