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El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán tiene una serie de consecuencias en los precios de la energía, los mercados financieros y el comercio
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El sábado 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque militar contra Irán con el objetivo de tumbar el régimen de los ayatolás, que lleva imperando desde 1979.
En este artículo, te damos cinco claves económicas del conflicto, a partir del análisis de CaixaBank Research, nuestro servicio de estudios .
Irán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde circula más del 20% de la energía transportada por mar. También ha lanzado ataques con drones que han llevado a Qatar Energy, líder mundial en Gas Natural Licuado (GNL), a detener la producción y paralizar la exportación de gas.
Irán es el cuarto mayor productor de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y tiene la segunda mayor reserva de gas natural del mundo. Al controlar Ormuz, Irán tiene la capacidad real de disrumpir los suministros energéticos mundiales.
El petróleo ha subido hasta los 80 dólares (+10%), mientras que el precio del gas TTF se ha incrementado un 50%, hasta los 50 euros. Los precios han sufrido mucha volatilidad (el Brent tocó los 85 dólares y el TTF superó los 65 euros), pero los futuros apuntan a una distensión paulatina de los precios en los próximos trimestres.
Tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, ha aumentado la volatilidad en los mercados financieros y las bolsas europeas han caído entre un 3% y un 4%, especialmente en sectores relacionados con el consumo, las finanzas, el ocio y el automóvil.
En este contexto, el mercado empieza a contemplar la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) tenga que subir los tipos de interés en el caso de que la energía se encarezca de forma persistente.
Según los economistas de CaixaBank Research , todo dependerá de cuánto dure el conflicto. Con los precios actuales y lo que apuntan los futuros, la eurozona y España sufrían una rebaja moderada en el crecimiento y un repunte temporal de la inflación.
Si la tensión no se prolonga en el tiempo, el impacto no cambiaría de forma profunda las perspectivas económicas ya establecidas.
En Estados Unidos, sin embargo, el efecto del conflicto en la economía será mixto: habrá más inflación, pero también una mejora de la balanza comercial al ser un país exportador de energía.