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De la kuna al yen: las monedas más pequeñas del mundo

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En los 70, el precio de la plata retiró de la circulación monedas españolas. Hoy retrasa la acuñación de otras en Alemania
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El precio de la plata está alcanzando valores históricos . Si tienes monedas españolas antiguas por casa hechas de este material, es probable que te hayas preguntado cómo afecta esto a su valor. ¿Puede una moneda de 100 pesetas valer más que eso?
La respuesta es que sí y no hay mejor ejemplo para explicarlo que un caso real: en 1975, el Gobierno tuvo que retirar apresuradamente de circulación una moneda de 100 pesetas que pasó a valer mucho más.
¿La razón? Que el precio de la plata se disparó y los ciudadanos empezaron a acapararla. Ahora puede ser un buen momento para comprobar si tienes alguna de ellas por casa.
Antes de continuar con la historia, es conveniente dejar clara la diferencia entre el valor intrínseco y el valor facial (o nominal) de una moneda.
Efectivamente, el valor de las monedas no se define únicamente por el que aparece en su superficie. Ese es su valor facial, pero las monedas también tienen un valor intrínseco, que es el que tiene el material del que están hechas.
También hay que tener en cuenta su valor numismático, es decir, el que tiene una moneda por factores como su rareza, su antigüedad o su estado de conservación.
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Estos valores pueden llegar a fluctuar y situarse unos por encima de otros. Ese es el motivo por el que acuñar monedas circulantes en metales preciosos puede llegar a provocar situaciones pintorescas, como que la población las acapare para especular con ellas.
En el caso de las monedas de 100 pesetas que se acuñaron en España entre 1966 y 1970, sus características eran las siguientes:
Esto suponía que cada una de esas monedas antiguas españolas salía de la ceca con unos 15,2 gramos de plata pura.
¿Qué significa todo esto? Que hubo en circulación una moneda española del siglo XX hecha de un metal precioso que puede utilizarse como valor refugio, así que su precio podía llegar a dispararse. Por eso el valor intrínseco de la pieza podía llegar a superar su valor nominal.
Y así fue: se dio el contrasentido de que una moneda de 100 pesetas valía más de 100 pesetas, así que muchos ciudadanos no dudaron en atesorar estas piezas.
Entre monedas y billetes de ese valor, elegían los billetes para efectuar sus compras y ventas en efectivo, mientras que guardaban todas las monedas que podían.
Un factor que hay que tener en cuenta para explicar este contrasentido es la evolución del precio de la plata en los años 70.
Durante esa década se sucedieron algunos eventos económicos que provocaron inestabilidad en la economía a nivel mundial. En 1973 arrancó la primera crisis del petróleo que, a su vez, disparó la inflación.
Estos eventos provocaron que los inversores buscaran valores refugio como plata y oro, que los mantuvieran a salvo de las turbulencias económicas y preservaran el valor de su capital. Como consecuencia, el precio de la plata se disparó .
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A principios de esa década, la cotización de la onza de plata no alcanzaba los dos dólares en el mercado de Londres , que es el que se utiliza como referencia. Sin embargo, en 1974 su precio se situó por encima de los cinco dólares, para mantenerse en valores similares en los años siguientes.
De pronto, la plata de las monedas de 100 pesetas valía algo más de 150 pesetas. Es decir: su valor intrínseco era el 50 % mayor que su valor facial o nominal. No es que de pronto valiera un potosí, pero sí que podía ser más rentable fundir la moneda que pagar directamente con ella.
En 1975, la inflación en España era del 16 % y los ciudadanos tenían en sus manos un posible valor refugio: las monedas de 100 pesetas de plata.
El Gobierno no tardó en tomar nota de esta evolución preocupante para su sistema monetario. En diciembre de 1975 , el Ministerio de Hacienda dispuso la retirada de circulación de las monedas de 100 pesetas hechas de plata.
Lo hizo en un decreto que también mandaba retirar otras piezas. Sin embargo, en el texto legal quedó patente que las de 100 pesetas dejarían de circular por razones muy concretas.
La moneda de plata de cien pesetas (…) ha adquirido en la actualidad un valor intrínseco muy superior a su valor facial, cuya sola circunstancia justifica su inmediata retirada de la circulación.
Real Decreto 3478/1975, de 19 de diciembre
El plazo para cambiarlas en el Banco de España se extendió hasta el 31 de diciembre de 1976. Los bancos y cajas de ahorro tenían orden de retener las que se les fueran entregando como cambio para evitar que siguieran circulando. Pero todavía hoy hay piezas como estas en muchos hogares.
La influencia del precio de la plata no se limita a las piezas en circulación: incluso las monedas conmemorativas se ven afectadas por su fluctuación
Eso es lo que pasó hace poco en Alemania. En ese país, las monedas de plata son muy apreciadas, pero ha decidido suspender su acuñación por el alto precio de este metal.
Así lo anunció recientemente el Bundesbank : por orden del Ministerio Federal de Finanzas, se ha aplazado la producción de dos monedas conmemorativas de 20 y 25 euros que estaba prevista en los próximos meses.
El argumento detrás de esta decisión no es otro que el importante encarecimiento que ha registrado la plata en los últimos meses debido, en gran medida, al aumento de la demanda industrial. Este material se utiliza en la producción de paneles solares y en todo tipo de dispositivos electrónicos gracias a su excelente conductividad.
Todo esto provoca que las monedas tengan que competir con otros actores por la plata. Una competencia que resultaba demasiado fuerte en los años 70 y que hoy en día vuelve a serlo.