CIBERSEGURIDAD
El amor (y el fraude) están en todas partes

Artículo
De clásicos como el trilero a guías fraudulentos o apps clonadas. Aprende a identificar riesgos y evitarlos
Tiempo de lectura | 4 min.

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina para muchos. Es tiempo de relajarse y desconectar, pero no lo es para descuidar la seguridad. Hay estafas que se repiten cada verano y, si lo hacen, es porque siguen funcionando.
Por suerte, el sentido común es una de las mejores herramientas para evitarlas. Con todo, es importante conocerlas de antemano y viajar prevenidos para evitar riesgos.
Entre las estafas más habituales que se repiten en vacaciones se encuentran algunos clásicos, pero también ciertas amenazas digitales que son más novedosas.
Aunque “trilero” es una palabra de uso común para designar a una persona tramposa, todavía hay quien es estafado con el clásico juego de adivinar dónde está la bolita.
La presencia de trileros en los destinos vacacionales sigue siendo habitual . Muchos turistas apuestan, convencidos de que podrán descubrir la bolita, pero pierden dinero con esta estafa callejera tan antigua.
Ni siquiera abstenerse de apostar mantiene a salvo el bolsillo: los trileros aprovechan pequeñas distracciones para robar dinero u otras pertenencias a quienes se acercan a sus puestos.
En el destino, una persona aborda al viajero para ofrecerle una excursión o una visita guiada a precios irresistibles. Una vez pagados, se pueden dar dos opciones: o que el servicio no se lleve a cabo o que sí lo haga, pero en unas condiciones de calidad inaceptables.
Las estafas con promesas de servicios a precios muy reducidos, tanto a través de anuncios como de conversaciones, son un clásico desde hace años. Se han dado incluso casos de ofertas de viajes completos que, después de efectuar el pago, no se han llegado a realizar.
La contratación online de alojamientos y otros servicios vacacionales puede convertirse en una puerta abierta a las estafas si no se mantienen las debidas precauciones.
El INCIBE apunta a algunas estafas típicas a través de aplicaciones y anuncios online:
A la vista de estos engaños, se pueden identificar algunas señales de alerta que pueden avisarnos de que nos encontramos ante una estafa.
Los delincuentes se aprovechan de la propia codicia de sus víctimas para manipularlas. Los precios muy reducidos o las promesas de obtener ganancias fáciles (como en el caso de los trileros) son señales de alarma que deben hacernos sospechar.
Una web, una app o un anuncio mal presentados o con cualquier otro problema similar también deben hacernos desconfiar. Probablemente se trate de una imitación o duplicado. Además, es importante revisar le dirección de la página que se está visitando para asegurarse de que es legítima.
El INCIBE invita a desconfiar de perfiles en redes sociales y aplicaciones de mensajería poco construidos o sin comentarios de otros usuarios. También conviene tomar distancias con los que tengan reseñas negativas e incluso contrastar las positivas con comentarios en otros foros o webs.
Tanto las invitaciones a realizar pagos fuera de plataformas legítimas como a efectuarlos por adelantado son un riesgo importante para el bolsillo.
Las ofertas irresistibles con caducidad inminente o las invitaciones a actuar rápido para evitar malas consecuencias (como una multa en destino) tienen un objetivo: que la víctima actúe sin tomarse el tiempo necesario para reflexionar y darse cuenta de que está siendo víctima de una estafa.
El sentido común es el mejor escudo frente a posibles estafas durante las vacaciones. Tener en cuenta las señales que acabamos de ver y nunca actuar movidos por la urgencia son dos medidas que ayudarán a evitar la inmensa mayoría de las estafas.
Eso sí, no está de más tener en cuenta algunas precauciones extra en lo referente a la actividad online relacionada con las vacaciones, desde la contratación de traslados, alojamientos y servicios en destino al propio uso de dispositivos electrónicos durante las vacaciones: