Economía global
Bulgaria se incorpora al euro: así serán sus monedas

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20 países de los 27 miembros de la Unión Europea tienen el euro como moneda oficial, pero ¿por qué algunos no usan esta moneda?
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El 1 de enero de 2002 se introdujo el euro en doce Estados de la Unión Europea: Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España.
Más adelante, lo adoptaron como moneda oficial Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Malta, Letonia y Lituania. A todos estos países se suma Bulgaria, que adopta el euro el 1 de enero de 2026.
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Hasta ahora Bulgaria se había quedado fuera porque no cumplía algunos de los criterios necesarios para adoptar el euro, sobre todo en lo relativo a la inflación.
A pesar de la adopción del euro en este país, aún hay otros que no usan la moneda única como su moneda oficial. Si vas a viajar por la Unión Europea, es conveniente que conozcas cuáles son y qué moneda utilizan.

A pesar de que Dinamarca fue uno de los Estados firmantes del Tratado de la Unión Europea (1993), texto que obliga a los Estados miembros a adoptar el euro como moneda, este país se adhiere a la cláusula de exclusión voluntaria en los acuerdos europeos , que exime a los Estados de aplicar ciertas medidas.
Dinamarca tiene libertad de elección para entrar o no en la eurozona y, hasta el momento, ha decidido mantener su moneda, la corona danesa.

Hungría es de uno de los Estados que no cumple los criterios de convergencia de Maastricht requeridos para adoptar el euro.
El informe más reciente del Banco Central Europeo (BCE) es de junio de 2024 y sitúa la inflación, el déficit, la deuda pública y los tipos de interés a largo plazo de este país fuera de los criterios.
En el caso de Hungría, su tasa de inflación empeoró incluso respecto al informe anterior: pasó de registrar una tasa de inflación interanual media del 6,8 % en abril de 2022 a otra del 8,4 % en mayo de 2024, según refleja el informe. Es la más alta entre los países examinados.
En el caso del déficit presupuestario de las Administraciones públicas de Hungría, aunque mejoró desde el anterior examen para situarse en el 6,7 %, acabó por convertirse en el más alejado del valor de referencia en 2023 (3%) de entre los países examinados.
En cuanto a la deuda, el informe señalaba lo siguiente: “En 2023, la deuda pública en relación con el PIB se situó por debajo del valor de referencia (60 %) en todos los países analizados, salvo en Hungría”. También se encontraba entre el grupo de países con tipos de interés a largo plazo superiores al valor de referencia del 3,8 %.
Por todas estas razones, la adopción del euro por parte de Hungría todavía no parece cercana. Mientras tanto, el país mantiene su moneda, el florín.

El caso de la República Checa está en línea con Hungría: no cumple los criterios de convergencia necesarios, aunque en su caso el déficit ya no es un problema.
En el mismo informe, el BCE indica que la inflación media interanual de la República Checa se encontraba 2,2 puntos porcentuales por encima del valor de referencia en el momento de la evaluación, aunque esperaba que ya no fuera así en el corto plazo.
Eso sí, en lo relativo al déficit, la Comisión Europea determinó que el país cumplía con el criterio del Pacto de Estabilidad.
“Durante el período de referencia comprendido entre junio de 2023 y mayo de 2024, los tipos de interés a largo plazo en la República Checa se situaron en el 4,2 %, en promedio, y, por lo tanto, por debajo del valor de referencia del 4,8 % establecido para el criterio de convergencia de los tipos de interés”, señala.
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Por último, el BCE alegaba en su informe que “la legislación checa no cumple todos los requisitos relativos a la independencia del banco central, la prohibición de financiación monetaria y su integración legal en el Eurosistema”. Hasta que la República Checa no cumpla con los criterios, su moneda seguirá siendo la corona checa.

Este país es otra de las economías que no alcanza los criterios de convergencia. “En mayo de 2024, la media de doce meses de la tasa de inflación interanual medida por el IAPC de Rumanía se situó en el 7,6 %, es decir, considerablemente por encima del valor de referencia del 3,3 % establecido para el criterio de estabilidad de precios”, concreta el BCE.
“Rumanía está actualmente sujeta a un procedimiento de déficit excesivo y en junio de 2024 la Comisión Europea concluyó que no había tomado medidas efectivas”, continúa el informe.
“Durante el período de referencia comprendido entre junio de 2023 y mayo de 2024, los tipos de interés a largo plazo en Rumanía se situaron en el 6,4 %, en promedio, y, por lo tanto, por encima del valor de referencia del 4,8 % establecido para el criterio de convergencia de los tipos de interés”, mantiene.
El BCE, además, asegura que la legislación rumana no cumple todos los requisitos necesarios para entrar en el euro. La moneda oficial rumana es el leu.

El caso de Suecia difiere bastante de los anteriores. Su inflación, déficit y tipos de interés cumplen con creces los criterios de convergencia. Sin embargo, debido a que su población no apoya la adopción del euro, su Gobierno nunca realiza las reformas legislativas que los informes del BCE y la Comisión Europea reclaman.
De esta manera consigue eludir la entrada en el sistema de moneda única, dejando abierta una puerta para revertir esta situación cuando sea necesario a través de una reforma legal. Suecia mantiene, por tanto, la corona sueca como moneda oficial.

El BCE estima que Polonia tampoco cumple los requisitos para la entrada en el euro. “En mayo de 2024, la media de doce meses de la tasa de inflación interanual medida por el IAPC de Polonia se situó en el 6,1 %, es decir, muy por encima del valor de referencia del 3,3 % establecido para el criterio de estabilidad de precios”, apunta.
“El déficit presupuestario de las Administraciones Públicas de Polonia se situó en el 5,1 % del PIB en 2023, es decir, muy por encima del valor de referencia del 3 %, mientras que su ratio de deuda en relación con el PIB fue del 49,6 %, inferior al valor de referencia del 60 %”, agrega.
Tampoco los tipos de interés a largo plazo de Polonia cumplen con los criterios para entrar en el euro. “Durante el período de referencia comprendido entre junio de 2023 y mayo de 2024, los tipos de interés a largo plazo en Polonia se situaron en el 5,6 %, en promedio, y, por lo tanto, por encima del valor de referencia del 4,8 % establecido para el criterio de convergencia de los tipos de interés”, recoge el informe.
“La legislación polaca no cumple todos los requisitos relativos a la independencia del banco central, la confidencialidad, la prohibición de financiación monetaria y su integración legal en el Eurosistema”, apuntala el BCE. Hasta el cumplimiento de los criterios, Polonia usa como moneda oficial el zloty.