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CaixaBank Research prevé que España liderará el crecimiento en 2026 con un sólido avance del PIB impulsado por inversión y demanda interna
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Pese a un 2025 marcado por tensiones comerciales globales, la economía española ha mostrado un sólido dinamismo. Se estima que el PIB crecerá un 2,9%, muy por encima del 1,3% de la eurozona, lo que sitúa a España, junto con Irlanda, como principal motor económico de la región.
La economía española ha completado en 2025 el viraje hacia la demanda interna como principal motor de crecimiento, impulsada por el consumo privado y la inversión. Estos dos componentes explican la totalidad del avance del PIB en 2025.
De acuerdo con las previsiones de CaixaBank Research , la ligera contribución del consumo público, de 0,3 puntos porcentuales, quedará contrarrestada por el aporte negativo del sector exterior.
Esta aportación negativa no hay que tomarla como un mal dato: las exportaciones españolas han mantenido un avance muy sólido –se prevé que crezcan un 4,2% interanual–, apoyadas especialmente en el dinamismo de los servicios no turísticos.
Las exportaciones, por sí solas, en 2025 aportarán 1,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB, aunque esta aportación se está viendo más que compensada por la fortaleza del crecimiento de las importaciones, que han tenido que alimentar el fuerte tirón de la demanda interna.
En suma, 2025 deja a la economía española con una inercia muy positiva para afrontar 2026.
El servicio de estudios de CaixaBank prevé que el PIB español crecerá un 2,1% en 2026. Este crecimiento se desglosa en varios factores.
Partimos de un ritmo de crecimiento subyacente (o «potencial») estimado en torno al 1,6% anual –es decir, la velocidad a la que podría crecer el PIB español considerando la tendencia productiva de fondo–, al que se van añadiendo otros factores.
Por el lado positivo, varios canales seguirán empujando la actividad económica española:
Prevemos que se ejecuten unos 17.500 millones en subvenciones (frente a los ~15.000 millones de 2025) y se avance en los proyectos financiados con préstamos. Esta inyección de fondos podría aportar 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB.
Este impulso demográfico contribuirá a que continúe la fortaleza del mercado laboral –prevemos un crecimiento de la ocupación del 2% en 2026–.
Este canal podría aportar 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, con especial impacto en la inversión en equipo, todavía solo un 6,4% por encima del nivel prepandemia, frente al 10,0% del PIB.
CaixaBank Research prevé que la tasa de ahorro se mantenga en 2025 en cotas cercanas al 13% de la renta bruta disponible y proyectamos un suave descenso en 2026 como consecuencia de una menor incertidumbre y la reducción reciente de los tipos de interés.
Esta disminución de la tasa de ahorro ayudará a mantener el dinamismo del consumo privado e impulsará ligeramente el crecimiento del PIB en 0,1 puntos porcentuales.
Las viviendas iniciadas en 2025 seguirán generando actividad en 2026, ya que la construcción de vivienda se prolonga más de un año, y el consumo de bienes duraderos ligados al hogar también crecerá. Este canal en conjunto aportaría 0,1 puntos porcentuales al crecimiento del PIB.
Por supuesto, no todos los factores empujarán al alza. También identificamos varios vientos en contra que moderarán el crecimiento en 2026:
Adicionalmente, hay que considerar el impacto directo de las barreras comerciales: los aranceles que EE. UU. impuso a las importaciones europeas a lo largo de 2025 aún tendrán un impacto negativo sobre el crecimiento de 2026, restando aproximadamente 0,1 puntos porcentuales.
Además, se prevé una política fiscal más contractiva (excluido el efecto de los fondos NGEU), con ingresos públicos al alza y un crecimiento del gasto más moderado, lo que implicará un ajuste del déficit y una ligera contención de la demanda interna.
En conjunto, el servicio de estudios de CaixaBank prevé un crecimiento del 2,1% en 2026, una cifra sólida, pero algo inferior a la de 2025. Esta moderación se explica porque varios apoyos clave ya impulsaron la economía en 2025. En concreto, la aportación al crecimiento de la demografía, los tipos de interés y el sector turístico será similar en 2026 que en 2025.
Tan solo la aportación de los fondos NGEU se espera que sea superior. En contraposición, ahora ganan peso factores como el menor dinamismo exterior y la transición hacia una fase más madura del ciclo económico.
Como toda previsión, el escenario de CaixaBank Research está sujeto a incertidumbre. Por eso presenta intervalos de crecimiento con sus respectivas probabilidades asociadas. Se utiliza para ello el modelo macroeconómico para la economía española de CaixaBank Research. De acuerdo con este análisis, con un 40% de probabilidad, el crecimiento anual del PIB de 2026 se situará entre el 1,5% y el 2,7%.
Con una probabilidad del 60%, caso que ya incorpora la posibilidad de que se materialicen shocks, tanto en negativo como en positivo, de una magnitud relativamente elevada, el crecimiento se situaría entre el 1,0% y el 2,9%. De este modo, podemos decir, con un elevado grado de confianza, que la economía española seguirá creciendo a un buen ritmo el próximo año.