Cultura popular
La historia de España a través de sus monedas

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El áureo y el denario fueron dos monedas esenciales en el sistema monetario del Imperio romano que se llegaron a acuñar en España
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Son pequeñas piezas de metal que encierran un pedazo de historia. Las monedas antiguas españolas nos cuentan muchas cosas acerca de nuestro pasado, pero también sobre nuestro presente.
Este es el caso del áureo y el denario de plata, dos monedas antiguas que se utilizaron en la península ibérica mientras formaba parte del Imperio romano.
Una valía más que otra, aunque la diferencia de valor entre ambas no siempre fue la misma.
De estas dos monedas, la de mayor antigüedad era el denario argénteo o denario de plata. Si nos suena ese nombre es porque de él derivó la palabra “dinero” que aún utilizamos hoy en día.
Las primeras noticias que tenemos sobre un denario las situó Tito Livio en el año 268 a.C. , aunque su acuñación masiva se suele situar algo más tarde, hacia el 211 a.C. Su valor equivalía a 10 ases (de ahí su nombre) y se convirtió en la moneda oficial del imperio romano.
A la península ibérica lo trajeron los negociantes itálicos y los ejércitos, junto a los ases de bronce. Estas monedas se convirtieron en el dinero de la romanización, tal y como destaca el Museo Arqueológico Nacional .
Los denarios se hicieron imprescindibles para el pago y recaudación de tributos, así como en el comercio, los campamentos y grandes explotaciones como las mineras, por lo que contribuyeron decisivamente a la monetización de Iberia.
De hecho, se llegaron a acuñar denarios en ciudades hispanas en siglos posteriores y según el formato romano. Eran los denarios ibéricos , producidos por íberos, celtíberos y otros pueblos.
En sus orígenes, el denario argénteo era una moneda de plata de gran calidad, con elevados porcentajes de plata por pieza. Algo que cambió con el paso del tiempo.
Los grandes pagos y operaciones comerciales exigieron, en un momento dado, una moneda de mayor denominación que los denarios de plata.
Fue así como surgió el áureo, también conocido al principio como nummus aureus o denarius aureus . Se acuñó entre los siglos I a.C. y IV a.C.
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Su nombre procede del metal precioso del que estaba hecho: el oro. Equivalía a diez denarios en el sistema monetario del Imperio romano. También encontramos monedas antiguas españolas de este tipo, como alguna pieza de áureo de Augusto acuñada aquí hacia el año 18 d.C.
Así que podemos decir que un áureo valía más que un denario por dos razones: porque estaba hecho de oro y porque el propio sistema de cambio estableció una equivalencia de un áureo por cada 25 denarios de plata.
Una de las historias actuales que nos cuentan las monedas antiguas como el denario nos habla de devaluación de las divisas e inflación.
Según explica el coleccionista y experto en denarios Eduardo Mas , el denario romano fue durante siglos una moneda robusta, respaldada por su contenido en plata.
Sin embargo, tras el gran incendio de Roma en el año 64, Nerón necesitaba financiación para reconstruir la ciudad. Así que decidió reacuñar la moneda reduciendo su contenido en plata.
Este es un recurso al que acudieron otros emperadores en posteriores ocasiones: cada vez había menos plata en los denarios y más cobre.
Como resultado, el denario fue perdiendo valor hasta ser sustituido por el antoniniano en el siglo III, que equivalía a dos denarios.
Otra de las consecuencias de la devaluación del denario fue la hiperinflación a la que contribuyó este proceso: a medida que perdía plata (y valor), hacían falta más denarios para comprar los mismos bienes.
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En cambio, los salarios no subían al mismo ritmo, por lo que el poder adquisitivo de los ciudadanos decayó y se desató una espiral hiperinflacionaria en la última etapa del Imperio. Tanto fue así, que muchos volvieron al trueque .
Este proceso de devaluación del denario influyó también en su tipo de cambio respecto al áureo. Aunque la moneda de oro tampoco se libró del adelgazamiento de este metal en su composición, tardó algo más en sufrir este proceso.
Al final, el tipo de cambio del áureo dejó de tener en cuenta al denario para fluctuar en función de la cotización del oro .
Las monedas antiguas, tanto romanas como españolas, tienen hoy un valor que depende de varios factores, desde su escasez a su singularidad o su estado de conservación.
Por ejemplo, el Estado adquirió hace cuatro años un áureo de Augusto acuñado en Córdoba por 50 000 euros . De todas maneras, algunas piezas se adjudican en subastas desde los 2.000 euros .
También en subastas se encuentran denarios tanto por un precio inferior a los 200 euros como superior a los 1.000 euros , en función de la pieza.