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Descubre por qué hay países pobres, pero ricos en recursos, o por qué nos ponemos a ahorrar cuando deberíamos gastar
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¿Por qué hay países muy ricos en recursos, pero con un desarrollo económico limitado? ¿Por qué nos arrepentimos más de nuestras compras cuantas más opciones tenemos?
Seguro que alguna vez te lo has preguntado. Se trata de algo más que sensaciones: son realidades y hay quien les ha buscado una explicación.
Entre las curiosidades económicas más llamativas se encuentran algunas paradojas como las que acabamos de ver. Son cosas que ocurren por muchos motivos que no son solo económicos.
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Comenzaremos explicando por qué hay países con recursos naturales valiosos, pero con una economía que no acaba de despegar.
Seguro que conoces algún ejemplo: tal vez tenga grandes reservas petroleras o de gas natural, incluso yacimientos de minerales y metales preciosos o tierras muy fértiles. Sin embargo, ni el desarrollo económico ni las condiciones de vida de sus habitantes se corresponden con la riqueza en recursos de ese país.
Parece que esos territorios tengan una especie de maldición y así bautizó esta paradoja el economista Richard M. Auty en 1993. En su informe Desarrollo económico y la tesis de la maldición de los recursos, describía cómo la industrialización de muchos países asiáticos había sido un éxito, mientras que otros latinoamericanos o subsaharianos, más ricos en recursos, no eran capaces de aprovecharlos para desarrollar sus economías.
Medioambiente

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¿Por qué sucede esto? No hay una sola explicación, sino muchas y, además, vinculadas a distintos ámbitos, que van desde el político al social. Desde el punto de vista económico, se han encontrado algunos factores vinculados a una menor diversificación productiva y exportadora.
Cuando un país descubre un importante yacimiento de algún recurso natural valioso, es fácil que tienda a concentrar sus factores productivos (mano de obra y capital) en ese sector. Como resultado, otros sectores productivos tradicionales perderán fuerza.
Esto provoca un efecto dominó: la economía del país tenderá a depender cada vez más de la explotación de un solo tipo de recursos para su exportación, así que su crecimiento se verá condicionado por factores como los precios internacionales y la demanda externa
Si además se produce una apreciación de su moneda por la entrada de divisas a cambio de las materias primas, el resto de las exportaciones perderán competitividad. Todo esto puede afectar seriamente al desarrollo económico del país.
Evitar las compras por impulso es un hábito muy saludable que contribuye a nuestra salud financiera. Meditar bien qué vamos a comprar evita gastos superfluos y, por tanto, beneficia la economía personal y familiar. Eso sí, pensarlo en exceso puede llegar a afectar a nuestras decisiones de compra.
Finanzas personales

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Precisamente con esto tiene mucho que ver una curiosidad económica más relacionada con nuestras emociones que con nuestro pensamiento racional: resulta que disponer de muchas opciones de compra nos estresa.
Esto se nota especialmente al comprar algún artículo o servicio: nos cuesta decidirnos por una opción y, cuando lo hacemos, puede que después nos arrepintamos de no haber elegido otra que también habíamos considerado.
Este fenómeno se ha descrito como “la paradoja de la elección”. El psicólogo Barry Schwartz describió así una tendencia muy humana: cuantas más opciones tengamos para elegir, menos satisfechos estaremos con la decisión tomada, ya sea de compra, inversión o incluso ahorro.
Según el experto, eliminar algunas opciones de compra ayudaría a disminuir la ansiedad de los consumidores.
¿Es posible que cuantas más personas ahorren, menor resulte el ahorro total? Sí, lo es y tiene un nombre: la paradoja del ahorro.
Se trata de un concepto desarrollado por el famoso economista británico John Maynard Keynes, quien observó la tendencia de los consumidores a ahorrar durante las recesiones , cuando se supone que deberían hacer lo contrario.
Economía doméstica

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De hecho, los gobiernos y autoridades económicas suelen tomar medidas encaminadas a estimular el consumo cuando hay una recesión, precisamente para salir de ella cuanto antes.
Sin embargo, tal y como descubrió Keynes, los ciudadanos tienden a hacer lo contrario en esas situaciones. Es decir, tratan de acumular dinero por si se prolongan las dificultades económicas o pierden su empleo.
Esta tendencia podría dañar la economía: si todos los consumidores reducen sus gastos para incrementar su ahorro individual, el ahorro agregado disminuirá, según la teoría de Keynes.
¿A qué se debe esto? A una razón muy sencilla: el gasto de una persona es el ingreso de otra. El efecto bola de nieve (o multiplicador keynesiano ) producirá un descenso general en el consumo y en los ingresos. Si se gasta y se cobra menos, se acabará reduciendo también la capacidad de ahorro para todos.