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¿Miedo a viajar, a conducir o a los insectos? No te preocupes, hay un tipo de seguro adecuado para ayudarte a superar tus fobias
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Llega Halloween y jugamos a explorar nuestros terrores por diversión, para llevarnos hasta el límite. Se dice que el miedo es libre, pero lo que suele hacer es todo lo contrario: nos paraliza y no nos deja desarrollarnos con libertad.
Precisamente para eso están los distintos seguros que contratamos, para protegernos y ayudarnos a liberarnos de nuestros temores.
Sea cual sea tu fobia, hay un seguro que te puede ayudar a controlarla. Aquí tienes unos cuantos ejemplos.
Si eres hipocondriaco, los seguros de salud o seguros médicos ponen a tu disposición toda clase de servicios para ayudarte a cuidar de tu salud y, en el peor de los casos, afrontar la enfermedad.
Con este producto, la aseguradora se compromete a cubrir los gastos clínicos, médicos y de hospitalización, entre otros, del asegurado a cambio del pago de una prima.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no en todos los casos esta póliza cubre al asegurado desde el primer día, ya que existen los denominados periodos de carencia.
Estos periodos los suelen establecer las propias aseguradoras, por lo que conviene consultar si nuestra póliza observa alguno.
¿Le tienes pánico al agua? ¿Los insectos no son precisamente lo tuyo? Te sorprenderá lo que puede hacer un buen seguro del hogar por ti si tiemblas al pensar que tu casa se pueda inundar o que una plaga la tome al asalto.
Entre otras muchas cosas, los seguros del hogar cubren los daños provocados por el agua en caso de filtraciones, derrames accidentales e incluso si un grifo se queda abierto.
Eso sí, es importante tener en cuenta que no suelen cubrir los gastos de localización y reparación de las fugas o averías que no produzcan daños directos en la vivienda.
Por su parte, el control de plagas es una cobertura opcional que se puede añadir al seguro del hogar si se desea. En viviendas que forman parte de edificios, suele incluirse en el seguro de la comunidad.
Los hodófobos sienten un miedo intenso, persistente e irracional a viajar. Generalmente temen que algo ocurra antes o después del viaje, por eso tratan de evitarlo a toda costa.
Los seguros de viaje son una excelente opción para quienes temen hacer las maletas que, además, se ajusta muy bien a cada tipo de plan.
Estos seguros pueden incluir coberturas muy diversas, desde la pérdida del equipaje a la cancelación del viaje, así como la asistencia en robos o la cobertura médica en caso de que se presente una enfermedad o accidente mientras estás fuera de casa.
Esta última es especialmente importante en caso de viajes a países fuera de la Unión Europea que no tengan firmado con España un convenio de asistencia sanitaria en el exterior .
La duración de los seguros de viaje también es muy variada: pueden contratarse tanto para un viaje de un día como para obtener cobertura durante todo el año si se viaja frecuentemente.
Eso sí, antes de contratar uno de estos seguros conviene consultar si otros que ya tengamos contratados (como el del hogar o el de salud), o bien nuestras propias tarjetas de crédito ofrecen ya alguna de estas coberturas y cuál es su alcance.
Vinculado con el anterior, hay personas que sufren amaxofia, es decir, miedo a conducir un vehículo. Para ellos (y para todo conductor que se precie) existen los seguros de coche.
Una vez contratado el seguro, la prima que se ha de pagar dependerá de una serie de factores, como los años de experiencia al volante o el modelo del vehículo.
Existen diferentes modalidades de seguros de coche:
También hay seguros de coche por días, que son los que se suelen contratar al alquilar un vehículo.
El miedo al fracaso es muy común en cualquier etapa de la vida, pero es algo especialmente importante cuando una persona decide emprender y sacar adelante su propio negocio.
Puede que no elimine del todo una atiquifobia (que es el miedo extremo al fracaso), pero un seguro multirriesgo empresarial puede ayudar a atenuarla. Esta modalidad asegura la fuente de ingresos con amplias coberturas y está pensada para cubrir todos aquellos daños que pueda sufrir la empresa tras un siniestro, protegiendo su patrimonio y la continuidad de su actividad.
Por su parte, los seguros de explotaciones agrarias protegen a estos negocios de los riesgos específicos a los que se ven expuestos, como condiciones climáticas adversas, las plagas o las enfermedades de los animales. Gracias a ellos, se pueden asegurar los ingresos por una cosecha o por la venta de ganado.
Sea cual sea tu fobia, hay un seguro esperándote para espantar todos tus miedos.