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Historias de mujeres que transforman su pasión en negocio con el apoyo de MicroBank
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Para María Castillo, de 29 años, la danza es su forma de vida. Empezó a bailar con tres años junto a su madre, directora de una escuela en Badajoz, y llegó a formarse en el Royal Ballet de Londres.
Más tarde se trasladó a Madrid para estudiar Economía, decidida a emprender su propio negocio y convertirse en mujer empresaria, aunque nunca colgó las zapatillas de puntas.
Cuando su madre tuvo que cerrar la escuela, María sintió la necesidad de dar continuidad a su legado y reabrió el centro conservando el nombre materno: Escuela de Ballet María Montero de Espinosa.
Con espíritu emprendedor, solicitó un crédito de 20.000 euros a MicroBank, el banco social de CaixaBank, para ampliar y modernizar las instalaciones e incorporar una nueva disciplina: el Barre, un entrenamiento que utiliza la barra de ballet.
“Ha sido brutal porque empezamos en septiembre del año pasado y ya tenemos 250 alumnas”, explica María. Del ballet destaca su capacidad para inculcar disciplina, organización y constancia, valores fundamentales para emprender.
Actualmente, la escuela la integran tres profesoras y sueña con crecer a través de franquicias que sigan formando a bailarines.
De cómo expandir un negocio sabe también mucho Rosa López. Con solo 24 años decidió abrir su primera academia de idiomas. Siempre tuvo claro que quería ser su propia jefa y, antes de terminar la universidad, ya planeaba su futuro proyecto.
Con experiencia como profesora de inglés, abrió su propio centro en Cala Ratjada (Mallorca). “Solicité un microcrédito de 6.000 euros a MicroBank porque no tenía ahorros ni acceso a otra financiación. A día de hoy, me parece una locura haber montado una empresa con esa cantidad, pero no tenía nada que perder”, recuerda.
Gracias al préstamo cubrió la fianza del local, el mobiliario y el material de la escuela Schwa.
En poco tiempo el negocio creció, nació Schwa Online y la academia se expandió con dos nuevas sedes en Palma y Sineu, también con microcréditos de MicroBank.
Hoy cuenta con un equipo estable de 20 personas y prevé abrir su primera franquicia en 2026. “Crear la franquicia sin perder la esencia del día en que monté Schwa ha sido un reto. Elegimos con cuidado a quién vendemos una franquicia: no nos vale cualquier persona solo por crecer”, afirma.
María y Rosa son ejemplos del impulso al emprendimiento femenino y dan sentido a fechas como el Día Internacional de la Mujer Emprendedora (19 de noviembre).
El apoyo de MicroBank a las mujeres que deciden impulsar su propio negocio se tradujo en 8.177 préstamos en lo que va de año, por un importe total de 172 millones de euros.
Más de la mitad de las beneficiarias -el 51%- utilizó la financiación para empezar un nuevo negocio. Y, aunque dar el primer paso es lo más complicado, contar con un acompañamiento profesional también es clave para consolidar los proyectos.