Economía global
Los mercados miran a Estados Unidos: ¿pueden afectarnos sus datos de empleo?

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CaixaBank AM anticipa un año basado en una gestión muy pegada al mercado
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La evolución de los mercados en 2025 dejó un balance positivo para las carteras, pero también un entorno marcado por la incertidumbre política -protagonizada en gran parte en EE. UU.— y por una renta fija en proceso de normalización frágil. Son algunas de las ideas que analizan Jorge Colomer, director de inversiones y director adjunto de CaixaBank AM y Santiago Rubio, director de estrategia de inversión, en la última entrevista Visión de Mercado publicada por la gestora. 2026 será un año dominado por la tacticidad, la flexibilidad y la necesidad de reaccionar con rapidez ante un abanico de escenarios mucho más amplio de lo habitual.
Como puntos destacados de 2025, se asistió a una desaceleración en EE. UU. motivada más por la incertidumbre política que por las medidas económicas en sí. “He visto por primera vez en mi vida que una economía se desacelera sin otro motivo que la propia incertidumbre. El enfriamiento no es debido a las políticas económicas sino a la capacidad de generar incertidumbre de esta Administración”, afirma Santiago Rubio.
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Esa incertidumbre se dejó notar en la bolsa estadounidense. De hecho, la participación de EE.UU en los índices globales ha pasado del 60% al 50%, y su comportamiento ha sido de los peores de entre los grandes mercados. No obstante, detrás de esa pérdida de valor no están tanto las caídas de las valoraciones bursátiles de las empresas de EE.UU, que se han mantenido, como el alza de las valoraciones vistas en los mercados del resto del mundo. Una tendencia que se mantendrá al menos en los primeros meses de 2026.
En renta fija, destacar la normalización frágil del mercado con tensiones en los tramos largos debido a la situación fiscal de varios países desarrollados. Una situación que se prevé se mantenga a corto plazo y que obliga a ser tácticos, ágiles y cautelosos con respecto a los tramos largos de la deuda.
Al cerrar el año, el balance es positivo. “Las carteras han logrado rentabilidades absolutas favorables y han generado valor añadido gracias a la selección de valores, la distribución geográfica y una gestión muy táctica”, afirma Jorge Colomer.
De cara a 2026, ambos coinciden en que será un año marcado por la incertidumbre y por un abanico de escenarios mucho más abierto de lo habitual. Como señalan, el escenario central —moderadamente positivo— "es el que menos parte ocupa de todo el escenario", lo que obliga a adoptar un enfoque extremadamente táctico. La clave estará en mantener flexibilidad, evitar grandes convicciones previas y reaccionar con rapidez ante bifurcaciones que pueden surgir tanto desde la política estadounidense como desde la evolución de los tipos largos y la estabilidad institucional.
En este contexto, las carteras deberán gestionarse con una combinación de prudencia y agilidad: diversificación geográfica bien calibrada, sensibilidad a los riesgos de duración en renta fija, atención a la calidad del crédito y una vigilancia constante de los mercados emergentes y europeos, que seguirán ofreciendo oportunidades selectivas.
El mensaje final es claro. 2026 no será un año para posiciones estáticas, sino para una gestión cercana, adaptable y muy pegada al pulso del mercado. “Lo mejor que podemos decirles a los clientes es que vamos a estar muy pegados a ellos y a los mercados sin grandes preconcepciones”, concluye Santiago Rubio.
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