ECONOMÍA GLOBAL
Cinco claves para entender el impacto económico del conflicto de Oriente Medio

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En ‘Visión de Mercados’, Santiago Rubio compara la crisis del petróleo por Irán con la vivida tras la guerra de Ucrania
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En un contexto de nuevas tensiones geopolíticas y volatilidad en los mercados, una pregunta vuelve a estar sobre la mesa: ¿puede la inflación comportarse hoy como lo hizo tras el estallido de la guerra en Ucrania en 2022?
Desde CaixaBank Asset Management , la respuesta es clara: el paralelismo existe, pero el escenario es distinto. Así lo explica Santiago Rubio, director de Estrategia de Inversión de la Gestora, en una nueva edición de Visión de Mercados.
El repunte de los precios energéticos y la incertidumbre internacional recuerdan inevitablemente a 2022, cuando la inflación se disparó y obligó a los bancos centrales a endurecer su política monetaria con rapidez.
Sin embargo, como señala Santiago, la clave que diferencia ambos contextos se encuentra en el punto de partida de la economía “En el año 22 teníamos todavía mucho ahorro acumulado (…) nos encontrábamos con que había un shock de precios en la energía que caía sobre una economía que tenía ganas de gastar y capacidad de gastar”.
En el año 22 teníamos todavía mucho ahorro acumulado (…) nos encontrábamos con que había un shock de precios en la energía que caía sobre una economía que tenía ganas de gastar y capacidad de gastar
Santiago Rubio
Director del Área de Estrategias de Inversión en CaixaBank AM
Ese exceso de ahorro permitió absorber el impacto de precios sin frenar el consumo, alimentando una inflación más persistente.
Hoy, ese contexto ha cambiado radicalmente. El ahorro acumulado tras la pandemia prácticamente ha desaparecido y la economía muestra signos de desaceleración, especialmente en Estados Unidos. Esto cambia completamente la lectura del mercado. Según explica el director de Estrategia de Inversión de CaixaBank AM: “Es muy probable que el efecto inflacionista (…) se note más en una desaceleración económica que en la subida de precios”.
Es decir, ante un nuevo shock energético, el impacto podría ser más negativo para el crecimiento que para la inflación, alejando el riesgo de una espiral inflacionista como la vivida en 2022.
En este contexto, desde CaixaBank AM consideran que los mercados no solo han sobrereaccionado sino que han ido demasiado lejos en sus expectativas sobre los bancos centrales y los tipos de interés.
Esa sobrerreacción ha castigado especialmente a la renta fija, generando —según la Gestora— una oportunidad clara para los inversores.
Los tipos de interés a este nivel son una oportunidad de inversión atractiva que hay que aprovechar
Santiago Rubio
Director del Área de Estrategias de Inversión en CaixaBank AM
Este ajuste en los precios de los bonos ha cambiado el posicionamiento estratégico de la Gestora, que ve valor en aumentar la exposición a renta fija en cartera.
Aunque en el corto plazo este activo ha sufrido, el punto de entrada actual ofrece un mayor potencial de rentabilidad futura, especialmente si el escenario de desaceleración se confirma.
A pesar de las similitudes superficiales con 2022, desde CaixaBank Asset Management insisten en no caer en comparaciones simplistas.
El contexto macroeconómico es diferente, y con él, las dinámicas de inflación y mercado.
En este escenario, la clave no está en repetir estrategias pasadas, sino en entender qué ha cambiado. Y para la Gestora, ese cambio abre una oportunidad clara: volver a mirar a la renta fija como uno de los activos más atractivos del momento.