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Los entornos geopolíticos y económicos invitan a un 2026 optimista, aunque habrá que estar vigilantes, apunta CaixaBank AM
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Si hacemos un resumen breve de la marcha de los mercados en octubre, podemos decir que el debate de los aranceles se ha acabado. Ahora bien, si queremos ampliar el análisis, debemos introducir algún matiz: el debate de los aranceles se ha acabado… por ahora, ya que se trata de un asunto en el que la última palabra casi nunca parece definitiva.
Al margen de este aspecto en concreto, lo cierto es que los mercados siguen evolucionando en función de otras muchas dinámicas. Y son precisamente esas dinámicas las que han analizado Jorge Colomer, director general adjunto y director de inversiones de CaixaBank AM ; y Santiago Rubio, director del área de Estrategia de Inversiones de la entidad, que sitúan el foco en otros aspectos que, de manera determinante, podrían influir en los entornos macroeconómicos.
Si todas las miradas están puestas en Estados Unidos, es por un motivo claro: “A principios de agosto, nos sorprendió la revisión del mercado laboral, que plantea un estancamiento de la creación de empleo”, recuerda Colomer.
Este aspecto, de hecho, “llevó a la Reserva Federal a hacer una bajada de tipos en septiembre, después de haber estado un tiempo sin hacerlo y sin tener la inflación totalmente controlada”.
Bien es cierto que, como recalca Rubio, hay una duda en el aire. “No podemos saber si ese estancamiento se debe a que las empresas no demandan trabajadores o a que hay trabajadores a los que ha detenido y deportado”, afirma.
Esta duda es significativa, pero, en cualquier caso, “ha sido una desaceleración muy rápida y, si no se frena, empezaremos a hablar de recesión”.
"El debate de los aranceles ha tenido un final silencioso, pero el impacto no deja de estar ahí"
Jorge Colomer
Director general adjunto y director de inversiones de CaixaBank AMSi los datos de empleo en Estados Unidos ya preocupan per se, hay otro factor que también lo hace de manera más concreta: la posibilidad de que los movimientos financieros en torno a la IA, claramente en auge, hayan evitado una situación incluso peor.
“La inversión en centros de datos está ‘maquillando’ la situación”, asegura Rubio. Y es que “el mercado norteamericano está siendo un poco monotemático y la economía se está sosteniendo por este tipo de inversiones”.
El dilema, en su opinión, está en el retorno de esas inversiones: “Empieza a ser urgente que haya claridad sobre cómo se va a generar rentabilidad. Es un debate que también va a dominar las discusiones del mercado en este último trimestre”.
En Europa, por el contrario, "la situación es bastante distinta", afirma Jorge Colomer, ya que "se ha puesto fin al ciclo de bajadas de tipos y la inflación descansa cerca de los objetivos del Banco Central", lo que puede augurar cierta calma.
Una calma, sin embargo, que no está exenta de un riesgo concreto: lo que Santiago Rubio llama "la agonía francesa", donde "el problema político se está notando en una desaceleración muy rápida del consumo y la inversión" En su opinión, "este problema no se va a solucionar en un trimestre ni en dos, nos va a acompañar un tiempo", así que "habrá que vigilarlo, pero sin preocuparse demasiado".
En este contexto, "en el tercer trimestre, los mercados han ido muy bien", recalca Colomer. "La renta fija ha tenido pocos sobresaltos y los tramos largos han tenido algo más de volatilidad, pero han cumplido su función. La renta fija privada lo ha hecho mejor que la soberana y, en renta variable, hemos tenido un trimestre fuerte de rentabilidades".
"Casi todo lo que pase en este trimestre y en 2026 dependerá de la inversión en IA y su rentabilidad"
Santiago Rubio
Director del área de Estrategia de Inversiones de CaixaBank AMCon todo, Santiago Rubio ve motivos para un cauto optimismo de cara a un futuro próximo: "Si la economía americana no entra en recesión, si Europa sigue acelerando, y si China y Japón siguen yendo bien, podemos empezar a hablar de un 2026 bastante atractivo". En definitiva, "podemos ser optimistas, aunque de manera cauta, porque hay que vigilar muy de cerca tanto la desaceleración de Estados Unidos como la conversión de las inversiones en resultados empresariales", concluye.