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¿Eres feliz? Así se mide la felicidad

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El experto destaca la independencia y el propósito como dos de las claves para ser felices
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¿Has sentido alguna vez curiosidad por saber cómo es una persona feliz de verdad? El escritor y analista financiero Morgan Housel sí la ha sentido y ya tiene su propio retrato robot de la persona más feliz.
Resulta que no vive en una mansión ni pasa sus vacaciones en un yate de lujo. Tampoco la veremos en la portada de una revista: es mucho más probable que nos la crucemos por la calle sin reparar en ella.
Para Housel, el retrato robot de persona más feliz se corresponde con el de alguien con una vida ordinaria en términos materiales, pero llena de riqueza en relaciones y bienestar.
“Probablemente forma parte de una familia de clase media que vive en una casa de tres dormitorios y tiene un automóvil de cinco años, con un matrimonio increíble, muchos amigos y buena salud”, describía recientemente el experto en una entrevista .
En esa casa, las personas viven en una situación materialmente modesta, tienen lo que necesitan, disfrutan de su trabajo y mantienen buenas relaciones entre ellas.
La persona feliz que vive en esa casa ha logrado un equilibrio entre contar con la independencia necesaria para controlar su vida y el propósito que le da significado. Por encima de todo, ha aprendido a controlar sus deseos y expectativas. ¿Cómo se llega a esto?
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Para Housel, ser felices tiene mucho que ver con nuestra relación con el dinero. Especialmente con nuestra manera de gastarlo: considera que existe una correlación entre cuánto gastamos y lo felices que somos, pero no es tan simple como pueda parecer.
“Gastar dinero puede comprar la felicidad, pero se trata de un camino indirecto. Por sí mismo no puede comprarla, pero sí puede ayudarte a encontrar independencia y propósito, que son dos ingredientes claves para una vida feliz si los cultivas”, asegura el experto .
Así, la fórmula de Housel para una vida feliz (o, mejor dicho, contenta), es la suma de independencia y propósito. La fórmula no funciona si falla alguno de estos dos ingredientes, según la tesis del experto.
La independencia es el componente que se puede adquirir y es la capacidad de elegir lo que queremos hacer, con quién y cuándo. Así, el dinero no se utiliza solo para gastar, sino para adquirir esa libertad personal.
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En este contexto, el autor considera el ahorro como una compra activa. "No veo el ahorro como ahorrar, sino como comprar independencia. Cada dólar ahorrado es un poco más de independencia futura", enfatizaba el autor en una entrevista.
Para Housel, los ahorros aportan flexibilidad de tiempo para encontrar un trabajo mejor o incluso para cambiar de campo profesional si se desea.
El propósito, por su parte, es el componente existencial para ser feliz, un ideal que es superior a nosotros y al que aspiramos. Puede estar relacionado con la familia, los amigos o algún tipo de comunidad con quienes se establecen lazos, siempre y cuando lo hagamos de manera de voluntaria y no obligatoria.
Cada persona debe encontrar su propósito. Para Housel, por ejemplo, el suyo consiste en ser un buen padre, por eso es feliz al sacrificarse por sus hijos.
Tener independencia sin un propósito sería como tener un barco sin una hoja de ruta con un destino claro: acabaríamos perdidos en el océano. Es el propósito el que nos ayudará a no perder de vista lo que realmente importa mientras cultivamos la necesaria independencia.
Eso sí, ni la independencia ni el propósito significan lo mismo para todos. Por eso en este punto hay que tener en cuenta otro factor: la sensación de riqueza. Según Housel, se define como “lo que tienes menos lo que quieres”.
“La verdadera riqueza consiste en apreciar lo que ya tenemos, en lugar de anhelar constantemente lo que no poseemos”, aclara el experto en su libro Psicología del dinero .
Para el experto, una persona verdaderamente feliz o contenta tiene expectativas bajas o controladas. Dedica su gasto a vivir una vida mejor, en vez de perseguir un estatus que le permita compararse con otras.
Finalmente, el autor destaca tres aspectos del dinero que pueden ayudarnos a alcanzar la felicidad: una estrategia de inversión adecuada, ahorrar parte de nuestro ingresos y adoptar un estilo de vida humilde. El equilibrio entre ellos es el que nos ayudará a alcanzar la verdadera riqueza.