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Así lo hacían tus abuelos, así lo puedes hacer tú: reutiliza para ahorrar

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¿Qué hago con un vaso de cristal o una alfombra? ¿Dónde tiro los alineadores invisibles? ¿Y los mecheros? Aquí tienes la respuesta
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Cáscaras de huevos, al contenedor de orgánicos. Envoltorios de plástico, al cubo amarillo. Hay ciertos desechos que tenemos muy claro dónde debemos depositarlos, pero ¿qué hacemos con una ortodoncia invisible?, ¿se pueden reciclar las pelusas que recogemos al limpiar?
Según los últimos datos del INE , correspondientes a 2023, en España se recogieron unos 464 kilos de residuos urbanos por persona en un año. Esto suma un total de 22,4 millones de toneladas, de las cuales 5,4 millones correspondían a residuos de recogida separada, que facilitan su reciclaje y correcto tratamiento.
Reciclar correctamente los residuos (o destruirlos adecuadamente si no se puede) es muy importante para el medioambiente. Se trata de un proceso que comienza en nuestro propio hogar. Por eso debemos tener claro dónde depositar los desechos, incluso los más inusuales.
¿Cómo reciclar los alineadores plásticos de las ortodoncias invisibles? Cada paciente utiliza una media de 40 retenedores y son millones las personas que se han realizado ya uno de estos tratamientos. Esto supone la generación de una cantidad importante de residuos que no siempre se sabe dónde depositar.
En realidad, el destino de un alineador invisible al final de su vida útil depende del material del que esté fabricado. Los hay diseñados para poder desecharse en el contenedor amarillo, pero otros no podrán depositarse ahí.
Lo mejor es preguntar en la propia clínica cuál es la mejor manera de desechar los retenedores que suministra. Muchas de ellas cuentan con sus propios programas de reciclado y tienen contenedores especiales para depositar estos elementos.
Parecen un envase como los que se tiran al contenedor amarillo, pero no lo son. Los mecheros están compuestos por diversos elementos, entre ellos gas inflamable que puede causar problemas en ciertas condiciones de presión y calor.
Por eso tampoco deben desecharse en el contenedor de fracción resto: su lugar es el punto limpio.
Conviene consultar con el más cercano para comprobar que los admiten. Una buena práctica consiste en acumularlos en un recipiente y, cuando se hayan reunido unos cuantos, trasladarlos para su correcto reciclado.
Son muy conocidos los contenedores para depositar ropa usada que instalan algunas ONG y entidades locales. Los utilizan para dar una segunda vida a las prendas o a los materiales de los que están hechas. Sin embargo, resulta difícil utilizar esos contenedores si lo que queremos que se recicle es una alfombra.
Cuando una alfombra ya no se puede reutilizar o reparar, es necesario buscar una instalación que se haga cargo de ella. Lo más probable es que se pueda llevar a un punto limpio, donde suelen recoger residuos voluminosos, aunque conviene consultarlo previamente.
Otra opción consiste en preguntar en el ayuntamiento si ofrece un servicio de recogida de enseres grandes a domicilio y, de ser así, si aceptan alfombras.
Aunque pudieran parecerlo, las pelusas, los pelos y el polvo no se consideran restos orgánicos ni son reciclables.
Así que es mejor evitar la tentación de destinarlos al contenedor orgánico o a la compostera. El contenedor en el que se deben depositar es el de fracción resto (normalmente gris o verde claro).
¿Y si lo que queremos tirar es una bolsa de la aspiradora con este tipo de desechos dentro? También deberá ir en el contenedor gris o verde claro .
Es muy habitual la recogida de un teléfono móvil antiguo cuando se compra uno nuevo, pero ¿qué ocurre si no se adquiere otro dispositivo para sustituirlo? En estos casos, hay varias opciones para asegurarse de que se reciclará correctamente el antiguo.
En primer lugar, se puede acudir a las instalaciones de recogida de este tipo de dispositivos de las entidades locales, como puntos limpios fijos o móviles.
Además, las tiendas que vendan este tipo de dispositivos y que tengan una zona de venta de 400 metros cuadrados o más deben aceptar aquellos usados que no superen los 25 cm en alguna de sus dimensiones, sin necesidad de adquirir uno nuevo.
Las cajas de pizza son uno de esos residuos que generan muchas dudas. El primer instinto nos lleva a depositarlas en el contenedor azul, aunque como suelen estar algo manchadas con restos de comida, podríamos llegar a dudar si deshacernos de ellas en otro.
Salvo que estén excesivamente sucias y llenas de grasa, las cajas de pizza deben depositarse, efectivamente, en el contenedor azul.
Lo mismo ocurre con los vasos de cartón que llevan un fino recubrimiento de plástico en su interior: su destino debe ser también el contenedor azul de papel y cartón , ya que el recubrimiento se retirará durante el proceso de reciclaje.
¿Y si el vaso es de cristal? Aquí hay que tener muy claro que su lugar no es el buzón verde de vidrio.
El cristal y el vidrio son materiales distintos, incluso su composición molecular es diferente. Los vasos de cristal suelen ser más finos y frágiles y, a diferencia de los de vidrio, no se pueden reciclar.
De esta manera, tiraremos un vaso de vidrio en un buzón o iglú verde, mientras que los vasos de cristal deberán llevarse al punto limpio. Si están rotos, pueden depositarse en el contenedor de fracción resto.
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