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¿De qué material están hechas las monedas?

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Para distinguirlas, para ensartarlas o para simbolizar el poder de un emperador. Hay muchas razones para agujerear las monedas
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¿Recuerdas las monedas de 25 pesetas con agujero en el medio? Eran de las más curiosas que circularon por España.
Tal vez te hayas preguntado alguna vez por qué algunas monedas tenían esa particularidad. No hay una única respuesta, así que vamos a repasar las más habituales.
Las primeras monedas españolas con un agujero en el centro fueron los 25 céntimos de Alfonso XIII . Estas piezas se acuñaron en 1927 y eran toda una novedad. No solo por la curiosidad de contar con un agujero en el medio, sino también por las innovaciones que incorporaron a su producción.
Ese mismo año fue cuando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) acabó de adaptar sus procesos a una nueva fuente de energía: la electricidad. Además, por entonces probaba el uso de aleaciones como el cuproníquel para acuñar monedas, en vez de plata y otros metales preciosos.
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El primer ensayo con ese material se hizo con la moneda de 25 céntimos en 1925. Sin embargo, surgió un problema : el color de la aleación era tan similar a la plata, que se confundía fácilmente con la moneda de dos pesetas hecha de este metal precioso.
Así que la solución se instauró en 1927, cuando se volvió a acuñar la moneda de 25 céntimos, pero esta vez con un agujero central que permitía diferenciarla de la pieza de dos pesetas.
Esto presentaba una ventaja adicional: en un momento en el que el alumbrado no era muy eficiente, resultaba sencillo distinguirla con el tacto, incluso si se llevaban las piezas en el bolsillo.
Más adelante la FNMT produciría otras monedas con agujero en el medio, como la de 50 céntimos, que se empezó a acuñar en 1949.

En Australia también hubo piezas agujereadas y relacionadas con monedas españolas antiguas.
Se trata de una curiosidad fascinante: las primeras monedas australianas (holey dollar) eran, en realidad, piezas de a ocho españolas a las que se les había practicado un agujero para diferenciarlas de las divisas originales y evidenciar así que pertenecían a la colonia de Nueva Gales del Sur .
Toda una lección de aprovechamiento de recursos y economía circular que nos llega desde el siglo XIX.
Volviendo a la pieza de 25 céntimos de 1927, esta nos ayuda a explicar por qué las últimas monedas de 25 pesetas que se acuñaron tenían también un agujero en el centro.
La razón es muy sencilla: la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre decidió rendir un homenaje a los 25 céntimos de Alfonso XIII.
Alfonso Morales Muñoz, grabador jefe del Departamento de Grabadores de la FNMT, explicaba a El Confidencial que el agujero va integrado en el cospel o disco que tiene la forma de la moneda antes de ser acuñada.
Esto quiere decir que las monedas se agujerean desde el mismo momento de su acuñación en la ceca, no se les hace el agujero después.
Si nos remontamos algunos siglos atrás, nos encontraremos con que los agujeros en las monedas ya servían para distintos propósitos. El más habitual consistía en permitir que fueran ensartadas en un cordel.
¿Por qué querría alguien ensartar monedas? Por varias razones. Por ejemplo, se considera que algunas piezas del período emiral que se exhiben en el Museo de la Alhambra de Granada tenían agujeros para poder utilizarse como colgantes, broches o para adornar tiras y cinturones. Se utilizaban como adornos e incluso como amuletos.
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También era habitual ensartar monedas para poder transportarlas con mayor facilidad. Esto era habitual en el siglo XII , cuando no todo el mundo tenía bolsillos en su ropa. Aunque algo más tarde, entre los siglos XIV y XV, muchas monedas se agujereaban para señalar que eran falsas.
Durante la dinastía Qing de China (1644-1911) eran habituales las monedas con un agujero cuadrado en el centro. También estas piezas se ensartaban, lo que pasa es que, en este caso, se hacía de una manera estandarizada.

Así, una cuerda de monedas estándar contenía, en teoría, 1.000 monedas ensartadas. Equivalían a un liang de plata (unos 37 gramos) , según la tasa de cambio establecida por el gobierno chino. Sin embargo, el valor de las monedas de cobre fluctuaba tanto que, en la práctica, la tasa de cambio oficial apenas se utilizaba.
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Con todo, parece que la razón principal por la que estas monedas tenían un agujero cuadrado central no era para agrupar su valor.
Al parecer, su fabricación exigía ensartarlas en una pieza cuadrada que permitiera mantenerlas fijas mientras se limaban sus bordes para eliminar imperfecciones. Si el agujero fuera redondo, bailarían libremente y no se podrían afinar.
Incluso algunos expertos asignan un significado espiritual y político al agujero cuadrado que tenían estas piezas.
Mientras que el exterior redondo simbolizaría el universo, el cuadrado del centro representaría la Tierra, con las esquinas simulando cada uno de los puntos cardinales.
Con el nombre del emperador o rey vigente en la cara de la moneda, la pieza serviría para señalar que se trataba de un ser superior.
Hoy todavía existe alguna moneda en circulación con un agujero en su centro: es el caso de las piezas japonesas de 5 y 50 yenes.

La moneda de 50 yenes está agujereada por una razón: la propia ceca japonesa explica que hubo que introducir un agujero para distinguirla de la de 100 yenes.