RELACIONES Y TIEMPO SOCIAL
Ocio en revolución: estas son las tendencias que marcarán el futuro de nuestro tiempo libre

Reportaje
Esta estación del año invita a redescubrir el territorio con planes cercanos, asequibles y respetuosos con el entorno
Tiempo de lectura | 4 min.

A medida que avanza el otoño, España se tiñe de ocres y dorados, colores que invitan a organizar planes con familia y amigos.
Sin el calor del verano, pero libre todavía del frío intenso de invierno, esta estación permite disfrutar del aire libre e impulsa la economía de cientos de pequeños municipios, perfectos para acoger unas escapadas de fin de semana.
Según Exceltur , el turismo interior —españoles que viajan por España— creció el 3,7 % en 2024 respecto al año anterior y acapara en torno al 80 % de las pernoctaciones en nuestro país.
Muchas familias, cada vez más sensibles a sus finanzas personales y a la sostenibilidad, apuestan por destinos cercanos y actividades de bajo impacto ambiental.
El ocio de proximidad se ha convertido así en un motor de desarrollo: los visitantes gastan menos que en un viaje largo, pero lo hacen en negocios locales —restaurantes, casas rurales, tiendas de productos de temporada—, generando empleo y actividad económica en zonas que durante años sufrieron el despoblamiento.

Entre finales de septiembre y noviembre, la vendimia y las rutas del vino viven su mejor momento. Según el Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España (ACEVIN), en 2024 más de 3,1 millones de personas visitaron bodegas y museos del vino, en aumento respecto al año anterior. Esas visitas generaron un impacto económico superior a los 110 millones de euros, casi un 10 % más que en 2023.
El gasto medio del visitante enoturístico ronda los 160 euros diarios según los últimos datos disponibles, una cifra que incluye alojamiento, restauración y compras locales.
Las rutas más activas —Rioja, Ribera del Duero, Penedès o Rías Baixas— han profesionalizado su oferta: catas al aire libre, alojamientos entre viñedos o talleres familiares sobre sostenibilidad en la viticultura. Todo ello ha convertido el enoturismo en un ejemplo de cómo el ocio y los planes en familia pueden equilibrar economía, cultura y medioambiente.
Una excelente opción puede ser una escapada familiar a la Ruta del Vino de Rioja Alavesa , donde muchas bodegas organizan visitas con catas sin alcohol para niños y talleres de vendimia sostenible entre viñedos.

No muy lejos de las viñas, los bosques españoles viven también su particular momento. La temporada micológica atrae cada año a miles de aficionados.
Solo en Castilla y León, una de las regiones con mayor tradición micológica, la recolección y comercialización de setas silvestres genera anualmente en torno a 65 millones de euros, según estimaciones de técnicos de la Fundación Cesefor citadas por EFEAgro.
De estos, el 39% procede del micoturismo, es decir, algo más de 25 millones. En Aragón, el impacto económico de este tipo de turismo ronda los 11 millones de euros anuales.
Además de estas dos comunidades, otras como Galicia o Cataluña han desarrollado permisos de recolección regulados y rutas guiadas que benefician tanto al visitante como al entorno en el que se desarrollan.
Las ferias de setas o de castañas, frecuentes en octubre y noviembre, dinamizan la hostelería rural y fomentan la venta de productos de kilómetro cero. Este tipo de turismo permite disfrutar de experiencias accesibles y sostenibles, planes familiares que pueden involucrar desde niños hasta mayores.
¿Un ejemplo? Las jornadas micológicas en la comarca del Bierzo o en Soria, combinando recolección guiada, cocina local y alojamiento rural.

El senderismo, las rutas a caballo y el cicloturismo consolidan la tendencia del ocio saludable y de proximidad.
Solo el cicloturismo genera en la Unión Europea unos 44.000 millones al año de beneficios y está vinculado a unos 525.000 empleos, según un informe de la Federación Europea de Ciclistas (ECF) . En España, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA ) estima el gasto medio asociado al turismo ecuestre en unos 300 euros diarios .
España ofrece muchas opciones para recorrer su naturaleza: dispone de más de 10.800 kilómetros de Caminos Naturales. Esta red, que conecta antiguos trazados ferroviarios y vías rurales, permite revitalizar pueblos, albergues y pequeños negocios vinculados al turismo activo.
Los datos del MAPA apuntan que las actividades relacionadas con los caminos naturales benefician incluso a empresas locales que no se dedican a ellas directamente: esto les ocurriría a tres de cada cuatro . Otro indicador de la tracción del turismo de naturaleza en estas zonas es la formación ocupacional vinculada al aprovechamiento turístico, que aumentó hasta el 95,2 % entre 2019 y 2024.
Estas cifras sugieren que actividades como el cicloturismo, el senderismo o las rutas a caballo ayudan a la economía local, a fijar población en estas zonas y a la inserción laboral de sus habitantes.
Este tipo de viajes —que incluyen actividades deportivas, rutas de senderismo o turismo activo— sigue ganando peso gracias al interés por experiencias sostenibles y familiares al aire libre. Recorrer un tramo del Camino Natural del Ebro (GR-99), que une Fontibre con el Mediterráneo, es un plan ideal para disfrutar en familia de etapas cortas con alojamientos rurales y gastronomía de proximidad, combinando ejercicio, espiritualidad y desarrollo local.
El presupuesto también marca el ritmo del ocio otoñal. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE , los hogares españoles destinan una media de 422 euros mensuales a actividades recreativas y culturales, restauración y alojamiento.
De ese apartado del presupuesto, cada vez más familias destinan una parte a escapadas y experiencias al aire libre. De hecho, la duración media de los viajes fuera de los meses más fuertes de verano en 2024 no llegaba a los tres días.
El gasto medio diario por persona en los viajes por ocio que se realizan entre octubre y junio es de unos 84 euros, según datos de la Encuesta de Turismo de Residentes del INE .
En el caso de los ecoturistas, que buscan contacto con la naturaleza con viajes a espacios naturales respetuosos con el entorno y el medioambiente, su gasto medio diario por escapada alcanza los 175 euros.
Más allá de los datos, el auge del turismo rural y sostenible refleja un cambio de mentalidad. Hoy el ocio ya no se mide solo en kilómetros recorridos, sino en experiencias compartidas y en el impacto positivo que generan.
Elegir un alojamiento familiar en la sierra o participar en una ruta micológica no solo mejora el bienestar, sino que ayuda a mantener vivas comunidades rurales y a diversificar su economía.
Para las familias, además, este tipo de planes supone una manera inteligente de gestionar el presupuesto: gastar menos sin renunciar a la calidad del tiempo libre.
Y para el conjunto del país, representa una vía de crecimiento equilibrado, donde la economía y el medioambiente dejan de ser opuestos. En definitiva, disfrutar del otoño con familia y amigos puede ser también una inversión: en salud, en sostenibilidad y en futuro económico.