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La digitalización y la necesidad de vivir experiencias para poder contarlas están cambiando la forma en la que disfrutamos del ocio
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El ocio en España atraviesa una transformación profunda marcada por la digitalización, el auge del consumo audiovisual y una búsqueda creciente de experiencias personalizadas. Las pantallas, los viajes, la música en directo y las nuevas formas de socializar están redefiniendo la manera en que los ciudadanos invierten su tiempo libre.
En este entorno tan digital y cambiante aparece un retrato nítido: el entretenimiento ya no solo se disfruta, también se adapta, evoluciona y anticipa un futuro cada vez más híbrido entre lo digital y lo presencial.
“La digitalización está prácticamente en todos los ámbitos de nuestra existencia y el ocio es cada vez más tecnológico e inteligente. Vivimos en una economía de la cultura: las plataformas audiovisuales, los ebook o espectáculos y eventos que vemos a través de la pantalla...”, sostiene Roberto San Salvador, catedrático de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, donde ha sido director del Instituto de Estudios de Ocio.
Para este académico, que lleva impartiendo asignaturas relacionadas con el ocio y el turismo desde hace 30 años, “el ocio digital está en fase preliminar, pero va a evolucionar de una forma insospechada y muy rápida porque la tecnología se está desplegando de una forma inaudita con respecto a hace dos décadas”.
Actualmente, los españoles dedican entre 4,30 y 6 horas al día al ocio y tiempo libre , de acuerdo con los últimos datos recogidos por Eurostat para todos los países de la Unión Europea.
Ver una serie, un documental, una película o escuchar música, todo ello a través de plataformas, ocupa gran parte de ese tiempo de ocio de trabajadores, jubilados y jóvenes, según los datos de la encuesta de Hábitos y prácticas culturales en España 2024/2025 publicada por el Ministerio de Cultura.
De las 16.520 personas mayores de 15 años entrevistadas para este sondeo, el 81% respondió que ven todos los meses contenidos audiovisuales en internet y el 77,8% que escuchó música online. El 74,1% está suscrito a plataformas digitales, sobre todo para ver películas o series, y tres de cada cuatro personas suelen ver la televisión (74,4 %).
Por otro lado, en los últimos 12 meses, un 64,9% de las personas encuestadas reconoce haber leído, al menos, un libro; más de la mitad de los investigados visitaron un museo, exposición o galería de arte; casi la mitad acudió a ver un concierto de música o al teatro (47,1%); un 48,5% había ido a ver una película en una sala de cine; y un 19,3% juega a videojuegos, al menos, una vez al mes.
Ocio turístico, gastronómico y deportivo: qué mueve a los españoles
Viajar y salir a tomar algo, comer o cenar también son dos de las actividades preferidas por los españoles en su tiempo libre. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los residentes en España realizaron 184,4 millones de viajes por el territorio nacional y al extranjero en 2024, lo que supuso un descenso del 0,8% con respecto a 2023, año en el que se contabilizaron 185,9 millones , pero superior a los 171 millones de viajes de 2022 y a los 142,9 de 2021 .
En lo referente al gasto en restaurantes y hoteles, el español medio desembolsó 1.350 euros, el 10% de su desembolso anual (13.626 euros), de acuerdo con la Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística. Una cifra superior al gasto en actividades recreativas, deporte y cultura, que fue de 677,1 euros.
En cuanto a la práctica deportiva, de acuerdo con una encuesta publicada en marzo de 2024 por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) , el 47,9% de los más de 8.000 entrevistados afirmaba que practicaba uno o dos deportes, y un 17,1% que no practicaba ninguno. La mayoría, el 74,9%, lo hacía para mejorar o mantener la salud y un 35% que antes hacía ejercicio argumentaba que lo había dejado por falta de tiempo.
“El fenómeno del ocio ha transitado en los últimos años de la compra de productos culturales, turísticos o deportivos a anhelos de experiencia, del disfrute de la actividad física y de la salud, o del hecho de viajar”, apunta San Salvador, que también señala cómo la pandemia nos llevó hacia un “ocio más grupal” quizá por las ganas de salir y el valor de la solidaridad “porque nos dimos cuenta de que el ser humano solo tenía poco recorrido”.
La pandemia nos llevó a un ocio más grupal porque nos dimos cuenta de que el ser humano solo tenía poco recorrido
Roberto San Salvador
Catedrático de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto
Sin embargo, el catedrático vuelve a incidir en la digitalización del ocio como un fenómeno que también impulsó la pandemia y que, en estos últimos años, además, nos ha empujado hacia una “individualización” del disfrute del tiempo libre.
Pone como ejemplo el deporte, terreno en el que se han popularizado modalidades como el pádel “porque es casi imposible juntar a grupos de gente para jugar un partido de fútbol once, de baloncesto o de balonmano”.
Las plataformas se están convirtiendo en sitios web globales de entretenimiento en los que podemos ver “películas, series, documentales, pero también deporte y conciertos en directo”, señala Elena Neira, profesora de los Estudios de Comunicación de la Universitat Oberta Catalunya (UOC).
La experta en nuevos modelos de distribución audiovisual explica que a este consumo se añaden en nuestro día a día canales como Youtube o redes sociales como TikTok o Instagram “que no son exclusivamente para jóvenes”. “La heterogeneidad en el consumo de contenido audiovisual va a ser la norma”, augura.
“YouTube ya es la mayor plataforma audiovisual del mundo. Y esto hay que tenerlo en cuenta para ver hacia dónde vamos. Ahora, por ejemplo, hay microtelenovelas chinas con capítulos de un minuto que lo están petando”, cuenta la docente.
De las salas de cine, Neira explica cómo ahora que la gran pantalla tiene que competir con estrenos mundiales en Netflix y en otras plataformas digitales, se están adaptando y evolucionarán hacia algo más aspiracional; de hecho, ya están tratando de “vender una experiencia”. “Al final, ir al cine supone un esfuerzo físico y económico y probablemente quedará restringido a ocasiones especiales”, opina.
La realidad virtual y las experiencias inmersivas ya están aquí, y a tenor de lo que indican estudios como ‘Commerce 2040: Revolutionary Tech Will Boost Consumer Engagement’, una proyección sobre cómo se consumirá el ocio en el año 2040, harán que el hogar cobre mayor protagonismo como espacio de entretenimiento. “En este punto, la barrera es la tecnología por el coste de adquisición que supone hoy la compra de unas gafas de realidad virtual”, apunta Neira.
El estudio elaborado por la compañía de análisis de mercados y consumo Euromonitor International también habla de un ocio del futuro hiperpersonalizado y una experiencia más interactiva fruto del avance tecnológico.
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Un futuro donde las redes sociales cobrarán aún más peso para compartir esas experiencias y moldear la oferta según los nuevos gustos de los fan.
Una de las artistas españolas que mejor ha tomado el pulso a las redes sociales y a cómo vender su arte y marca en internet es Rosalía. La artista ha marcado tendencia por cómo atrae a millones de seguidores en redes sociales e, incluso, por la forma de distribuir sus canciones. Muestra de ello es el lanzamiento de Lux, su último trabajo.
Ahora es frecuente que antes de publicar un álbum completo un cantante lance videoclips en YouTube y en redes sociales de varias canciones meses antes del estreno. En este tipo de distribución digital, de adelanto y a través de redes sociales, Rosalía fue una de las pioneras.
“Son aperitivos. Sacas un single, captas la atención y pones una x. Sacas otro y pones otra x. Y luego otro y ya publicas el disco. Y esta es una forma de estar presente en las plataformas durante más tiempo”, explica Joan S. Luna, jefe de redacción de Mondo Sonoro , publicación sobre la escena musical independiente española nacida en 1994.
A esta tendencia en la industria musical se suma el fulgor por la música en directo. Adquirir una entrada a meses vista para un concierto es la tónica general, y cada vez con más antelación.
“Era una tendencia que iba a llegar, pero la pandemia supuso un antes y un después por aquello de aprovechar el momento”, afirma Luna. “Antes, la expectación venía por comprar el disco el día en el que salía y ahora es la preventa para los conciertos, que se han convertido en citas ineludibles”.
El periodista musical predice que este fenómeno de compra anticipada va a mantenerse porque lo importante “es tener la entrada ahora y decirle a todo el mundo que vas a estar ahí”.
Sobre los precios para asistir a un concierto, Luna cree que seguirán subiendo porque hay demanda y en Estados Unidos ya está pasando. Según Pollstar, que mide la industria musical en directo, en 2024 las entradas costaban de media 135 dólares, un 41,3% más con respecto a 2019 , cuando tenían un precio medio de 96,17 dólares.
En el sector de los viajes se ha vivido una evolución similar a la de la música en directo en lo que respecta al incremento de demanda de vuelos, reservas de hoteles y a la subida de precios.
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La pandemia también fue un detonante, tras varios años en el dique seco por la extensión de la covid-19 y la paralización del sector. “Me muevo por todo el mundo y no veo un avión vacío. Y te hablo de vuelos extrañísimos, como el que hice hace poco desde la capital de Botswana a Addis Abeba”, dice el periodista de viajes Paco Nadal.
Para el colaborador del diario El País , que pasa más de 200 días al año recorriendo los cinco continentes, “está todo disparado y los precios cada vez son más caros”. Al igual que Luna, Nadal presagia que es una tendencia que ha llegado para quedarse porque la demanda y la oferta turística siguen en aumento.
Un dato que refrenda, en parte, el análisis del experto en viajes: de acuerdo con la Encuesta de Turismo de Residentes que elabora el Instituto Nacional de Estadística , en 2024, los residentes españoles realizaron un gasto medio en viajes vacacionales de 390 euros por persona, un 42,7% más de lo que se gastaba en 2021.
“El mundo de los viajes se ha convertido en algo más individual, más fácil, más ágil. Ahora tú puedes organizar tu propio viaje completo desde tu teléfono en una noche, y antes lo tenías que hacer a través de una agencia de viajes. Y durante el viaje estamos hiperconectados”. Así resume Nadal el gran cambio que se ha dado en sus más de dos décadas como profesional del sector.

Sin embargo, lo que Paco Nadal tiene claro es que “hay tantas formas de viajar como viajeros” y “aunque ahora podamos hacer turismo acompañados por la IA, no es lo mismo pasar un fin de semana en Berlín que hacer un safari por África”, por lo que en el futuro de los viajes seguirá habiendo gente que “prefiera que una agencia que se lo dé todo hecho”.
Con respecto al ocio gastronómico, José Luis Álvarez Almeida, presidente de Hostelería de España , una organización empresarial que representa a más de 300.000 empresas que integran el sector español de la hostelería, también menciona la pandemia como un antes y un después en el hábito de reservas en bares y restaurantes por internet, “cuando previamente podíamos acudir sin una planificación”.
Álvarez destaca varias tendencias actuales: “la búsqueda de una experiencia integra” y de “una preocupación por una gastronomía saludable y consciente” por parte de los clientes y la popularización del “tardeo, el brunch o el fast dinning”.
Sobre el futuro, considera que la inteligencia artificial y la digitalización son aliados de la hostelería y que, a pesar de los cambios, los encuentros con familiares, amigos y compañeros “en torno a la barra de un bar, en un restaurante o en una terraza” se seguirán produciendo porque “forma parte de nuestra cultura y estilo de vida”.
El tardeo es un fenómeno que ha venido para quedarse, no deja de crecer
Vicente Pizcueta
Portavoz de ‘España de Noche’
Sobre el tardeo se pronuncia Vicente Pizcueta, portavoz de España de Noche , entidad empresarial que representa a las discotecas y salas de fiesta que integran el sector del ocio nocturno en España: “Es un fenómeno que ha venido para quedarse, y no deja de crecer”.
De los jóvenes, Pizcueta afirma que “han vuelto a las discotecas”, aunque “hayan reducido la frecuencia en sus salidas nocturnas”. Explica que los establecimientos de ocio de noche han dejado de ser los “espacios de socialización” que supusieron para generaciones anteriores por las formas de conexión actuales a través de las redes sociales.
“El público más joven va a experimentar espacios de ocio nocturno en los que habrá más efectos audiovisuales más allá de la iluminación: como por ejemplo los hologramas”, aventura Pizcueta.
En una era en la que lo digital y lo físico se mezclan, donde el teletrabajo y la inteligencia artificial van in crescendo, y en la que la conciliación laboral se valora cada vez más, todo apunta a que el ocio y el tiempo libre en España seguirá cobrando una mayor importancia.
“Al final, el tiempo biológico es el mismo para todos, 24 horas, y aunque la vida se haya alargado de media 80 años [83,77 años, según la última cifra oficial del INE ], tenemos que aprovechar todo aquello que nos haga más humanos y satisfechos”, concluye el profesor Roberto San Salvador.
Para la redacción de este reportaje se han utilizado las siguientes fuentes