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De la idea a la apertura: ¿cuáles son los obstáculos habituales al abrir un negocio? Te damos las claves para sortearlos
Tiempo de lectura | 6 min.
¿Cómo emprender un negocio desde cero en España? Para esta pregunta no hay una única respuesta, porque hay tantos negocios como ideas y personas detrás de ellos. Sin embargo, todos tienen algo en común: van a tener que superar una serie de barreras para alcanzar el éxito.
¿Cuáles son los principales obstáculos al emprendimiento en España?, ¿qué se puede hacer para superarlos? Esas son dos de las principales cuestiones que se debe plantear cualquier emprendedor para estar prevenido y tener opciones de alcanzar el éxito con su negocio.
Emprender un negocio en España en 2025 combina dinamismo y fricción. El país supera ya los 3,25 millones de empresas activas —un 1,5% más que el año previo, según el Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE—, con un tejido dominado por microempresas y servicios, y con alta rotación de nuevas sociedades que se constituyen y se disuelven cada mes.
A julio de 2025, por ejemplo, la creación de sociedades mercantiles aumentó un 11,4% interanual , mientras que las disoluciones crecieron un 3,6% en ese mismo mes. Esto es el reflejo de un ecosistema vivo, pero exigente.
Las cifras ayudan a poner en contexto la cuestión clave: cómo emprender un negocio desde cero en España identificando los obstáculos reales y las vías para sortearlos.
Los diagnósticos más recientes presentan algunos problemas comunes al emprendimiento en España. Un ejemplo es el triángulo de dificultades que perciben los fundadores a la hora de poner en marcha sus negocios: fiscalidad, financiación y trámites.
El informe de CEOE–GAD3 (2024) sitúa los impuestos como principal barrera, señalada por el 87% de los emprendedores, junto con la financiación (77%) y la burocracia (77%).
Entre los más jóvenes, escalan el acceso al dinero (79%) y la formación o información específica para poner en marcha la empresa (67%). Esta percepción social importa: casi la mitad de los españoles considera insuficiente el apoyo al emprendimiento.
Ahora bien, cuando se observan las razones efectivas de abandono que reportan los proyectos, el cuadro se matiza. El informe GEM España 2024–2025 , al analizar por qué se abandonan actividades emprendedoras, muestra que solo un porcentaje acotado de cierres se atribuye directamente a impuestos y burocracia; pesan más factores como el product–market fit deficiente, la falta de capacidades de gestión o la financiación mal planificada.
Esa misma idea aparece en el Mapa del Emprendimiento de South Summit : entre las causas de fracaso declaradas por emprendedores en serie, el desajuste producto–mercado encabeza el listado, seguido por la falta de financiación y la mala elección de equipo.
La lección es pragmática: además de pedir un mejor entorno, hay que diseñar mejor el negocio y su hoja de ruta financiera desde el día uno.
A este marco se suma una dificultad operativa que se repite en testimonios y análisis: la escasa conexión estable entre emprendedores e inversores en fases iniciales.
Dicho todo esto, quien hoy quiere montar una empresa en España se topa con tres frentes indiscutibles.
La presión fiscal y la complejidad administrativa se perciben como un freno al emprendimiento. Lo relevante para el fundador novel es comprender qué obligaciones le aplican por forma jurídica y sector, anticipar licencias y certificaciones, y calendarizar plazos —porque los retrasos afectan tanto a la caja como al time to market.
La carencia de liquidez temprana es una causa recurrente de abandono entre los emprendedores.
En el trabajo de campo de South Summit, el 19% de ellos cita la falta de financiación entre las causas de cierre. Sin embargo, esta casi siempre se mezcla con errores previos: poco estudio de mercado, validación insuficiente y costes mal estimados.
La consecuencia es conocida: cuando llega el primer pico de gasto (producto, equipo, marketing o certificaciones), el proyecto se queda corto.
Un ajuste débil entre producto y mercado —junto a equipos sin las competencias necesarias en ventas, finanzas o tecnología— explica una parte sustancial de los tropiezos de los emprendedores, por delante de choques exógenos.
El antídoto aquí es el método: validar, medir, aprender, fichar y, si hace falta, pivotar.

Vistas las barreras más comunes a la hora de emprender, toca buscar maneras de superarlas. A continuación, veremos algunos buenos puntos de partida que pueden servir como guía para emprender en España sin caer en los errores más comunes.
Aunque el marco general regulatorio no depende del emprendedor, sí dependen de él la planificación y dar pasos legales bien informados.
Registrar la marca, proteger la propiedad intelectual cuando aplique y conocer la normativa sectorial desde el principio puede ahorrar meses en la salida al mercado.
Si el objetivo es emprender un negocio desde cero, conviene trazar un mapa financiero realista: cuánto capital necesitas hasta la siguiente “prueba de vida” de tu empresa (producto mínimo viable validado, primeras ventas, métricas de retención), en qué plazos y con qué fuentes se solventará.
Sobre todo, es necesario considerar todas las vías de financiación existentes, que son muchas.
Si el product–market fit flojea, ninguna estructura financiera salvará el proyecto. Las evidencias citadas muestran que el ajuste al mercado y el equipo son determinantes del éxito.
Hay que dedicar tiempo a entrevistas con clientes, pruebas de precio y pilotos con contratos. La adopción de modelos B2B basados en software y suscripción —muy extendidos en España y Europa— facilita prever ingresos y gestionar mejor la caja.
Ahora veamos en detalle todas las opciones de financiación a disposición de los emprendedores de España. De hecho, no siempre es sencillo acceder a financiación convencional en fases tempranas; por eso conviene abrir el abanico.
Hay varias vías que se pueden explorar para solucionar el problema y una recomendación transversal es no depender de una sola fuente, además de cerrar la financiación antes de necesitarla.
Para negocios de pequeña escala o sin avales, MicroBank, el banco social de CaixaBank, ofrece microcréditos específicamente diseñados para emprendedores y microempresas, con importes que suelen cubrir el arranque, plazos y carencias adaptadas, y sin garantías reales. Estos programas se apoyan además en acuerdos europeos (FEI/InvestEU) que multiplican recursos y en colaboraciones con agencias locales de desarrollo para acompañar el proyecto.
Cuando el negocio madura, las líneas ICO pueden financiar inversión y circulante; si la empresa es innovadora, los préstamos participativos ENISA permiten crecer sin diluir y sin garantías reales; y si el proyecto es de base tecnológica, NEOTEC financia hasta el 70% del plan de empresa, con límites que permiten arrancar con ambición sin diluir capital. Lo ideal es planificar de antemano cómo combinar estas piezas a lo largo de 24–36 meses.
En resumen, emprender en España no es sencillo, pero sí posible con método y conocimiento. Los datos apuntan a que la percepción de barreras (impuestos, financiación, trámites) convive con causas de fracaso que están dentro del perímetro de control del fundador si valida mejor, planifica la financiación y construye equipos competentes.
España crea más empresas que hace un año y su ecosistema se profesionaliza, pero exige disciplina. Para quienes se lancen a la piscina y creen una empresa desde cero, es aconsejable interiorizar estas tres ideas: medir el mercado con crudeza, diseñar un pipeline financiero desde el principio y rodearse de aliados —públicos, privados y bancarios— que aporten algo más que dinero.
Con esa brújula, las cifras dejan de ser amenazas y se convierten en un mapa para llegar a puerto.