EMPRENDIMIENTO
De gacelas a cucarachas: animales empresariales que (quizá) no conozcas

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El método SCAMPER cumple 50 años, cinco décadas en las que ha ayudado a las empresas a ser más creativas en sus reuniones de lluvia de ideas. Activar el pensamiento creativo no es un reto particularmente sencillo, sobre todo si hablamos del conocido como pensamiento creativo "fuera de la caja", que requiere salirse del camino habitual para resolver un problema.
Diseñado por Bob Eberlee en 1971, el método SCAMPER bebe directamente de los trabajos de Alex Osborne de 1953 sobre la lluvia de ideas. Son, por así decirlo, una mejora del brainstorming, y su antigüedad no supone ninguna invalidación, sino todo lo contrario: es la prueba de que este método ha resistido bien el paso del tiempo a la hora de apoyar la innovación empresarial.
Aunque con la misma función que la lluvia de ideas, el método SCAMPER parte de la base de que no todas las personas son igual de creativas o piensan “fuera de la caja” con la misma facilidad, y surge para ayudarles en la parte creativa.
SCAMPER es un acrónimo de siete acciones a aplicar sobre una pregunta: sustituir, combinar, añadir/adaptar, modificar/maximizar, proponer otros usos, eliminar, reorganizar —en inglés, substitute, combine, add/adapt, modify/maximize/minimize, put to other uses, eliminate, rearrange/reverse—. Para comprender a fondo estas acciones, veamos un ejemplo práctico.
Una empresa está interesada en reducir su impacto ambiental, por lo que el departamento en cuestión plantea una lluvia de ideas con todos los trabajadores. Las mejores ideas surgen de este tipo de interacciones abiertas. Para ello, se seguirá el método SCAMPER.
Pregunta: ¿Cómo podemos reducir el impacto ambiental de la empresa?
El objetivo principal del método SCAMPER fue el de potenciar las lluvias de ideas y dotarlas de nuevas herramientas, por lo que la ventaja principal es el desarrollo de la creatividad inducida.
Esto, a su vez, fomenta una cultura de innovación competitiva dentro de la compañía e incluso permite desarrollar el pensamiento “fuera de la caja”.
Superar el bloqueo creativo, fomentar la participación empresarial y la innovación, establecer vínculos más sólidos entre trabajadores, iniciar proyectos de intraemprendimiento o dar con soluciones concretas son otras de sus ventajas.
Como cualquier otro brainstorming, los empleados que son escuchados en SCAMPER, y que toman decisiones, se sienten más valorados por la organización.
El método SCAMPER es una herramienta más para potenciar la innovación empresarial. Utilizado con conocimiento, puede convertirse en un gran aliado a la hora de dar con soluciones que, a su vez, desemboquen en nuevos productos y servicios, nuevos procesos organizativos o sistemas de gestión más eficientes, entre otras posibilidades.