EDUCACIÓN FINANCIERA
Invertir en oro o arte: qué son los valores refugio en tiempos de turbulencias

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La ofensiva lanzada por Rusia sobre Ucrania el pasado 24 de febrero provocó un tsunami financiero. Las bolsas mundiales experimentaron bruscos movimientos a la baja, los precios de la energía, especialmente el gas y el petróleo, se dispararon y la recuperación de la economía de la eurozona, lastrada por dos años de pandemia, empezó a verse amenazada.
En momentos como el actual, cuando la incertidumbre y la volatilidad son elevadas, es fundamental tomar decisiones racionales de inversión. Para ello, es importante tener en cuenta una serie de premisas.
• Mantén la perspectiva de largo plazo: en períodos largos es más difícil experimentar pérdidas, porque la probabilidad de obtener pérdidas y ganancias extremas se reduce.
• Evita salir del mercado en momentos de alta volatilidad: recuerda que después de grandes caídas suelen venir periodos de grandes subidas. Si pierdes una buena jornada alcista, pierdes gran parte de la rentabilidad global de la inversión.
• No te dejes llevar por decisiones emocionales motivadas por movimientos bruscos del mercado, ya que te alejan de tus objetivos de inversión.
• Delega en gestores profesionales, que cuentan con conocimiento y experiencia para manejar este tipo de situaciones y saben moverse en el largo plazo.
La psicología y las finanzas conductuales suelen hacer acto de presencia en tiempos convulsos y nos empujan a tomar decisiones de manera irracional. Es entonces cuando aparecen los efectos de sesgo. Conocerlos te ayudará a evitarlos:
• Efecto cámara de eco. Los medios de comunicación y las redes sociales amplifican el impacto de determinadas noticias y acontecimientos, como sucede ahora con el conflicto entre Rusia y Ucrania. No tenemos que olvidar que esta es una noticia que impacta en los mercados, pero no es el único factor que determina su evolución.
• Comportamiento en masa. Aparece cuando aceptamos como válidos los razonamientos o las ideas de la mayoría sin pararnos a analizar si son correctos desde el punto de vista lógico. Un ejemplo muy claro es cuando decidimos deshacer posiciones porque los demás lo hacen.
• Efecto miopía. Provoca que los inversores a largo plazo evalúen el valor de su cartera y sobrerreaccionen a noticias y eventos que se están produciendo en el corto plazo. Si la bolsa cae hoy un 3 %, ¿deberías deshacer esa cartera en la que has invertido para tu jubilación? La respuesta es no.
• Sesgo de disponibilidad. Sucede cuando le damos mayor importancia a una noticia reciente que al contexto en general, por lo que no contemplamos todas las posibilidades a la hora de decidir. Es como si optamos por no invertir nunca más en renta variable el día que la bolsa baja mucho.
• Aversión a la pérdida. Psicológicamente tendemos a ver la pérdida con el doble de valor que la ganancia, lo que nos lleva a elegir no perder antes que ganar cuando tenemos que tomar una decisión de inversión.