Así funciona el método de las cuatro huchas, una forma sencilla de enseñar a niños y adolescentes a gestionar su dinero
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En verano solemos relajar nuestras rutinas: nos olvidamos un poco del deporte, comemos algo menos sano y también nos concedemos algún capricho en vacaciones.
Si a los adultos nos resulta fácil apartar por unos días las obligaciones, para nuestros hijos, que tienen más de dos meses de vacaciones, este relax se convierte prácticamente en su nueva realidad.
Este tiempo libre puede servir para enseñarles algunos conceptos básicos sobre el ahorro y el valor del dinero.
Se trata de un aprendizaje que les va a servir, y mucho, para el futuro, dado que el concepto de ahorro puede ser difícil de entender para ellos si no lo mostramos de manera comprensible.
De esta necesidad nace el método de las cuatro huchas. ¿En qué consiste? ¿Quién lo creó? ¿Cómo les va a servir a los pequeños de la casa (y también, por qué no, a los adultos)?
Imaginemos que tus hijos no manejan grandes cantidades de dinero: quizá reciban una paga semanal o mensual o, cuando vienen sus tíos o abuelos, les dan algún billete o unas monedas.
Sea como sea, tienen ante sí un dinero que quizá llevan guardando todo el curso y, ahora que llegan las vacaciones, pueden tener la tentación de gastarlo. Aquí entra en acción el método de las cuatro huchas, también conocido como método GISS, por sus siglas en inglés: give, invest, save, spend (dar, invertir, ahorrar, gastar).
Según este método, podemos dividir el dinero que tengan en cuatro partidas:
Pueden dividir el dinero de la siguiente forma: 50 % para gastos, 25 % para ahorro, 15 % para cultura y ocio y 10 % para donativos. En este punto, lo mejor es pactarlo con ellos de antemano para ser realistas y lograr que cale este aprendizaje.
Este sistema de ahorro es, en realidad, una adaptación infantil de un método de ahorro ideado por el conferenciante y empresario canadiense Harv Eker , autor del libro Los secretos de una mente millonaria. En él introduce un concepto de administración de nuestros gastos fácil de adoptar.
Según su método, los adultos deberíamos dividir nuestros ingresos en seis partes: un 55 % para nuestras necesidades básicas (alimentación, facturas recurrentes, hipoteca o alquiler, etc.); 10 % para formación; 10 % para inversiones a largo plazo (letras del Tesoro, por ejemplo); 10 % para ocio; 10 % para ahorrar y 5 % para donaciones.


