Numismática, dioses y economía: descubre las curiosidades de las monedas españolas más valiosas, viajeras e innovadoras
Tiempo de lectura | 4 min.

¿Te has preguntado alguna vez de dónde proceden las monedas? ¿Y cuáles son las monedas españolas más valiosas, o de qué están hechas las nuevas monedas? ¿Cuál es el origen de la palabra moneda?
Entre la numismática, el culto a los dioses y la economía, las monedas guardan un montón de anécdotas que cuentan nuestra propia historia. Quédate a conocer todas estas curiosidades sobre monedas que hemos preparado para ti.
Conocer el origen de las palabras suele resultar divertido: en él se encierran detalles que, directa o indirectamente, dotan de sentido al significado actual de nuestro vocabulario. El de moneda nos hace viajar a la Antigua Roma y, sí, procede del latín.
Como sabrás, Roma está rodeada por siete colinas. Una de ellas es el Capitolino, que en otros tiempos fue el centro religioso y político.
Si conoces la ciudad, sabrás que en lo alto de esa colina hoy se pueden visitar monumentos como la Plaza del Campidoglio, pero en la Antigua Roma se alzaba el templo de Juno. En concreto, de Juno Moneta.
Moneta significa algo así como “avisadora”, porque Juno tenía distintos epítetos según el área de protección que se le atribuía, tal como explican en el magazine de historia, cultura y arqueología La Brújula Verde .
En concreto, el epíteto moneta guardaba relación con que protegía las riquezas de Roma. Lo cierto es que allí, además de rendirse culto a esta diosa que avisaba de agresiones enemigas, se encontraba el lugar en el que se acuñaban las monedas.
La palabra permaneció mucho más allá de la caída del Imperio Romano; de hecho, mint, que procede de moneta, es como se llama en inglés a las cecas o casas de la moneda.
En efecto, las primeras monedas acuñadas en lo que hoy es España las fabricaron los iberos tras la conquista romana, a finales del siglo III a. de C., pero se basaron en la antigua dracma griega. Las primeras conocidas se acuñaron en Iltirta (hoy Lleida) y Arse (hoy Sagunto).
Si nos atenemos a la historia de la numismática en España, encontramos verdaderos tesoros. Una de las monedas más curiosas (y valiosas) de las emitidas en nuestro país era el centén segoviano.
La moneda más buscada en España vale dos millones de euros y fue acuñada en 1609: el centén segoviano https://t.co/kxRKhtHQeG pic.twitter.com/uOpFRqqUiR
— xataka (@xataka) December 30, 2023
¿Por qué? Primero, por su exclusividad: se hicieron solo dos series de pocas piezas cada una, una en 1609, bajo el reinado de Felipe III, y otra en 1633, bajo el de Felipe IV. Además, fueron concebidas como regalo diplomático, no con un propósito transaccional. De hecho, las monedas conmemorativas siguen existiendo en la actualidad.
Segundo, por su valor intrínseco: se hicieron en oro puro y cada una de ellas pesaba algo más de 339 gramos. Es un peso extraordinario que no resistiría ningún monedero. La tercera razón para su valor es que quedan muy pocos ejemplares.
De hecho, el último centén vendido en una subasta (en Ginebra, en 2026) arrancó con 2 millones de euros y terminó vendiéndose por 2,4 millones .
Volviendo a la historia, las monedas españolas más viajeras (por ser de curso legal fuera de nuestro país) fueron, seguramente, los reales de a ocho. Esta moneda está considerada como la primera divisa.
���� �������� ���� �� ��������, ���� �������������� ������������ ��������������
— España en el mar (@EspanaEnElMar) July 25, 2024
La gran moneda de plata española, el real de a ocho, fue la moneda de referencia en el mundo durante 300 años. Fue aceptada en países de todo el planeta, amigos y enemigos;fue copiada y sirvió de… pic.twitter.com/YtfKdnbO6A
Pensemos en la época en que España fue un imperio que se extendió por gran parte de América, de Europa y de Oriente: pues bien, el real de a ocho se acuñó y utilizó en todo el Imperio Español durante siglos.
También fue la primera moneda de curso legal en Estados Unidos hasta que una ley de 1857 la prohibió. El real de a ocho fue conocido en aquel país como piece of eight o spanish dollar. Y esto nos lleva a la siguiente y curiosa historia.
¿Recuerdas el símbolo del dólar? Seguro que sí. Es una S mayúscula atravesada por una línea vertical, aunque esta es una simplificación en los teclados, ya que antes se escribía con dos.
Sobre el origen de este signo existen dos teorías , una más aceptada que la otra, aunque ambas realmente plausibles. Y las dos tienen que ver con nuestro país.
Ya hemos comentado que los reales de a ocho fueron la moneda de curso legal en muchos países, incluido Estados Unidos. La primera teoría, la que crea más consenso, dice que el signo del dólar es una deformación de la abreviatura «ps» o «ps»: en la correspondencia comercial que se inició en torno a la década de 1770, y que fue simplificándose, primero, con una P sobre una S y, después, con una línea sobre la S.
Pero existe otra teoría que, como dicen en Italia, se non è vero, è ben trovato (si no es verdad, está bien inventado). La ceca de México estampaba en sus monedas las famosas columnas de Hércules que se pueden ver en el actual escudo de España.
Se trata de dos columnas atravesadas por una banda en zigzag, en la cual se puede leer «Plus Ultra». Si simplificamos este signo, ¿no veríamos una S (la banda) atravesada por dos líneas verticales (las columnas)?
Y de las monedas españolas más innovadoras y valiosas vamos a las más punteras en tecnología. La FNMT combina tradición y vanguardia, y los ingenieros que en ella trabajan desarrollan nuevos procesos para aumentar la seguridad de nuestras monedas… y de las de otros países: nos referimos a la imagen latente cuádruple , tecnología que han importado naciones como Japón, Rusia o Reino Unido.
¿Y en qué consiste esta tecnología? Resumiéndolo mucho, se trata de cuatro imágenes que laten en una misma cara de la moneda, y que varían según desde dónde les dé la luz.
Se consigue grabando una sucesión de pirámides de base cuadrada sobre el plano metálico. Un prodigio de la ingeniería que es también aplicable a otros materiales, lo que permite trasladar este sistema a, por ejemplo, documentos de identidad o tarjetas.


