FINANZAS PERSONALES
Requisitos que tienes que cumplir sí o sí para cobrar la pensión de jubilación

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Acaba 2016 y echamos cuentas. Puede que estés entre los que han conseguido ahorrar; entre los que se encuentran con que, una vez descontados los gastos extraordinarios que traerán las navidades, la cuenta corriente tiene más dinero del que tenía el 1 de enero. Enhorabuena por esa buena gestión de tu economía doméstica. ¿Y ahora qué?
El tiempo no solo ha pasado para nuestro dinero: nosotros también somos un año más viejos y la jubilación está un poquito más cerca. Por eso, y porque sabemos que lo que se haga en estos meses puede repercutir en nuestra próxima declaración de la renta, volvemos la vista a los planes de pensiones.
La respuesta depende de las circunstancias personales.
Como norma general, es mejor opción hacer una planificación financiera y cada mes ingresar una determinada cuantía: de esta manera se puede llevar mejor la economía familiar, sin sobresaltos innecesarios.
Las aportaciones periódicas ofrecen una inversión más estable, pues con ellas evitamos el riesgo de elegir un mal momento para invertir y, además, permiten que nos beneficiemos de la ventaja fiscal de la acumulación de los rendimientos hasta su disposición.
Pero si, como decíamos antes, llegamos a final de año con más dinero del esperado, la situación es distinta. En este caso una aportación única, puntual, puede ayudar a rebajar la factura fiscal: las cantidades aportadas reducen la base imponible del IRPF hasta la menor de las siguientes cantidades:
Por eso, en el caso de que tengamos ahorros extraordinarios, puede merecer la pena realizar una aportación única para aprovechar las ventajas tributarias en el ejercicio 2016 y, de cara a 2017, hacer mayores aportaciones periódicas para que la situación no se repita.
En un reciente post analizábamos detalladamente las muchas ventajas que ofrece la contratación de los planes de pensiones: