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Hay pasaportes que facilitan mucho la movilidad a sus titulares y el español es uno de ellos.
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¿Alguna vez te has preguntado cuánto vale un pasaporte? O ¿qué hace que un pasaporte sea más o menos valioso?
Si tenemos en cuenta que la función más habitual de un pasaporte consiste en darnos acceso a un país extranjero, mira en tu bolsillo (o cajón o carpeta donde lo guardes): es probable que lleves uno de los más valiosos del mundo.
¿Cómo se puede valorar un pasaporte? En realidad, se pueden tener en cuenta muchos factores para decidir si uno de estos documentos vale más o menos que otros. Sin embargo, existen índices que los ordenan según el acceso que otorgan a sus titulares a otros territorios. En estos rankings, el pasaporte español sale muy bien parado.
Uno de ellos es el Passport Index de Arton Capital , que ordena en tiempo real los pasaportes de 193 países miembros de la ONU y otros seis territorios más.
Lo hace con ese criterio: tiene en cuenta a cuántos países pueden acceder los titulares sin necesidad de visado, a cuántos lo pueden hacer solicitando un visado al llegar y a cuántos tienen prohibido viajar sin un visado aprobado de antemano. Con todos esos datos, el índice asigna una puntuación de movilidad a cada pasaporte.
Otro índice que valora esa movilidad es el Henley Passport Index , que se basa en los datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) referentes a 227 países y territorios.
En ambos rankings Singapur aparece como el país cuyo pasaporte abre directamente un mayor número de aduanas. Esto significa que sus ciudadanos son los que pueden entrar en más países solo con enseñar este documento o, como mucho, tramitar de antemano una sencilla autorización electrónica (ETA).
No obstante, esto no quiere decir que sus titulares sean los que menos visados preaprobados deban utilizar para viajar por el mundo. En esto puntúan mejor otros pasaportes como el español.
Si tenemos en cuenta la facilidad con la que los españoles podemos utilizar nuestro pasaporte para acceder a un país, lo cierto es que podemos considerarnos unos privilegiados.
El pasaporte español aparece en el podio de los dos índices. Esto se debe, por un lado, a la gran cantidad de países que permiten a sus titulares acceder a su territorio sin visado o con poco papeleo previo.
Por otro lado, son muy pocos los territorios que les exigen llegar a ellos con un visado aprobado de antemano: el índice de Arton Capital indica que son 22, lo que coloca a España solo por detrás de Emiratos Árabes Unidos (EAU), con 19.
De hecho, en este ranking el español aparece en el segundo lugar de los pasaportes con mayor movilidad —el de EAU es el primero—, mientras que en el Henley se encuentra en el tercer escalón del podio.
Otros países que ocupan puestos de honor en ambos índices son Francia, Alemania o Finlandia. Lo hacen por razones similares a las de España: poco papeleo previo para acceder a un buen número de países y pocos territorios que les exijan un visado aprobado antes de viajar.
La razón es muy sencilla: como España, todos forman parte de la Unión Europea, que mantiene acuerdos bilaterales en esta materia con un amplio número de países. Fuera de su territorio, también destacan por su puntuación en movilidad los pasaportes de estados como Corea del Sur o Japón.
El país cuyos ciudadanos tienen más complicado moverse por el mundo es Afganistán, tal y como señalan los dos índices que utilizamos como referencia.
Son muy pocos los territorios que facilitan la entrada a los ciudadanos con pasaporte afgano sin realizarles una evaluación previa y otorgarles un visado: solamente 25, según el Henley Passport Index.
Los pasaportes de Siria e Irak facilitan poca más movilidad a sus titulares que el de Afganistán. Por esa razón también aparecen en ambos rankings, en penúltima y antepenúltima posición, respectivamente.