Cuántos meses de gastos conviene reservar, cómo empezar desde cero y dónde guardar tu colchón para afrontar imprevistos
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Un fondo de emergencia es un ahorro reservado exclusivamente para afrontar imprevistos. Como referencia general, conviene que cubra entre tres y seis meses de gastos básicos. Para calcularlo, suma tus gastos habituales (vivienda, suministros, alimentación, transporte y deudas esenciales mensuales) y multiplica esa cantidad por los meses de cobertura que necesites.
Una avería, una factura inesperada, una derrama o un problema laboral son más llevaderos cuando hay un colchón detrás. Construir un fondo para emergencias puede marcar la diferencia si te encuentras alguna vez en una situación de este estilo.
Tener claros algunos conceptos como cuánto dinero conviene reservar para ese colchón o cómo empezar si partes de cero te ayudarán a construirlo y, con él, la tranquilidad que trae aparejada.
Un fondo de emergencia es una cantidad de dinero que se aparta para hacer frente a imprevistos que no forman parte de los gastos habituales. Son muy variados y pueden ir desde una avería del coche hasta la pérdida del empleo.
Este ahorro para emergencias se conoce también como colchón financiero precisamente por su capacidad para amortiguar la caída en un momento dado: cuando llega el golpe, no es imprescindible pedir un préstamo o liquidar inversiones en un mal momento.
Aunque se suele construir de manera similar, conviene no confundir el fondo de emergencia con el ahorro para objetivos concretos, como unas vacaciones o la entrada para una vivienda. Tampoco con la inversión de esos ahorros en busca de una rentabilidad.
Esto es así porque el fondo de emergencia no persigue tanto obtener una rentabilidad, como su disponibilidad inmediata justo cuando se necesita.
La referencia más extendida a la hora de estimar cuánto debe ser un fondo de emergencia es la que maneja el portal Finanzas para Todos: el equivalente a entre tres y seis meses de gastos básicos . Para saber cuánto necesitas, empieza por calcular tus gastos básicos mensuales: vivienda, suministros, alimentación, transporte y pagos de deudas. Sobre esa cifra puedes aplicar la referencia general de entre tres y seis meses de cobertura.
Por ejemplo, si tus gastos básicos son de 1.500 euros al mes, un fondo para tres meses sería de 4.500 euros y uno para seis meses, de 9.000 euros.
Hay que tener en cuenta que, como hemos mencionado, esa horquilla de tres a seis meses es solo una referencia general.
Hay muchos motivos por los que te podría convenir inclinarte hacia uno u otro margen o incluso ampliar los meses de gastos que compondrán el colchón:
Precisamente acercar tu colchón al año de gastos tiene más sentido cuanto mayor sea tu riesgo, si no cuentas con el respaldo económico de allegados o familiares, e incluso si no tienes bienes que puedas vender en caso de necesitarlo.
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Tu situación |
Colchón orientativo |
¿Por qué? |
|---|---|---|
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Ingresos estables y pocos gastos fijos |
3 meses |
Tienes mayor previsibilidad de ingresos y menos cargas mensuales. |
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Ingresos estables, pero con personas a cargo o gastos elevados |
Entre 3 y 6 meses |
Un imprevisto puede tener mayor impacto en el presupuesto familiar. |
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Ingresos variables o irregulares |
Alrededor de 6 meses |
Un colchón mayor ayuda a cubrir periodos con menos ingresos. |
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Autónomos o situación laboral menos estable |
6 meses o más |
La incertidumbre sobre los ingresos puede justificar un margen adicional. |
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Sin una red de apoyo económico o con especial aversión al riesgo |
Hasta 12 meses |
Un colchón más amplio proporciona más margen para reorganizar las finanzas. |
Nota: Estas cifras son orientativas. La cantidad adecuada dependerá de tus circunstancias personales y puede cambiar con el tiempo. Por eso conviene revisar el fondo si cambias de trabajo, aumentan tus gastos o varía tu situación familiar.
Aunque parezca una tarea costosa, construir un fondo financiero de emergencia puede aportar mucha tranquilidad y es factible hacerlo incluso si todavía no tienes nada ahorrado.
La respuesta corta es: hazlo ya mismo. No hace falta esperar a tener un sueldo más alto ni a terminar de pagar las deudas para ahorrar dinero y destinarlo a tu fondo de emergencias.
Lo importante es crear el hábito, aunque al principio las cantidades sean pequeñas.
Estos pasos te ayudarán:
Si ya tienes el dinero ahorrado o la posibilidad de liquidar algún bien para construir el fondo, lo que tienes que hacer es apartar la cantidad necesaria y depositarla en un producto financiero adecuado.
El dinero del fondo debe cumplir dos condiciones: disponibilidad inmediata y seguridad. Se trata de que puedas acceder a él si lo necesitas, así que son dos condiciones imprescindibles. Solamente si esas dos se cumplen, podrás buscar cierta rentabilidad.
Esa es la razón por la que no tiene sentido colocar tu fondo de emergencia en productos de riesgo o con poca liquidez, que podrían obligarte a esperar o a asumir pérdidas justo cuando menos te conviene.
Hay productos financieros especialmente adecuados para colchones de emergencia que incluso se pueden combinar. Pongamos el ejemplo de un colchón equivalente a seis meses de gastos:
Es importante que el producto o los productos que se elijan para guardar el fondo de emergencia sean distintos a los que se utilizan para pagar los gastos habituales. Es una barrera psicológica que permite evitar tentaciones más fácilmente.
Además, conviene que el fondo conviva con una pequeña reserva para los pagos habituales, que sí se puede mantener en la cuenta corriente. Así se evitará recurrir al colchón por un simple desajuste puntual entre ingresos y recibos.
Un fondo de emergencia solo funciona si se mantiene y, llegado el caso, utiliza correctamente. Estos consejos te ayudarán a conseguirlo:
En definitiva, se trata de que ajustes el fondo de emergencia a tu vida para que siga cumpliendo con su función: aportarte calma para afrontar lo inesperado sin que tus finanzas se tambaleen.


