Prepara tu casa antes de las lluvias: una revisión a tiempo puede prevenir goteras, humedades y reparaciones imprevistas
Tiempo de lectura | 4 min.

Para preparar una casa antes de las lluvias, conviene revisar tejado, canalones, sumideros, terrazas, fachadas y ventanas, además de buscar señales de humedad en el interior. El mantenimiento preventivo ayuda a detectar pequeños problemas antes de que la lluvia los agrave y puedan exigir reparaciones más importantes.
Anticiparte a las lluvias y revisar tu casa a tiempo puede ayudarte a prevenir daños, reparaciones y gastos imprevistos.
Revisar canalones, comprobar ventanas, retirar hojas y otros residuos… Igual que solemos tomar medidas en casa ante la llegada del frío o la del calor, es importante prepararla también para la temporada de lluvias que comienza en otoño.
Aunque en conjunto este otoño está siendo algo seco en España , hay ciertas zonas en las que existe ya un importante superávit de lluvia. Además, el pasado invierno fue muy húmedo , con precipitaciones por encima de la media en prácticamente toda España.
En un contexto de calentamiento global, con episodios extremos de lluvias cada vez más intensos y frecuentes , conviene tomar ciertas precauciones para proteger la vivienda frente a daños causados por el agua.
Son actuaciones preventivas que pueden ayudar a detectar problemas a tiempo y reducir el riesgo de reparaciones inesperadas que afecten al presupuesto familiar.
Hay varios puntos críticos que no se deben dejar pasar en una vivienda si queremos protegerla de la lluvia.
De la cubierta al garaje, existen distintos lugares por los que el agua puede entrar y causar desperfectos que pueden ir de una simple mancha de humedad a una inundación.
La cuestión es que el agua puede dañar de maneras muy distintas una vivienda y los objetos que contiene. Por eso conviene ser exhaustivos y revisar los posibles puntos por los que el agua y la humedad que traen las lluvias se pueden llegar a filtrar.
Antes de que llueva, comprueba:
Aunque se suele decir que empezar la casa por el tejado es un error, no lo es tanto si de lo que hablamos es de protegerla frente a la lluvia.
De hecho, la cubierta es una de las principales fuentes de problemas relacionados con la humedad tanto en edificios colectivos como en viviendas unifamiliares. Esto se debe en parte a que no siempre se le realiza el mantenimiento periódico que realmente requiere.
Es importante comprobar que todo está en su sitio en tejados y azoteas antes de que lleguen los meses más húmedos. Hay que hacerlo, eso sí, con total seguridad: si no es así, contrata a un proveedor especializado para que realice una inspección y mantenimiento preventivos de la cubierta.
Detectar estos problemas antes de las lluvias puede evitar que una pequeña filtración termine provocando daños que requieran una reparación de mayor alcance.
En las terrazas es muy importante que los sumideros funcionen perfectamente. Si no es así, el agua puede acumularse rápidamente y filtrarse al interior de las viviendas.
Por eso es necesario retirar hojas y suciedad que se puedan haber acumulado dentro de los desagües de la terraza.
Si la terraza presenta grietas, juntas deterioradas o signos de filtración, conviene revisar el estado de su impermeabilización y determinar el origen del problema antes de que las lluvias lo agraven.
Si está alicatada, revisa que las uniones con paredes y entre azulejos estén bien selladas y que no hayan crecido hierbas en ellas.
Una vez revisadas cubiertas y terrazas, toca comprobar el estado de las paredes exteriores.
Concretamente, hay que examinar la pintura para ver si está deteriorada y, en tal caso, repararla.
La pintura de las paredes exteriores tiene una función que va más allá de la estética: también protege la vivienda frente a la humedad y el agua.
Además, conviene comprobar si han aparecido grietas o fisuras en los muros. Detectarlas antes de las lluvias permite valorar su causa y repararlas cuando proceda, antes de que una posible entrada de agua agrave el problema.
En el exterior de la vivienda hay que comprobar también que los canalones, las bajantes o los desagües no se encuentran obstruidos ni tienen roturas y limpiarlos bien. Una vez mantenidos, hay que comprobar que desaguan correctamente después de limpiarlos.
Las ventanas y las puertas exteriores pueden convertirse en puntos de entrada de humedad y agua si no están correctamente aisladas.
En este caso, hay que asegurarse de que no presenten grietas y que los sellados se encuentran en buen estado.
El aislamiento debe ser adecuado para evitar no solo que se filtre el agua, sino también la humedad ambiental, que aumenta considerablemente con las lluvias. Presta especial atención a los marcos y a sus uniones tanto con las paredes como con los propios cristales.
En casas con un jardín o patio, es importante retirar ramas, hierbas y barrer hojas que puedan llegar a acumular agua y evitar que se canalice correctamente.
En el caso de que estén pavimentados o alicatados, conviene revisar también el estado del suelo y de las juntas, al igual que ocurre con las terrazas.
Si no se van a utilizar, es el momento de guardar enseres como muebles de jardín, hamacas, tumbonas, sillas o mesas que se pueden llegar a deteriorar con la lluvia intensa o persistente.
Sobre todo en jardines que se encuentren en zonas bajas, conviene contar con una zanja o algún tipo de canalización que ayude a desviar el exceso de agua causado por las lluvias hacia el lugar correcto.
El interior de la vivienda también puede darnos pistas valiosas sobre su aislamiento frente a la humedad y el agua.
Toca observar paredes y techos interiores en busca de marcas de goteras o filtraciones que hayan podido pasar desapercibidas, desde manchas amarillentas a moho.
Si se localiza alguna, es el momento de llamar a un profesional que venga a repararlas antes de que causen algún desperfecto más importante.
Otra precaución que conviene tomar en el interior de la vivienda consiste en guardar documentación y otros objetos especialmente valiosos en lugares elevados donde difícilmente el agua pueda llegar a dañarlos. Esto es especialmente importante en zonas en riesgo de inundación.
Preparar la vivienda para las lluvias no consiste únicamente en reaccionar cuando aparece una gotera. Revisar con antelación los puntos más vulnerables permite detectar pequeños problemas, solucionarlos cuando proceda y reducir el riesgo de que terminen convirtiéndose en reparaciones más importantes y gastos imprevistos.


