Diversidad
Científicas, tecnólogas, ingenieras y matemáticas que marcan la diferencia

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, analizamos cómo ha evolucionado la vocación en nuestro país
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"Un profesor llegó a decirme que probablemente no sería capaz de aprobar matemáticas". Desde pequeña, Amparo García siempre sintió una gran curiosidad por las ciencias: "Disfrutaba entendiendo la lógica de las matemáticas, descubriendo cómo funciona el cuerpo humano en biología, viendo la física en acción y realizando experimentos de química".
"A los 15 años supe que quería dedicarme a las matemáticas, porque para mí son la base de todas las ciencias", cuenta. Aquella frase de su profesor, por suerte, cayó en saco roto: "Lejos de desanimarme, ese comentario reforzó mis ganas de aprender y demostrar que no existen barreras invisibles".
Un profesor me dijo que probablemente no sería capaz de aprobar matemáticas

Amparo García
A día de hoy, Amparo es graduada en Matemáticas por la Universidad de Salamanca y tiene un máster en Matemáticas Aplicadas e Informática por la Universidad Lobachevsky (Rusia). Y se ha ganado, por méritos propios, ser una de las protagonistas en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.
Un día, sin duda, para celebrar, aunque también para reivindicar. Porque es evidente que las vocaciones científicas entre las niñas y chicas jóvenes están creciendo en España, pero aún es más evidente que todavía queda un largo camino por recorrer.
Gracia Gimeno –graduada en Ciencia de Datos por la Universitat Politècnica de València– nunca se planteó que la ciencia "fuera un campo reservado para los hombres; en mi entorno nadie me desanimó ni me lo dio a entender".
En el caso de Alma Tobía –graduada en Física por la Universitat de València y actualmente estudiando un máster de Física de materia condensada y de los sistemas biológicos en la Universidad Autónoma de Madrid–, tampoco recuerda que ninguna persona de su entorno cercano le dijera que la ciencia no era para chicas.
Sin embargo, “hay momentos en los que el contexto te hace cuestionártelo: que la mayoría de tus amigas no se planteen carreras tan técnicas, que más del 70% de tus compañeros de Física sean hombres, que son muy pocas las profesoras que imparten clases durante la carrera, etc. Todo eso, aunque no sea explícito, te hace replantearte si realmente vale la pena y si ese es tu sitio”.
La importancia de la representatividad no es un asunto menor. Según el estudio Científicas en cifras 2025 , elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en el curso 2023-2024, solo el 28,1% de los matriculados en estudios de Ingeniería y Arquitectura fueron mujeres.
Hace diez años, en el curso 2014-2015, el porcentaje era del 25,6% y, desde entonces, asciende cada año. Sin embargo, todavía está muy lejos de la paridad con sus compañeros masculinos.
Gran parte del mérito reside en los docentes de todas estas alumnas: "Cuando llegué a Segundo de Bachillerato, mi profesor se dio cuenta de que tenía mucho potencial, de que me interesaban las mates más allá de lo que se da en el instituto", cuenta Paula Heras, graduada en Matemática Computacional en la Universidad Jaume I de Castellón y, actualmente, cursando un grado en Ingeniería Informática. "Fue él quien me tuteló y me recomendó que estudiara la carrera".
Si preguntamos por lo que queda por hacer, recalcan dos conceptos esenciales: referentes y accesibilidad. “Yo tuve una referente muy cercana: mi madre”, nos cuenta Gracia Gimeno. “Hizo que la presencia de mujeres científicas en mi vida fuera algo natural”.
Para Alma Tobía, el camino fue algo diferente, ya que “no he tenido una referente femenina clara en ciencia durante mis primeros años, todos mis referentes eran masculinos. Durante la carrera y al empezar a trabajar, sí he conocido a mujeres brillantes en ámbitos científicos, pero muchas veces han aparecido más tarde, cuando ya estaba dentro. Eso refuerza que los referentes suelen llegar demasiado tarde, cuando la decisión ya está tomada”.
Lo cierto es que, pese a que siempre solemos pensar en grandes referencias de la historia de la ciencia, en realidad no hace subir tanto el listón: "Las niñas tienen que ver ejemplos cercanos y reales de mujeres científicas. No solo figuras excepcionales o ‘genios’, sino mujeres normales, con trayectorias diversas que muestren que ese camino es posible y compatible con muchas formas de vida. Si no te ves reflejada, es difícil imaginarte ahí”.
Y esto “puede marcar la diferencia para cualquier niña”, añade Gimeno: “Que haya adultos (familiares, profesores, referentes cercanos…) que les den la libertad y seguridad para explorar el campo que más les atraiga”.
Las niñas tienen que ver ejemplos cercanos y reales de mujeres científicas. Si no te ves reflejada, es difícil imaginarte ahí

Alma Tobía
En lo que se refiere a la accesibilidad, la clave pasa por descubrir que la ciencia no son solo operaciones matemáticas o fórmulas complejas, sino una forma de resolver problemas reales.
“Yo tenía la sensación de que era algo muy difícil, que no estaba hecho para nosotras, que mejor dedicarte a cuidar a personas...", reconoce Paula. "Los maestros, desde pequeños, también deberían motivar, incentivar y dar un poco más de salidas".
Habría que normalizar que no es tan complicado, que son habilidades que mucha gente tiene, pero que no se fomentan
Paula Heras
Y es que "hay muchos estigmas sobre lo difícil que son estas asignaturas, y eso es decisivo a la hora de tomar una decisión desde pequeñas. Habría que normalizar que no es tan complicado, que son habilidades que mucha gente tiene, pero que no se fomentan", añade.
Paula Heras, Amparo García, Gracia Gimeno y Alma Tobía, aparte de ser científicas, tienen otra cosa en común: todas ellas han sido ganadoras de los Premios WONNOW , los galardones que CaixaBank y Microsoft conceden a las mejores alumnas de grados STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) de España.

En la edición de 2025, un total de 1.080 alumnas de universidades españolas han presentado su candidatura. Desde su creación en 2018, un total de 5.922 estudiantes de toda la geografía española han presentado sus candidaturas a los premios, una cifra que certifica la consolidación de estos galardones en el ámbito universitario. La edición de 2026 comenzará el próximo mes de marzo, cuando se lance la novena convocatoria.
Para estas mujeres, recibir un Premio WONNOW ha sido un antes y un después: "Este galardón es un reconocimiento a todas las mujeres que decidimos estudiar una carrera científica", reconoce Gracia Gimeno.
"Para mí, fue un orgullo personal resultar ganadora, puesto que también es una forma de visibilizar que estamos aquí y tenemos mucho que aportar al mundo STEM".
Para Alma Tobía, "ganar un premio WONNOW supuso, sobre todo, un punto de validación personal y profesional. No tanto por el premio en sí, sino porque llegó en un momento en el que, como le pasa a mucha gente en carreras científicas, dudas bastante de si estás realmente al nivel o si ese esfuerzo extra que haces merecerá la pena".
Este premio es un reconocimiento a las mujeres que decidimos estudiar una carrera científica

Gracia Gimeno
Fue, de hecho, "una forma de decirme a mí misma que sí, que mi esfuerzo tenía valor, que el camino que estaba siguiendo tenía sentido. En un entorno donde muchas veces sientes que tienes que demostrar más, recibir un reconocimiento externo ayuda a ganar confianza y a reafirmarte".
Se trata, en definitiva, de un reconocimiento que no se queda en el momento puntual, sino que va mucho más allá: “Ahora, casi cinco años después, puedo decir que esta experiencia ha supuesto un crecimiento enorme, tanto profesional como personal”, afirma Amparo García. “He aprendido de mis compañeros, he descubierto nuevos ámbitos, he ganado confianza y he conocido facetas de mí misma que desconocía”.
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