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Cómo aumentar tu seguridad al usar redes wifi públicas

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Todo lo que publicas deja huella. Aquí encontrarás consejos para proteger tu reputación en internet desde el principio
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Toda nuestra actividad online deja huella de una manera u otra. Esto es algo que siempre debemos tener presente desde que empezamos a utilizar internet. Igual que tratamos de cuidar la imagen que damos de nosotros mismos en el mundo físico, es importante hacerlo con nuestra reputación online desde jóvenes.
La imagen que sobre ti se muestra en internet es una fuente de información habitual para empresas e instituciones: hasta el 53 % de las compañías consulta las redes sociales de los candidatos antes de contratarlos, según un análisis de Infojobs.
Esto significa que tus futuras oportunidades laborales y académicas pueden verse afectadas por tu reputación online. Es una herramienta que puede abrirte muchas puertas en el futuro, así que te conviene empezar a cuidarla lo antes posible.
Aquí encontrarás cinco maneras de hacerlo y no solo en redes sociales.
Tal y como recuerda el INCIBE, hoy cualquier servicio online o dispositivo contiene una gran cantidad de información privada que debe protegerse.
Esto significa que tu reputación online no solo depende de lo que tú publicas activamente, sino también de la información sobre ti a la que pueden acceder otros sin que seas consciente.
Hay varias medidas tecnológicas que te ayudarán a proteger tanto la información que publicas como la que no deseas compartir:
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Este consejo está íntimamente relacionado con el anterior: debes controlar en todo momento quién puede ver qué en tus redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.
Se trata de evitar perder el control sobre tu información para que nadie pueda dañar tu reputación online y este es un paso básico que siempre debes dar.
Las apps y las redes sociales nos permiten comunicarnos con los demás y funcionan como una ventana: igual que la podemos utilizar para mostrar información, se puede llegar a filtrar nuestra intimidad sin que seamos conscientes.
Un coladero habitual son las stories, estados o publicaciones temporales, que pueden dar una falsa sensación de seguridad. Por mucho que sean efímeras, siempre está la posibilidad de que otra persona las copie o difunda sin tu consentimiento.
Además, tus publicaciones y mensajes pueden revelar más información de la que crees por el contexto que muestran, desde tu estilo de vida a tus intereses, gustos o nivel adquisitivo, que tal vez no quieras compartir. Este problema se agrava si participas en chats o comunidades masivas en aplicaciones como WhatsApp o Telegram.
Siempre debes controlar el alcance de tus mensajes y publicaciones, así como quién puede verlos o interactuar con ellos.
Para eso están las herramientas de bloqueo, configuración y niveles de privacidad. También tu sentido común: siempre debes pensar si lo que vas a publicar te puede perjudicar en caso de usarse en un contexto distinto. Esto nos lleva al siguiente consejo.
Tu reputación online depende en gran medida de que te pares a pensar antes de publicar cualquier contenido.
Para esto te ayudará plantearte algunas preguntas: ¿qué pensará quien lo vea?, ¿cómo lo podrá utilizar?, ¿qué consecuencias podría tener a corto y largo plazo?
Hay que tener cuidado con los enfados y las presiones sociales, que pueden hacerte publicar de manera impulsiva algo de lo que después podrías arrepentirte.
Comentar una publicación o responder a otro usuario debe ser siempre el resultado de una reflexión pausada, tratando de ponerte en el lugar del otro. Todo lo que publiques tiene trascendencia y debes reflexionar sobre ello.
Cada mensaje, vídeo, imagen o contenido que publicamos es un ingrediente más que añadimos a nuestra reputación online, así que debemos pensarlo bien antes de hacerlo.
También conviene que tengas presente que todas las personas evolucionamos: lo que hoy nos parece alineado con nuestra manera de ser, en el futuro puede no serlo tanto.
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Tu mejor carta de presentación será una imagen positiva de ti mismo. Para conseguirlo es muy útil publicar contenidos que te hagan sentir bien y que favorezcan tu autoestima. Si lo haces, provocarás sensaciones positivas en los demás.
Por supuesto, debes evitar a toda costa transmitir conductas o hábitos poco saludables. Violencia, odio o prácticas que perjudiquen la salud nunca deben formar parte de tus publicaciones. Si lo hacen, no solo arruinarás tu reputación online, sino que puedes fomentar conductas de riesgo en otras personas.
En su lugar, es mucho más reconfortante y edificante expresar tu personalidad de una manera auténtica y positiva que ayude a otros a inspirarse. Ser educado, respetuoso y amable sumará todavía más a tu reputación online.
¿Sabes lo que es el egosurfing? Es la práctica de buscar información sobre ti mismo en los navegadores web. Hacerlo te ayudará a saber cómo es la imagen que proyectas en línea y qué se dice sobre ti. También te ayudará revisar y gestionar tus perfiles en redes sociales.
Esto es algo que conviene hacer de manera regular. ¿Qué ocurre si lo que ves es negativo? Siempre puedes tomar medidas para mitigar el impacto que tendrá sobre tu reputación online.
Conviene que actúes rápidamente, bien eliminando o modificando el contenido que pueda dañar tu reputación online, bien solicitando su retirada a los canales en los que ha sido publicado.
En el INCIBE pueden orientarte sobre las acciones que puedes tomar si alguien ha publicado contenido sobre ti sin tu consentimiento o si aprovechan tus publicaciones del pasado para acosarte o burlarse de ti.
Monitorizar tu reputación online te ayudará a detectar riesgos y tomar medidas cuanto antes para evitar daños serios a tu honor y tu privacidad.