Ciberseguridad
Ciberfraudes: cómo protegerse en la era digital a partir de los 60

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Estas precauciones de ciberseguridad te ayudarán a comunicarte con ellos con menos riesgo
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Las videollamadas se han convertido en algo más que una tendencia tecnológica: forman parte del día a día de muchas familias, incluso de la comunicación entre abuelos y nietos.
Según los últimos datos del INE , una de cada cuatro personas mayores de 75 años ha utilizado alguna vez internet para realizar llamadas y videollamadas. El porcentaje es todavía mayor entre los usuarios habituales de internet en esa franja de edad: más de la mitad aseguraba haber utilizado estos servicios en los últimos tres meses.
Esta popularidad es comprensible. Ya no hay que esperar a recibir una foto de un nieto para ver cuánto ha crecido: los cambios se pueden observar en vivo y en cualquier momento gracias a estas herramientas. Si los nietos ya son mayores, las videollamadas son ideales para mantener los vínculos con ellos.
Lo mejor es que las videollamadas se pueden hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. Solo es necesario utilizar el teléfono móvil, una tablet o un ordenador. Eso sí, no conviene olvidar la ciberseguridad para evitar riesgos.
Aprender a hacer videollamadas de manera segura no es complicado, pero sí importante. Al fin y al cabo, se trata de proteger comunicaciones familiares que, en muchos casos, se mantienen con menores. Merece la pena tomar algunas precauciones para hablar con ellos con toda confianza.
Hay muchas aplicaciones para realizar videollamadas, aunque no todas tienen el mismo nivel de seguridad. Es recomendable elegir aplicaciones que cifren las comunicaciones: WhatsApp, Telegram, Signal, Google Meet o Facetime son algunos ejemplos. Algunas de ellas permiten incluso establecer contraseñas para acceder a la videollamada, que añaden un extra de protección.
La mejor opción para descargar la aplicación deseada en tu dispositivo es hacerlo desde la web oficial del desarrollador o desde repositorios oficiales como Google Play (para dispositivos Android) o la App Store (Apple).
Esta es la mejor manera de asegurarse de que la aplicación es la correcta. Además, permitirá mantenerla actualizada fácilmente. Esto es importante porque los desarrolladores introducen regularmente mejoras en la seguridad de las aplicaciones, por lo que conviene tenerlas al día.
Lo ideal para hacer videollamadas seguras es utilizar un dispositivo que también sea seguro. Por eso conviene utilizar el propio teléfono móvil, ordenador o tablet, que siempre deberemos mantener actualizados, tanto a nivel sistema operativo como a nivel aplicaciones. No es conveniente utilizar equipos públicos para este tipo de comunicaciones.
Lo mismo ocurre con la red a la que nos conectamos. Es mejor evitar wifis públicas y utilizar una red privada de confianza -o, en caso de audiencia, datos móviles- que exija contraseña para acceder a ella.
Si no queda más remedio que utilizar una red wifi pública, habrá que hacerlo siempre con ciertas precauciones. Y si no es posible tomarlas, es mejor dejar la videollamada para otro momento.
Conviene recordar que una videollamada puede mostrar más información sobre nosotros que una llamada de voz convencional. Desde el lugar en el que nos encontramos a una cita médica que tengamos apuntada en un calendario de la pared, son muchos los datos que se pueden compartir sin querer.
El problema no es tanto que lo vean los nietos como alguna otra persona que pueda estar cerca de ellos y observar su pantalla. Y viceversa: es mejor asegurarse de que nadie podrá visualizar o grabar nuestra pantalla mientras hablamos con ellos.
Evitar este riesgo es tan fácil como pararse a pensar un poco antes de hacer la videollamada y preguntarse si es el lugar adecuado para ello. Incluso las propias aplicaciones suelen ofrecer la posibilidad de difuminar el fondo o cambiarlo por una imagen, si se desea hacerlo.
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Esta puede ser una medida importante de ciberseguridad: pacta con tus nietos la respuesta a una pregunta que les harás para comprobar que todo está bien y que, en el caso de que seas tú quien reciba la llamada, poder asegurarte de que son ellos realmente quienes están detrás.
Los deepfakes o vídeos falsos que suplantan la imagen y la voz de una persona están a la orden del día y se utilizan incluso en llamadas de vídeo .
Puede ser el nombre de tu mascota o la receta que siempre te pide que hagas cuando va a visitarte: lo importante es que solo vosotros (o, como mucho, la familia directa del niño) conozcáis la respuesta a la pregunta.
En caso de duda lo mejor es contactar con la persona con la que quieres hablar por el teléfono oficial para saber si realmente la llamada que has recibido es legítima.