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Un PIB al alza, varios sectores impulsando el crecimiento y otros factores que influirán en nuestra economía en 2026
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Llegados a este punto del año, siempre es aconsejable hacer balance de lo que ha sido el ejercicio y, por supuesto, realizar las previsiones económicas para el año siguiente. Desde CaixaBank Research se prevé un nuevo año sólido, si bien no hay que perder de vista las distintas variables que pueden influir en nuestro entorno económico.
En este sentido, CaixaBank Research ha identificado las cuatro claves que marcarán la economía española en 2026.
El Producto Interior Bruto (PIB) siempre es uno de los índices más adecuados para medir la evolución de un país. En lo que respecta a España, 2025 ha sido un año objetivamente positivo. Se prevé que, a la conclusión de este año, el PIB de nuestro país haya crecido un 2,9%, una cifra visiblemente por encima de la del resto de la eurozona, cuya media se sitúa en 1,3% de crecimiento. De hecho, España ha sido el principal motor económico de la región junto a Irlanda.

De cara a 2026, las perspectivas de CaixaBank Research también son optimistas. Prevé un ritmo de crecimiento del 2,1% del PIB.
Cualquier economía, sean cuales sean sus características, dispone de varios factores que influyen de manera esencial en su PIB, ya sea en clave ascendente, descendente o de mantenimiento. En el caso de España, hay varios de motores de crecimiento. Uno de los principales son los Fondos Europeos Next Generation EU, que podrían aportar hasta 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, ya que se espera que se ejecuten cerca de 17.500 millones de euros.
La demografía, impulsada por la inmigración, también jugará un papel clave, ya que se estima un aumento poblacional del 0,8%, que aportaría un crecimiento del PIB de 0,5 p.p.. Además, las bajadas de los tipos de interés de 2024 y 2025 (no cabe esperar ninguna en 2026) influirán de manera determinante en la economía y la inversión, aportando otros 0,3 puntos.
Todo ello sin olvidar el factor esencial de la economía española: la demanda interna, que aportaría cerca de 0,1 p.p. al PIB merced al crecimiento de la renta bruta de los hogares, provocada por la reducción de los precios del petróleo y el gas, principalmente.

En cualquier caso, conviene no olvidar aquellos factores que pueden moderar el ritmo de avance de nuestra economía. Y es que, si bien la demanda interna es un motor de crecimiento, el sector exterior es previsible que no sea tan dinámico el próximo año debido, en parte, a la política arancelaria de la administración americana.
Todo país tiene una serie de sectores empresariales que influyen de manera determinante en su funcionamiento. En el contexto español, desde el Observatorio Sectorial de CaixaBank Research se prevé que el sector servicios mantenga gran parte del dinamismo que mueve la economía, si bien lo hará a un ritmo más moderado que el registrado en 2025.
Algo similar ocurrirá con el turismo. Frente al alto crecimiento que registró tanto en 2024 como en 2025, este nuevo año registrará un ascenso más moderado que en periodos anteriores, aunque con un matiz importante: actualmente, el sector turístico español posee unos fundamentos sólidos y una mayor diversificación de la demanda, con lo que el crecimiento se está produciendo de manera sostenible.
La industria manufacturera, por su parte, atesorará en 2026 una principal ventaja: sus costes energéticos están experimentando un incremento visiblemente inferior al de otras economías europeas, lo que redundará en una mayor competitividad. En lo que se refiere a la vivienda, otro de los grandes sectores de la economía española, también se espera que contribuya positivamente al PIB.
En paralelo, se espera que haya cerca de 150.000 visados de obra nueva, una cifra que, aunque situándose en máximos desde 2008, se prevé insuficiente para la necesidad de creación de nuevos hogares.
En el aspecto fiscal, las cuentas públicas españolas proyectan un déficit por debajo del 3% en el ejercicio 2025, y en 2026 previsiblemente se seguirán ajustando. Ello contrasta con la delicada situación fiscal que atraviesan varias economías de referencia, con elevados niveles de déficit público y deuda. Entre ellas, destaca EE. UU, Francia, el Reino Unido o Japón.
Por otro lado, es cierto que la política de aranceles de Estados Unidos se ha clarificado en los últimos meses –especialmente, frente a lo ocurrido en el primer semestre de 2025–, lo que ha permitido un cierto descenso de la incertidumbre. Sin embargo, sigue habiendo ciertos riesgos derivados, sobre todo, de las tensiones con China por lo que conviene no perder la pista a dichos aspectos.
Con todo, desde CaixaBank Research se prevé un 2026 sólido para la economía española. Todo ello merced, principalmente, a un claro crecimiento del PIB y a una evolución al alza de sectores empresariales claves como los servicios, la industria o la vivienda. Pero sin olvidar, por supuesto, los riesgos externos que, en mayor o menor medida, podrían afectar al crecimiento de nuestra economía en 2026.