Ciberseguridad
El falso técnico, el tocomocho o la siembra: los fraudes a séniors más habituales

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¿Cómo operan estos estafadores y qué se puede hacer para evitar caer en sus trampas? Este artículo te da las claves
Tiempo de lectura | 7 min.

En un mundo cada vez más conectado, la digitalización ha traído consigo grandes ventajas, pero también nuevos riesgos. Uno de los más preocupantes es el aumento de los fraudes online, que afectan especialmente a las personas mayores.
Con más tiempo libre, mayor poder adquisitivo y, en algunos casos, menos uso de las tecnologías, este colectivo se ha convertido en blanco habitual de los ciberdelincuentes. Pero ¿cómo operan estos estafadores y qué se puede hacer para evitar caer en sus trampas?
Los fraudes ya no se limitan a llamadas sospechosas o correos mal redactados. Por un lado, los ciberdelincuentes usan la tecnología para engañar y ganarse la confianza de sus víctimas, pero, sobre todo, buscan la manipulación y el engaño, influir en la conducta de las personas para que hagan lo que se les solicita.
Por ejemplo, un día podemos recibir una llamada de alguien que dice ser un inversor que nos promete grandes rentabilidades en muy poco tiempo. Para ellos, nos pide hacer un pago e instalarnos una aplicación para gestionar la inversión.
En realidad, lo que estamos permitiendo hacer es acceder a nuestros dispositivos y a nuestros ahorros. Cientos de personas han caído en trampas similares.
Por eso, entidades como CaixaBank han lanzado proyectos específicos de concienciación, como la newsletter CaixaBank Protect, donde se abordan temas relacionados con la ciberseguridad con un lenguaje claro y cercano. Además, desarrollan una intensa labor de divulgación a través de medios de comunicación, redes sociales, conferencias.
La concienciación es la mejor herramienta contra el fraude. Con información clara, acompañamiento y una buena dosis de sentido común, las personas mayores pueden navegar con seguridad en el mundo digital. Porque estar conectado no debe ser sinónimo de estar expuesto.
Con la estafa de las falsas inversiones, los ciberdelincuentes se hacen pasar por brókers o gestores de inversión y contactan contigo a través de llamadas o anuncios online. Te ofrecen una inversión exclusiva con beneficios rápidos y seguros.
Cómo detectarlo: No te precipites y sospecha de promesas irreales. Las inversiones seguras no garantizan beneficios rápidos ni extraordinarios.
A través de aplicaciones como Whatsapp, en la estaba del hijo en apuros una persona contacta simulando ser el hijo o familiar de la víctima, le informa de que no dispone de su teléfono y necesita una transferencia de dinero urgente bajo cualquier pretexto.
Cómo detectarlo: Sospecha de la urgencia y contacta con tu familiar en su teléfono habitual, a pesar de que te haya dicho que se lo han robado o que no lo tiene a mano.
A través de redes sociales o aplicaciones de citas, el estafador establece una relación emocional con la víctima. Este proceso puede alargarse durante meses, en los que la relación se consolida de forma digital porque al estafador nunca le va bien realizar un encuentro físico. Tras ganarse su confianza, comienza a pedir dinero con excusas como problemas médicos, viajes o emergencias familiares.
Cómo detectarlo: Desconfía de personas que no conoces en persona y que te piden dinero. Consulta con alguien de confianza antes de hacer ningún tipo de pago.
Mensajes que anuncian que has ganado un premio o que eres beneficiario de una herencia. Para recibirlo, te piden pagar una “tasa de gestión” o facilitar tus datos bancarios.
Cómo detectarlo: Si no participaste en ningún sorteo, no puedes haber ganado. Nunca pagues por adelantado para recibir un premio.
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Se llama phishing y es uno de los métodos más extendidos. El usuario recibe un correo que parece provenir de una empresa, institución o marca conocida. El mensaje suele incluir un enlace que lleva a una página falsa, que trata de imitar a la auténtica, con el objetivo de engañar para obtener datos confidenciales personales o financieros. También pueden llevarnos a hacer otras acciones como abrir o descargar archivos maliciosos.
Cómo detectarlo: Fíjate en la dirección de email del remitente: muchas veces es sospechosa o contiene pequeñas variaciones en el dominio. Nunca introduzcas tus datos desde un enlace recibido por mensaje, ni descargues o abras ningún archivo adjunto o a través del enlace. Y, sobre todo, permanece alerta ante las urgencias si te pueden datos personales o bancarios.
Similar al phishing, pero a través de mensajes de texto. En el caso del smishing, pueden suplantar a una empresa, institución o marca con un mensaje insta a actuar de forma urgente. El enlace incluido lleva a una web fraudulenta.
Cómo detectarlo: No hagas clic en enlaces de mensajes no solicitados. En caso de duda, verifica con la empresa emisora por los canales oficiales. Nunca facilites datos personales ni contraseñas, ni descargues archivos a través de los enlaces.
Al igual que en el phishing o el smishing, en el vishing el estafador llama haciéndose pasar por un empleado del banco o de otras empresas, instituciones o marcas. El objetivo es que la víctima revele sus claves, datos personales o bancarios, instale software malicioso o, incluso, que la víctima haga un pago (engañada y manipulada) a petición del estafador.
Cómo detectarlo: Nunca facilites datos personales o bancarios con terceros a través de enlaces en emails, sms o mediante llamadas telefónicas. Si tienes dudas, cuelga y llama tú al número oficial de la entidad.
Y si crees que has podido ser víctima de un fraude contacta inmediatamente con tu entidad bancaria mediante los canales oficiales.
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