Los empleos que exigen destreza física y trato personal siguen siendo los más difíciles de automatizar con IA
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Los sectores que dependen de la destreza física, la adaptación a entornos cambiantes y el contacto directo con personas son los menos expuestos a la inteligencia artificial, según dos investigaciones de Microsoft Research y OEM-Coface. Entre ellos destacan la construcción, la logística, la limpieza, parte de la industria manufacturera y los cuidados sanitarios presenciales.
Durante décadas, la historia de la automatización corría paralela a la de los trabajos manuales que dejaba atrás. Muchos operarios de fábricas, artesanos o lavanderas, por solo citar algunos casos, fueron relevados por máquinas que asumían sus tareas.
Hoy, la inteligencia artificial ha dado un giro al guion: muchos de los empleos menos automatizables son precisamente oficios manuales o profesiones basadas en el contacto humano. Por el momento, estos trabajos presentan un menor potencial de sustitución por IA.
La exposición de un sector a la inteligencia artificial mide hasta qué punto las tareas que realizan sus profesionales pueden ser automatizadas o asistidas por IA.
Cuanto mayor sea el peso de las actividades relacionadas con el análisis de la información, gestión de datos o atención digital, mayor suele ser esa exposición, pero esto no quiere decir que los empleos necesariamente vayan a desaparecer.
Sin embargo, los trabajos que requieren destreza manual, contacto físico con personas, adaptación a entornos cambiantes o habilidades interpersonales complejas presentan una menor capacidad de automatización y, por lo tanto, están menos expuestos a la implantación de la IA en el trabajo del día a día.
Dos investigaciones recientes confirman este giro y llegan a conclusiones similares: la inteligencia artificial se centra, sobre todo, en actividades cognitivas y relacionadas con la información. Es decir, justo las que habían cobrado protagonismo tras el paso de la era industrial a la sociedad de la información.
Así lo recoge el informe La próxima frontera de la automatización , elaborado por el Observatoire des Emplois Menacés et Émergents (OEM) y Coface. Este trabajo desglosó 923 profesiones en tareas y, a su vez, esas tareas en acciones elementales.
De esta manera, el informe determina qué parte del trabajo está más expuesta a la automatización en más de 30 países. En el caso de España, el porcentaje del contenido de tareas susceptibles de ser automatizadas mediante IA ronda el 15 %.
Por su parte, un equipo de Microsoft Research publicó el informe Working with AI , mediante el cual analizó cientos de miles de conversaciones anónimas con el asistente de IA Copilot en Estados Unidos. A partir de esos datos, establecieron qué actividades laborales están recibiendo realmente apoyo de la IA.
Los dos trabajos coinciden en que el hábitat natural de expansión de la IA son los sectores más íntimamente relacionados con la información, desde la gestión al derecho o las finanzas. En cambio, servicios presenciales en los que se interactúa con personas, los trabajos manuales o el manejo de máquinas aparecen entre los menos automatizables.
A continuación, veremos cinco sectores de actividad cuyas tareas, por el momento, se le atragantan especialmente a la inteligencia artificial.
Colocar tejas, encofrar hormigón o asfaltar una carretera son tareas que ningún modelo de lenguaje o robot puede ejecutar hoy.
Los oficios de obra y mantenimiento de infraestructuras abundan entre los trabajos con menor aplicabilidad de IA de entre los analizados por Microsoft Research:
En la mayoría de estos trabajos, las condiciones de trabajo cambiantes y la destreza marcan la pauta. Es una razón importante para que sean poco permeables a la inteligencia artificial.
Aunque la automatización de tareas en fábricas ha sido una constante en los últimos siglos, parece que la inteligencia artificial no encuentra hoy mucho margen de acción en estos entornos, al menos en lo que a tareas manuales se refiere.
En concreto, la IA generativa aporta poco a quienes hoy trabajan en líneas de producción. Los operarios de planta y sistemas o los de envasado y llenado figuran entre los perfiles en los que menos interviene, según Microsoft Research.
El estudio de OEM sitúa, por su parte, a la industria manufacturera por debajo del 10 % de contenido de trabajo automatizable.
Los vehículos totalmente autónomos siguen siendo más una promesa que una realidad. Esto significa que mover mercancías de un lado a otro se mantiene como un asunto eminentemente humano.
Los operadores de carretillas elevadoras y tractores industriales, junto a los conductores de camiones, aparecen entre las ocupaciones con menor aplicabilidad de la IA, igual que los maquinistas de barco. Así lo refleja Working with AI.
Restaurantes, bares y hoteles son algunos de los ejemplos más claros de sectores en los que la IA no puede aplicarse a cualquier tarea.
En el listado de Microsoft Research, el personal de limpieza, las camareras de piso y los friegaplatos destacan entre las ocupaciones con menor puntuación. El de OEM sitúa específicamente las ocupaciones relacionadas con la limpieza entre las de menor riesgo de automatización.
En este caso, conviene realizar una distinción entre ámbitos. La IA interviene ya de manera habitual en labores de diagnóstico y gestión clínica, pero las tareas que requieren contacto físico con el paciente quedan, por el momento, prácticamente al margen.
Los auxiliares de enfermería y de asistencia a domicilio están entre los grupos de menor puntuación en el estudio de Microsoft. Concretamente, se mencionan los celadores, los profesionales que realizan extracciones de sangre, preparadores de material médico, técnicos de oftalmología, ayudantes de quirófano y masajistas. Sus tareas habituales tienen poco que ver con modelos de lenguaje y automatizaciones.
Resulta revelador que, entre los médicos, sean los cirujanos maxilofaciales y los ortodoncistas los que aparecen también entre las ocupaciones con menor exposición a la IA. En su día a día, el trabajo con las manos es fundamental.
Los estudios apuntan qué sectores y tareas están más o menos expuestos a la inteligencia artificial. Sin embargo, esto no quiere decir que se vayan a producir más o menos despidos en ellos.
Así lo indica el estudio de Microsoft, que recuerda el ejemplo de los cajeros automáticos. Aunque estas máquinas asumieron tareas principales entre los empleados de banca, también permitieron a las entidades abrir más oficinas con menores costes y los empleos aumentaron. Además, los trabajadores se centraron en tareas de mayor valor.
En realidad, lo que dejan entrever las investigaciones es que cualidades como la adaptabilidad, la destreza manual, el criterio o la empatía son algunas de las más difíciles de sustituir.


