Ingenieros, consultores y expertos en regulación: las empresas ya buscan perfiles ligados a la IA
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Venimos de varios años de titulares sobre cómo afecta la inteligencia artificial al empleo: los puestos que desaparecerán, las nuevas profesiones que surgirán o la transformación total del mercado laboral.
Más allá de estas noticias, ya se observan algunos cambios en las ofertas de trabajo: la expansión de la inteligencia artificial está creando nuevas funciones profesionales.
Las misiones de estas nuevas figuras aún quedan un poco genéricas. Algunas ocupaciones emergentes podrían cambiar profundamente en pocos años, desaparecer o integrarse dentro de puestos más amplios.
La historia reciente de la digitalización, de hecho, ofrece numerosos ejemplos de funciones muy demandadas durante un periodo concreto que después cambiaron o desaparecieron.
Aun así, a medida que las organizaciones incorporan sistemas de inteligencia artificial, aumenta la necesidad de personas capaces de desarrollarlos, implantarlos, supervisarlos y garantizar que su uso cumpla las normas vigentes.
En concreto, LinkedIn sitúa al ingeniero de IA entre los puestos de trabajo de mayor crecimiento en numerosos países europeos. Además, las plataformas de empleo muestran miles de vacantes relacionadas con inteligencia artificial en España, desde perfiles técnicos hasta especialistas en implantación y gestión del cambio.
Muchas pymes reconocen que tienen que sumarse a la ola de la IA, pero aún no saben bien cómo ni qué profesionales buscar para ello. En las grandes multinacionales, el panorama es diferente.
Los ingenieros de IA trabajan en áreas como el aprendizaje automático, los grandes modelos lingüísticos o los sistemas de automatización avanzada.
Empresas tecnológicas, consultoras, bancos, aseguradoras e industrias están creando nuevos empleos de inteligencia artificial para ellos: incorporan ese tipo de perfiles para desarrollar productos propios o adaptar soluciones existentes.
Si los ingenieros crean nuevas herramientas, la expansión de la inteligencia artificial está generando también una segunda categoría de profesionales: quienes ayudan a las organizaciones a utilizar estas herramientas de forma efectiva.
Se trata de especialistas en adopción de IA, consultores de transformación digital, responsables de implantación o expertos en formación interna. Una figura destinada a mudar, pero que es esencial en un momento de transición como este.
De hecho, incorporar herramientas de inteligencia artificial no consiste únicamente en instalar una aplicación. Las empresas necesitan identificar casos de uso, adaptar procesos, formar a los equipos y medir resultados. Y no pueden pretender que todo el personal se convierta en experto.
Por ese motivo, algunas compañías como Microsoft cuentan con puestos específicos orientados a liderar la adopción y gestión del cambio asociado a la inteligencia artificial dentro de las organizaciones.
Algo parecido ocurre en el ámbito de la consultoría, donde grandes firmas internacionales como McKinsey, PwC o Deloitte han creado divisiones específicas dedicadas a acompañar a sus clientes en la incorporación de sistemas de IA generativa.
El trabajo de estos profesionales combina conocimientos tecnológicos con comprensión de procesos empresariales, gestión de equipos y capacidad para traducir necesidades de negocio en soluciones concretas.
En junio de 2026, Lloyds Banking Group anunció la contratación de 300 especialistas tecnológicos para reforzar proyectos de inteligencia artificial y sistemas autónomos.
Estos profesionales se incorporarán a un equipo de aproximadamente 1.000 personas dedicadas a iniciativas relacionadas con IA ya presentes dentro del grupo.
La banca utiliza estas tecnologías en áreas tan diversas como la detección de fraude, la atención al cliente o la optimización de procesos internos.
Junto a estos perfiles, aparecen otros más especializados. Algunas empresas buscan expertos capaces de entrenar modelos, supervisar resultados, evaluar respuestas generadas por sistemas de IA o diseñar procedimientos personalizados para mejorar su rendimiento.
Aunque ciertas denominaciones pueden variar de una organización a otra, la necesidad que cubren es cada vez más habitual.
La creación de empleo vinculada a la inteligencia artificial no procede únicamente de la tecnología, también está impulsada por la regulación necesaria para garantizar un uso ético y responsable.
La aprobación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) ha abierto la puerta a nuevas funciones relacionadas con la supervisión, el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos, porque, a medida que las empresas despliegan sistemas de IA en ámbitos sensibles, aumenta la necesidad de profesionales capaces de verificar que estos sistemas cumplan los requisitos legales establecidos por la Unión Europea.
De este contexto están surgiendo perfiles como AI Governance Officer o AI Compliance Manager, especialistas en evaluación de riesgos o expertos jurídicos centrados en inteligencia artificial.
La propia Comisión Europea ha puesto en marcha procesos de contratación para el AI Office, la oficina encargada de coordinar parte de la aplicación del nuevo marco regulatorio.
Entre los perfiles buscados figuran especialistas en políticas digitales, expertos legales y profesionales con conocimientos específicos sobre inteligencia artificial y regulación tecnológica.
No podemos saber cuántos de estos empleos existirán dentro de diez años o qué denominaciones tendrán entonces. Lo que parece más probable es que la inteligencia artificial continúe generando demanda de personas capaces de combinar conocimientos técnicos, soft skills, comprensión del negocio y capacidad de adaptación.
Además, pasado un periodo de transición y de adopción generalista, seguramente asistiremos a una segmentación y una mayor perfilación de todas las tareas que girarán en torno al empleo en la inteligencia artificial.
Así, en un mercado laboral que evoluciona a gran velocidad, quizá la habilidad más valiosa será experimentar, tocar teclas diferentes y aprender a trabajar junto a tecnologías que todavía están cambiando.


