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Sufrir el robo de un teléfono móvil es un potencial peligro: puede abrir la puerta a que alguien acceda a datos personales, bancarios y profesionales
Tiempo de lectura | 6 min.

Sufrir el robo de un teléfono móvil es un auténtico fastidio, pero también un potencial peligro. Más allá del daño económico que supone la pérdida del dispositivo, la posibilidad de que alguien acceda a datos personales, bancarios y profesionales, contraseñas o imágenes almacenados en el equipo puede causar problemas aún mayores.
Que un delincuente tenga acceso a nuestros datos supone que estemos expuestos a potenciales fraudes bancarios, suplantaciones de identidad, atentados contra la intimidad e incluso extorsiones y estafas. Ante este panorama, merece la pena activar la primera línea de defensa contra robos de smartphones: prestar atención y protegerlo para evitar accesos no autorizados.
Tanto la tarjeta SIM como la pantalla deben contar con algún sistema de autenticación para poder utilizarlas. Lo recomendable es activar el bloqueo automático de la pantalla configurando el menor tiempo posible para que el teléfono realice esta función.
De esta forma, si nos roban el móvil, estará protegido con un patrón, contraseña o biometría y ganaremos tiempo para poder implantar las medidas protectoras tras la sustracción.
La tarjeta siempre exige un código pin para activarse y la pantalla, una contraseña segura o, mejor, algún sistema biométrico como el de reconocimiento facial o el de huellas dactilares. En este último caso, a los ladrones les resultará mucho más difícil desbloquearlo.
También es importante desactivar la opción para que las notificaciones aparezcan en la pantalla bloqueada. Así evitaremos que otros lean mensajes instantáneos e incluso códigos de doble autenticación.
Disponer de los códigos IMEI y PUK si se necesitan es fundamental. Son los que tienen la capacidad de bloquear el teléfono móvil a distancia si es sustraído y de activar de nuevo la tarjeta SIM si han intentado desbloquearla varias veces sin éxito.
Por su parte, las copias de seguridad te permitirán disponer de la información contenida en tu móvil incluso si no vuelves a recuperarlo.
Los teléfonos móviles ofrecen la opción de localizar el último lugar donde han estado. Activar esta función supone ver con gran precisión dónde se encuentra el terminal. En algunos casos, esta opción también permite el borrado a distancia.
Esto es algo que debes realizar cuanto antes. En tu compañía telefónica te ayudarán a bloquear tanto la SIM como el teléfono a través del código IMEI. En función de cómo hayas adquirido el terminal, es posible que debas dar de alta el código o incluso que la compañía te exija que presentes una denuncia.
Otra opción consiste en bloquear el teléfono con la ayuda del proveedor de su propio sistema operativo, es decir, Google o Apple. Solo será necesario acceder a través de un dispositivo de confianza con las credenciales de la cuenta vinculada al dispositivo para poder bloquearlo o incluso borrar la información que contiene.
Tus allegados, compañeros de trabajo, clientes o amigos deben saber cuanto antes que te han robado el móvil . De esta manera evitarás que alguien se haga pasar por ti para engañarlos.
También es importante presentar una denuncia policial para prevenir problemas ante una suplantación de identidad. Si alguien utiliza tus datos para hacerse pasar por ti y cometer delitos, te resultará más sencillo defenderte y demostrar que no eres realmente tú quien los ha cometido.
En estas situaciones conviene prepararse para lo peor. Aunque hayamos protegido bien el teléfono y la información, siempre hay posibilidades de que accedan a ella. Por eso es tan importante anular tarjetas bancarias que se utilicen para pagar con el dispositivo y cambiar las contraseñas de todos los servicios que utilices en ese teléfono.