Las olas de calor disparan el consumo eléctrico del hogar. Te contamos cómo refrescar tu casa sin castigar la factura
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Olas de calor, episodios de altas temperaturas, canícula, bochorno… en España no nos faltan maneras de nombrar los momentos en los que los termómetros se disparan.
Más allá de las sensaciones de agobio, el calor extremo tiene otros efectos indeseados. Uno de ellos es el castigo a la factura de la luz.
Efectivamente, fenómenos como las olas de calor en España suelen traer asociado un mayor gasto de energía en los hogares. El aire acondicionado, el frigorífico y el ventilador empiezan a funcionar a tope. Mientras, la factura eléctrica se dispara.
¿Hay alguna manera de evitar esto? Sí, hay estrategias para sacar el máximo partido al poco respiro que nos deja el tiempo durante una ola de calor.
Es un aprendizaje que puede ayudar a ahorrar bastante en energía, sobre todo a aquellos hogares que no están acostumbrados a temperaturas extremas, pero las están empezando a sufrir.
Hasta hace unos años, las olas de calor eran un problema que afectaba sobre todo a ciertas zonas. Hoy, el patrón ha cambiado: cada vez más personas se ven expuestas al calor extremo en todo el mundo. Su número crece de manera exponencial a causa de un cambio climático que, además, dispara las propias temperaturas extremas.
En España, todo esto se traduce en dos realidades: por un lado, las zonas tradicionalmente calurosas notan que el termómetro sube aún más y lo hace de manera más frecuente ; por el otro, las más frescas empiezan a tener problemas inéditos con el calor.
Los datos así lo confirman. La ola de calor de junio llevó a varios puntos del norte de España a batir récords de temperaturas: en Cantabria se llegaron a registrar 43,7 grados y Bilbao superó los 40 grados durante tres días consecutivos. En el otro extremo del país, Almería registró la noche más cálida de un mes de junio en la Península, con 30,8 grados.
Se trata de fenómenos excepcionales, pero que serán cada vez más habituales, también en lugares donde la población no está tan acostumbrada a lidiar con el calor extremo y sus consecuencias.
Por eso, tanto si vives en una zona donde el termómetro se dispara con frecuencia como si no, es conveniente que aprendas a contener la factura de la luz, que es de las primeras en descontrolarse cuando el calor aprieta.
Más allá de mantener el dedo lejos del botón del aire acondicionado, lo que hay que buscar en verano es un buen confort térmico en casa aprovechando todo lo que está a nuestro alcance. Hay muchos recursos que nos pueden ayudar a ahorrar en la factura de la luz cuando una ola de calor llega a España.
Aunque no lo parezca, ventilar en las horas de menos calor puede ayudar a rebajar unos cuantos grados la temperatura en casa. Esto es una ventaja incluso si utilizas aire acondicionado: cuando empiece a funcionar, partirá de una temperatura interior más baja. Como resultado, trabajará menos y ahorrará energía.
Hablamos de trucos tan antiguos como ventilar a primera o a última hora del día, buscando siempre la combinación de ventanas abiertas que genere una mayor corriente. Esa combinación suele estar en fachadas opuestas y se llama ventilación cruzada.
Además, si tienes una ventana alta y otra más baja, podrás beneficiarte del efecto chimenea, que provoca que el aire caliente salga por arriba y entre por abajo. Es decir: te estarás aprovechando de la gravedad y la termodinámica para ventilar sin coste, tal y como explica Meteored .
No se trata solo de rebajar la temperatura cuando el aire exterior es más fresco. También es cuestión de proteger el interior de tu casa de la radiación solar cuando esta es más intensa.
Si además de ventilar bien mantienes las persianas bajadas o las contraventanas cerradas cuando el sol dé directamente en cada zona de la casa, mantendrás mejor la temperatura interior. Así evitarás que se quede el calor atrapado dentro y que las superficies se calienten.
Recuerda que algo tan sencillo como instalar toldos (y acordarte de usarlos) puede rebajar el calor en tu casa varios grados . Y ya sabes que esto es magnífico para reducir el consumo energético del aire acondicionado.
Los ventiladores eléctricos son aparatos muy eficaces que llevamos décadas usando para reducir la sensación de bochorno. Son electrodomésticos que entregan mucho alivio a cambio de un consumo energético reducido.
Incluso el uso de ventiladores tiene margen para aumentar su eficacia. ¿Sabías que te pueden ayudar a expulsar aire caliente de casa?
Puedes probar este truco: coloca el ventilador junto a una ventana o una puerta para introducir aire más fresco dentro o sacar el aire caliente a la calle, en función de la temperatura exterior. Es una manera muy sencilla de renovar el ambiente de una estancia y bastante más eficiente que apuntarlo al rostro .
Si tienes un ventilador de techo, debes saber que son muy buenos ayudando a distribuir el aire fresco.
No es cuestión de renunciar al aire acondicionado si es necesario utilizarlo, sino más bien de sacarle el máximo partido con el mínimo consumo. En este sentido, puedes poner en práctica estos consejos:
Es posible que, si llevas ya cierto tiempo con la misma tarifa energética, haya opciones más económicas en el mercado para tu vivienda.
Conviene que hagas una comparativa por si hay alguna tarifa que te convenga más que la que tienes. Al hacerla, recuerda tener en cuenta tanto el término de energía como la potencia contratada: si tienes más de la que realmente necesitas, estarás pagando más de lo que deberías en cada factura.
Si tu tarifa de la luz tiene horas valle, no dudes en aprovecharlas. Aunque a veces es inevitable utilizar el aire acondicionado en horas punta, hay muchos otros consumos que pueden trasladarse al momento en que la electricidad es más barata.
Piensa en todo lo que puedas programar, desde la lavadora al lavavajillas o la recarga de un coche eléctrico, y hazlo en esas horas. Tampoco está de más que apagues regletas y aparatos en stand by que no vayas a utilizar de noche. Lo notarás a final de mes.
Con un clima cada vez más extremo , el aislamiento térmico de las viviendas será cada vez más importante. Así que conviene que te plantees si puedes cambiar tus ventanas por otras más eficientes, aislar suelos, paredes o techos o incluso instalar energías renovables o sistemas inteligentes.
Se trata de inversiones que ayudan a ahorrar energía tanto en invierno como en verano. Además, este tipo de obras suelen ser objeto de subvenciones y deducciones en la declaración de la renta para que te resulten menos costosas. Si piensas solicitarlas, asegúrate de cumplir con los requisitos y de tener los certificados energéticos necesarios.


