ECONOMÍA CIRCULAR
Así lo hacían tus abuelos, así lo puedes hacer tú: reutiliza para ahorrar

Artículo
Instalar soluciones de autoconsumo en una vivienda o edificio tiene importantes ventajas que conviene conocer
Tiempo de lectura | 4 min.

Reducir la huella de carbono en casa y ahorrar al mismo tiempo. Suena bien, ¿verdad? Solo hay que mejorar la eficiencia energética de la vivienda, algo más sencillo de lo que parece. Una de las vías que lo permite consiste en poner a los propios hogares a producir energía limpia y renovable mediante soluciones de autoconsumo.
¿En qué consiste el autoconsumo? Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), se trata de la capacidad de «cualquier persona o empresa de producir electricidad renovable para su propio consumo instalando en su hogar, local o comunidad de vecinos paneles solares fotovoltaicos u otros sistemas de generación renovable».
Efectivamente, el autoconsumo puede realizarse con cualquier tecnología de generación renovable. Aunque la más común es la solar fotovoltaica, también hay sistemas de minieólica, minihidraúlica o biomasa eléctrica. Este tipo de tecnologías se pueden instalar en cualquier lugar o edificio con conexión a la red eléctrica, solo hay que elegir la opción más conveniente.
La energía generada por la instalación renovable va a dar respuesta a la demanda de la vivienda o la comunidad, generalmente de manera parcial. Para ello, se conecta a la red eléctrica la instalación de autoconsumo.
La instalación de autoconsumo consta de una parte de generación (como paneles solares fotovoltaicos o un generador minieólico); los equipos electrónicos y cableados (inversores, conectores y protecciones eléctricas); y el contador, que a menudo es el mismo que ya tiene instalada la vivienda.
Todo este sistema se conecta a la red eléctrica. Así, cuando la instalación está generando la energía (durante horas de sol o viento), esta se consume directamente. Sin embargo, cuando no se genera (por ejemplo, por las noches en el caso de la fotovoltaica) o la producción es insuficiente, el sistema recurre a la energía de la red.
En los momentos es que no se consume toda la energía generada, la energía sobrante (excedente) se vuelca a la red si la instalación no cuenta con baterías o si se excede su capacidad de almacenamiento.
A cambio, se recibe por ella un cierto importe bien en forma de compensación o descuento en la factura eléctrica, bien como una venta de energía en el mercado, aunque esta última es más habitual en grandes productores como industrias.
De esta manera, se asegura el suministro energético en cualquier momento, primando la eficiencia, la sostenibilidad y el ahorro.
El autoconsumo energético supone:
Después de obtener la viabilidad técnica y el visto bueno del propietario o la comunidad de propietarios sobre los criterios de distribución, tipo de instalación o presupuesto, hay que obtener el permiso municipal de obra, la autorización ambiental de la comunidad autónoma, el código técnico de acceso, el código de autoconsumo y el permiso de conexión de la empresa distribuidora de electricidad que opere en la zona.
Con estos trámites se consigue la autorización administrativa correspondiente y se pueden iniciar los trabajos de instalación. Desde la publicación este mismo año del RDL 7/2025 se ha dado luz verde la figura del gestor de autoconsumo para facilitar estas gestiones a los consumidores.
Una vez concluida la instalación, es preciso contar con la licencia de actividad municipal y el certificado de instalación eléctrica (CIE) de la comunidad autónoma para ponerla a funcionar.
Existen ligeras diferencias entre comunidades autónomas en cuanto a la documentación requerida. Todas, a excepción de Cataluña, piden un CIE de generación. Por su parte, Aragón, Canarias, Andalucía y Extremadura exigen un CIE de generación sellado, mientras que Baleares requiere un CIE de generación y justificante de inscripción en el Registro de Autoconsumo.
Además, las instalaciones de autoconsumo colectivo han de contar con un acuerdo de reparto. Por parte de la compañía comercializadora de electricidad se necesita gestionar el alta o modificación del contrato de suministro y el de acceso y conexión.
Estos son los requisitos para las instalaciones menores de 10 kW, ya que las que presenten potencias superiores afrontan otro tipo de gestiones.
Una vez agotadas las ayudas vinculadas a los fondos Next Generation que subvencionaban la instalación de soluciones renovables en viviendas entre 2021 y 2023, todavía existen algunos programas de incentivos interesantes.
Por ejemplo, se pueden solicitar hasta el 31 de marzo de 2026 subvenciones a fondo perdido para proyectos de autoconsumo colectivo con almacenamiento (por ejemplo, en una comunidad de vecinos) y con participación de consumidores vulnerables. Son ayudas que gestiona el IDAE.
Además, existen deducciones fiscales en el IRPF de hasta el 60 % por obras de rehabilitación energética de viviendas que consigan, como mínimo, obtener una calificación energética del edificio de clase “A” o “B”, o bien reducir la demanda de energía primaria no renovable al menos en el 30 %.
No olvides consultar también si tu municipio ofrece reducciones del IBI o del ICIO por la instalación de soluciones de autoconsumo, ya que son incentivos habituales.
Por último, hay que tener en mente los productos de financiación sostenible que ofrecen las entidades bancarias para promover este tipo de obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas.