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Terrenos y fincas infrautilizados de la España vaciada renacen como negocios de glamping impulsados por microcréditos
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El glamping en España se ha convertido en una de las oportunidades de negocio turístico más atractivas en los últimos años, en especial en la España vaciada. Pero ¿es realmente rentable este modelo? ¿Qué se necesita para empezar?
El glamping le ha dado un giro al sector turístico. Lo ha hecho especialmente en ciertas áreas del país que este modelo, a medio camino entre el confort de un hotel y la aventura de la tienda de campaña, ha puesto en el mapa.
Costes relativamente bajos, poca competencia y la posibilidad de financiarse mediante microcréditos impulsan su popularidad entre emprendedores de estas zonas.
La fórmula, cuyo nombre es el fruto de la unión entre los conceptos de glamour y camping, mezcla experiencia, contacto directo con el territorio y confort hotelero. Es decir, la idea consiste en ofrecer la posibilidad de dormir en plena naturaleza sin renunciar a determinadas comodidades.
El contexto español es muy favorable a este tipo de propuesta: los datos más recientes revelan que en 2024 se alcanzaron más de 10 millones de viajeros y 49 millones de pernoctaciones en campings.
Ahora bien, detrás de este modelo turístico en expansión hay también un modelo de negocio que permite explotar el potencial de la llamada España vaciada.
El atractivo principal, en este sentido, se encuentra en la posibilidad de poner en marcha un negocio turístico sin necesidad de construir un hotel ni realizar inversiones comparables a las de otros grandes proyectos del sector.
Cuando se habla de “abrir un glamping”, en muchas ocasiones el punto de partida es una simple parcela de terreno. Puede ser una explotación agrícola con poca rentabilidad, un terreno familiar que lleva años infrautilizado, una finca situada junto a un parque natural o cerca de una ruta frecuentada por excursionistas...
En todo caso, se trata de buscar una oportunidad de negocio aprovechando activos en desuso, pero que cumplan con ciertas características para instalar un negocio de este tipo.
Además, la ventaja de este tipo de proyectos es que pueden crecer poco a poco. De hecho, mientras que un hotel necesita alcanzar una determinada dimensión para resultar rentable, muchos alojamientos de glamping comienzan con unas pocas unidades y amplían capacidad a medida que aumenta la demanda.
Cada territorio atrae visitantes por motivos distintos, pero todos comparten la búsqueda de una experiencia diferente, algunos dirían que más auténtica o sostenible.
Lo que sí es cierto es la existencia de una demanda creciente que ayuda a sostener pequeños negocios vinculados al alojamiento y a las actividades de naturaleza en toda la geografía española, incluidas, o empezando por, las áreas económicamente más deprimidas, donde los gastos para arrancar el negocio son inferiores, así como la competencia.
Dicho esto, antes de iniciar un proyecto de este tipo conviene analizar cuestiones muy concretas: la normativa autonómica, los permisos urbanísticos, el acceso al agua, la electricidad, la gestión de residuos, la comercialización digital y la inversión necesaria para adecuar el terreno y poner en marcha la actividad.
También resulta fundamental calcular la demanda real, definir qué tipo de cliente se quiere atraer y analizar la factibilidad del proyecto antes de asumir inversiones relevantes.
La inversión necesaria para acondicionar una parcela, instalar alojamientos o crear infraestructuras básicas puede convertirse en el principal obstáculo para muchos emprendedores que empiezan casi desde cero.
Por ese motivo, el acceso a financiación sigue siendo la cuestión más relevante en buena parte de los proyectos rurales.
Los microcréditos se han consolidado como una de las herramientas utilizadas para impulsar pequeñas actividades empresariales y profesionales, especialmente cuando se trata de poner en marcha iniciativas vinculadas al territorio y de reactivar fincas o terrenos infrautilizados.
En este contexto, contar con soluciones de financiación para proyectos rurales puede ser clave para abordar inversiones iniciales y transformar una idea en una actividad económica viable.
España cuenta con vehículos muy eficaces. Según datos de la European Microfinance Network, MicroBank, el banco social de CaixaBank concentra el 35,9 % del volumen europeo de microcréditos y cuatro de cada diez prestatarios activos proceden de entornos rurales.
Las historias de éxito asociadas al glamping suelen mostrar alojamientos singulares y paisajes espectaculares. No obstante, detrás de esas imágenes muy cuidadas aparecen cuestiones bastante menos fotogénicas: licencias, presupuestos, suministros, mantenimiento y financiación. Como ocurre con cualquier actividad económica.
La diferencia es que, en algunos lugares de la España vaciada, una parcela que hace unos años apenas generaba ingresos, o incluso causaba gastos, puede convertirse hoy en una fuente de actividad económica capaz de beneficiar a los empresarios, pero también a todo el territorio.
Sin grandes inversiones, es suficiente con encontrar clientes dispuestos a viajar hasta allí precisamente por aquello que durante décadas parecía un inconveniente: la distancia respecto a las ciudades. El silencio y la ausencia de masificación cotizan al alza.