Dos proyectos nacidos al calor del verano muestran cómo una idea y la financiación adecuada pueden impulsar un negocio
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En el periodo estival la mayoría de los trabajadores busca evadirse y disfrutar de actividades de ocio para recargar las pilas. Sin embargo, para que estos merecidos descansos tengan auténtico sabor a verano, alguien debe abrir, atender y poner en marcha negocios de temporada.
Y es que numerosos proyectos empresariales surgen al calor del buen tiempo para atender a los veraneantes con una fórmula de éxito: una buena idea y una financiación adecuada.
Así nació Sobrevent, un chiringuito regentado por Maria y Anxela, dos jóvenes de 23 años de Pineda que, tras formarse en gestión portuaria, se presentaron a un concurso público para obtener la concesión de un establecimiento en la playa de Sant Pol de Mar, Barcelona.

Antes de emprender, ambas habían trabajado durante varias temporadas fuera de Cataluña, una en la costa italiana y la otra en Ibiza. A su regreso decidieron hacer realidad una idea que compartían desde hacía años: poner en marcha un proyecto propio .
Después de resultar elegidas, abrieron el restaurante como parte de un proyecto de cuatro años, con capacidad para unas cien personas y con el objetivo de aportar más vida a la playa de esta localidad catalana.
Sobrevent emplea a ocho personas y tiene previsto crecer de manera progresiva
Ambas gestionan el negocio, emplean a ocho personas y ofrecen un menú poco extenso que prioriza la calidad y la cocina casera elaborada con productos frescos, locales y de proximidad. Entre sus propuestas destacan tres variedades de patatas bravas, croquetas, ensaladas, bocadillos fríos y calientes y distintos postres.
La decisión de ofrecer una carta reducida responde a su voluntad de garantizar la calidad y hacer crecer el negocio de manera progresiva. Algunas tardes, organizan música en directo y sesiones temáticas inspiradas en las décadas de 1980 y 1990, entre otros.
Durante los meses de invierno, Maria y Anxela prevén analizar lo aprendido, mejorar la calidad y el servicio y preparar la siguiente temporada. Su objetivo es consolidar el proyecto durante los cuatro años de concesión y, a largo plazo, hacer crecer la empresa con la apertura de nuevos negocios.
Tomar un refrigerio en el momento adecuado puede convertirse en uno de los mejores recursos para mitigar los efectos adversos del verano, y uno de los tentempiés más adecuados para ello es el helado, el producto estrella de la heladería El Geladet.
Sus propietarios son Lorena Muñoz, emprendedora de 31 años y vecina de Sant Antoni de Vilamajor, y su pareja, Adrià Mallen, quienes desde hace dos años impulsan conjuntamente una heladería en expansión.

Tras verse obligados a replantear su proyecto inicial de abrir una cafetería en su municipio por las limitaciones para instalar una terraza, decidieron transformar aquella idea en una heladería y crepería dirigida a los más golosos.
Lo que comenzó en 2024 como un establecimiento estacional acabó convirtiéndose en un negocio abierto durante todo el año gracias a la inauguración de un segundo local en Barcelona, en pleno barrio de Sant Gervasi.
En sus vitrinas conviven sabores clásicos, como el chocolate o los sorbetes naturales, con propuestas inspiradas en postres y productos tradicionales, como la crema catalana, el mató con nueces o la coca de Sant Joan. También ofrece opciones veganas y sin gluten para adaptarse a distintos tipos de consumidores.
Tanto es así que una de las propuestas que más llama la atención es su oferta de helados para perros y gatos. La idea surgió al observar que muchos clientes acudían acompañados de sus mascotas.
Lorena empezó ofreciéndoles fruta congelada para ayudarles a combatir el calor y terminó incorporando a la carta helados específicos para animales, elaborados con salmón, pollo o cerdo. Ella misma, que convive con tres gatos y un perro, prueba los productos con sus propias mascotas antes de ponerlos a la venta, para comprobar si son de su gusto.

Tanto Lorena y Adrià como Maria y Anxela solicitaron un microcrédito para emprendedores a MicroBank para poder empezar sus negocios. Son dos ejemplos de negocios de verano que, al igual que otros proyectos empresariales desarrollados a lo largo del año, se han beneficiado del impulso de MicroBank, el banco social de CaixaBank .
A cierre de junio de 2026, MicroBank había financiado 4.000 negocios, de los cuales 1.045 eran de nueva creación, por un importe total financiado de 93,2 millones de euros. Gracias a estos microcréditos, se pudieron generar 3.957 nuevos puestos de trabajo.


